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Siete problemas a los que se enfrentan las personas que se muerden las uñas

25/01/2016 08:21 CET | Actualizado 25/01/2016 08:21 CET

¿Cuántas razones hay para morderse las uñas? Ninguna.

Es desagradable, puede resultar perjudicial y normalmente es causa del estrés. Aún así, muchos lo hacemos sin pensarlo dos veces.

El hábito suele empezar en la pubertad: la mitad de la población de 10 a 18 años se muerde las uñas, pero no todos los adultos son capaces de deshacerse de esta molesta costumbre...

Aunque muy poca gente se vea afectada seriamente por morderse las uñas, la vida de los que tienen este hábito está llena de inconvenientes.

Aquí se incluye una lista de siete problemas que las personas que se muerden las uñas tienen en común:

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1. No saben que están estresados hasta que es demasiado tarde.

Bajas la mirada y ves que tienes las uñas hechas un desastre. Entonces te das cuenta: necesitas relajarte y tomarte un descanso.

La costumbre de morderse las uñas está relacionada con el estrés y la ansiedad desde hace mucho tiempo y, según el doctor Richard O'Kearney, psicólogo australiano, es una manera de distraerse de malos pensamientos o sentimientos.

"Su función principal es la de sobrellevar pensamientos negativos", explica O'Kearney. "Normalmente es un hábito benigno que puede servir para gestionar el sufrimiento".

En otras palabras, no hay nada que represente más el estrés que unas uñas recién mordidas.

2. Siempre tienen padrastros.

Los que se muerden las uñas entran en un bucle de morder, desgarrar y arrancar. Este hábito puede acabar dañando la piel de debajo de las uñas, que resulta en los conocidos padrastros. Sí, esos padrastros que piden a gritos que los arranques.

Arrancarse los padrastros se traduce en más heridas y, antes de que te des cuenta, has metido un triple: tienes una uña sangrando, hinchada y probablemente infectada.

3. La necesidad puede aparecer en los momentos más inoportunos.

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Cuando entran ganas de morderse las uñas, hay que hacerlo. Para la mayoría, no hay ningún detonante, pero es imposible resistirse a la necesidad.

Puedes estar en medio de una reunión o en una cita cuando te das cuenta de que una uña perfecta te está pidiendo a gritos que la muerdas. Da igual que le des asco a todo el mundo, nada te detendrá en ese momento.

4. No siempre hay una manera discreta de deshacerse de los trozos de uñas.

¿Se dará cuenta tu compañero de trabajo si tiras restos de uñas en la papelera que tiene al lado? ¿Verá tu nuevo novio el alijo secreto que hay en tu mesilla porque se te olvidó tirarlo? ¿Y lo que dejaste en el cenicero del coche porque estabas aburrido en medio de un atasco?

Las personas que se muerden las uñas se ven habitualmente en estas difíciles situaciones.

Quién sabe si alguien se da cuenta. Aunque alguien se fije, no conseguirá que dejemos de mordernos las uñas porque...

5. Saben que es asqueroso, pero les gusta demasiado.

Es asqueroso, desagradable y sabemos que deberíamos parar, pero no podemos resistirnos, aunque percibamos las caras de asco a nuestro alrededor.

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría incluye a las personas que cuidan su aspecto personal compulsivamente en la misma categoría que a los que padecen trastornos mentales como el trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Pero existe una diferencia: las personas que padecen TOC no lo disfrutan, pero las personas que cuidan su aspecto personal compulsivamente sí que lo hacen.

"Es gratificante", explica Carol Mathews, de la Universidad de California. "Es reconfortante si te dejas la uña bien. Es como una especie de recompensa".

6. Tienen envidia de manicura.

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Nunca nos haremos una manicura francesa, no sabemos qué colores se llevan esta temporada y siempre nos avergonzaremos cuando alguien nos mire las uñas.

Y cuando nos decidamos a hacernos la manicura, lo normal es que nos miren con desaprobación y nos digan que tenemos que dejarnos crecer las uñas.

Pero sabemos que las uñas mordidas también pueden ser preciosas.

7. Rascarse no sirve de nada.

Acabas de morderte las uñas y, de repente, te empieza a picar algo. Las uñas recién mordidas no te sirven para nada; es como intentar rascarse con manoplas.

Es entonces cuando uno se pregunta por qué se muerde las uñas. Porque no hay una necesidad mayor que la de rascarse algo para que deje de picar, ni siquiera la de morderse las uñas.

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Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros

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