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'La chica del tren': ¿es el libro de Paula Hawkins la novela del verano?

29/08/2015 21:48 CEST | Actualizado 03/10/2015 12:57 CEST
EL HUFFINGTON POST

Según explican desde la editorial Planeta, el libro ha salido a la venta en más de 30 países, y en Reino Unido (donde ya ha vendido más de cinco millones de ejemplares, uno cada 16 segundos) se convirtió en número uno en pocos días, rompiendo todas las cifras de los registros de ventas, que se toman desde 1998. La productora Dreamworks ha comprado los derechos para hacer una película que se estrenará previsiblemente en 2016, y que estará protagonizada, tal y como explicó la propia autora en la rueda de prensa de presentación del libro en Madrid, por la actriz Emily Blunt.

Hawkins tiene otro pasado, también en las letras. "Escribí cuatro libros de ficción romántica para mujeres bajo el pseudónimo de Amy Silver [uno de ellos por encargo], y dos funcionaron bastante bien. Pero en 2013 decidí que quería escribir thriller", cuenta esta periodista económica que se reconvirtió en vendedora de bestsellers cuando los mercados dejaron de ir bien. "No espero que esto me vuelva a pasar, estoy escribiendo un segundo libro y tratando de acallar el mundo a mi alrededor. Intentaré hacer el mejor libro posible, pero todo es extraordinario, la presión está ahí". Su segunda novela, adelanta, versará sobre una delicada relación entre dos hermanas que han pasado separadas mucho tiempo, pero una muerte que ocurre al principio de la obra lo removerá todo. Así que no será una continuación del primero: "Es un caso cerrado, y por ahora no lo tengo planeado, aunque hay personajes a los que me gustaría volver". Tampoco se encargará del guión de la película, aunque sí está en contacto con los productores y el director.

¿Por qué un tren? ¿Por qué situar allí la historia? "Porque es algo que los que vivimos en una ciudad hacemos cada día. Son extraños a los que vemos todo el rato, con quienes tenemos relaciones peculiares. Además, asociamos el tren con el crimen, como en las novelas de Agatha Christie o en Extraños en un tren. Me encantaba Christie de adolescente, sus libros me hicieron interesarme en el género". Asegura que tardó en gestar la idea bastante tiempo (aunque menos de un año en ejecutarla y tener todo escrito y editado), puesto que en realidad eran dos los elementos que tenía en su cabeza y tuvo que juntarlos. Por un lado, el concepto de ver algo extraño cuando te desplazas en el día a día ("yo misma veía a la gente en sus casas y me preguntaba qué habría ahí"), y por otra la del personajes principal, Rachel, "con un problema de bebida que afecta a su memoria, en la que se viera cómo el alcohol afecta al sentido de la responsabilidad y a la culpa".

Las comparaciones con la maestra de crimen británico han sido inevitables, y también con otras como Patricia Highsmith o Ruth Rendell. "A Highsmith la admiro, para mi es un halago enorme. También que me comparen con Rendell es halagador, aunque tenemos una estructura y un tono diferentes la atmósfera sí se asemeja". Hawkins también ha dado su visión sobre la mirada femenina en la novela negra: "Se suele tratar a las mujeres como víctimas potenciales, criadas para ello. Se acentúa la idea de que nos pueden pasar cosas, de que no debemos ir solas, de no llevar tacones… Es a la mujer a quien se le dice".

Pese a ser una estrella en las librerías, Hawkins asegura que no le ha cambiado demasiado la vida: "Vivo en la misma casa, compro las mismas cosas. Aunque estoy mucho más ocupada, viajo más, atiendo más a los periodistas…

NO ES EL LIBRO DEL AÑO (NI SIQUIERA DEL VERANO)

Sigo sin entender el revuelo que se ha generado alrededor de La chica del tren. Intenté apretar su lectura al principio, acelerando páginas para intentar tener muchas, muchas ganas de seguir leyendo. Pero no. No me terminaba de enganchar, supongo que porque no terminaba de meterme en la historia, no empatizaba con los personajes o la trama me parecía tener poco punch. Allí iban llegando personajes (pocos), acontecimientos (menos), la historia iba avanzando (algo)… y yo no me enganchaba. Mientras que lo leía lo fui compatibilizando con otros, por lo que se lo presté a dos personas cercanas para que se lo leyeran. "Bueeeeeno…" fue la fría reacción de ambos.

Quizá sea por la protagonista, Rachel, que tampoco me resulta demasiado empática. Quizá por los vecinos, o por la desaparecida (no estoy haciendo spoilers, tranquilos), que tampoco termina de enganchar hasta que la historia avanza. Además es LA historia: apenas hay tramas secundarias, nada más que no sea lo principal. Ese es otro de los problemas: la historia tarda en entrar, y aunque hay secretos de los protagonistas (que sirven para conocerlos mejor, para comprenderlos y, al fin y al cabo, para sentirlos más cercanos) que es normal que tarden en desvelarse, cuando se desvelan quizá sean demasiado tarde y el lector ya ha desfallecido de aburrimiento.

Quizá uno de los problemas de La chica del tren haya sido, precisamente, su éxito. Que las expectativas sean altas que luego la cosa se enfríe. Podían llamarlo más bien "el suflé del verano".

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