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Nueve cosas que deberías guardar para regalar a tus hijos en un futuro

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TAZA
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Asumámoslo: es bastante probable que nunca llegues a utilizar la vajilla de porcelana de tu abuela aunque hayas cargado con ella en cada mudanza porque no te parecía bien eso de venderla. ¿Qué objeto tuyo —que no sea una carga como la vajilla de porcelana— te gustaría que tuvieran tus hijos? Aquí tienes unas cuantas ideas:

1. Tu primer pasaporte

Mirar todos esos sellos de países exóticos les recordará lo aventurero que eres. Y también da pie a contar historias sobre tu juventud y tus viajes de mochilero por Europa y Oriente Medio.
pasaporte

2. Una foto de tu boda impresa

La fotografía digital es maravillosa cuando se quieren guardar las fotos y no olvidar dónde se han guardado. Pero poder sujetar una foto impresa entre los dedos tiene un je-ne-sais-quoi especial. En las fotos impresas se nota el paso del tiempo y, en el caso de las fotos antiguas, ese es precisamente su encanto.

foto boda

3. Un objeto del pariente más mayor que conozcan

Algo pequeño, pero personal. Tiene que ser un objeto que haya pertenecido a alguien que conozcan de verdad. A menos que tus hijos coleccionen broches antiguos, para ellos, recibir un broche de una tía abuela que murió antes de que nacieran se reduce a recibir una antigüedad, y las antigüedades son para los coleccionistas.

4. Una joya con valor sentimental

Puede ser un anillo que te regalaron cuando cumpliste los 18, o el reloj que te regaló tu padre cuando te graduaste. Su valor es puramente sentimental. No hace falta que les regales tu anillo de diamantes, salvo si tiene un significado especial para ti aparte de los símbolos del euro que se te dibujan en los ojos cuando piensas en él. Las cosas que producen este tipo de efecto deben quedarse en la familia para que tus hijos discutan por ellas más adelante.

5. Un tique con fecha

Las risas están garantizadas cada vez que lo vean. Sí, un cartón de un litro de leche valía poco más de 20 pesetas en 1975. Y el litro de gasolina valía unas 24 pesetas, eso sí que es para partirse. Nosotros nos decantamos por el tique de la compra del día en que nacieron o la factura de un hotel de veraneo.

6. La foto de la primera vez que los cogiste en brazos

Aunque probablemente tengas cientos de fotos con los niños en brazos, la primera es la que se lleva la palma.

7. Recuerdos de su infancia

No nos referimos a los trofeos de los campeonatos de baloncesto o de gimnasia. De hecho, eso lo puedes ir tirando ya, independientemente de la edad que tengan tus hijos. Igual que sus primeras obras de arte y esas láminas en las que estamparon sus huellas con pintura. Pero es buena idea guardar sus primeros boletines de notas, especialmente si tienen comentarios de los profesores. También es buena idea guardar la primera carta de la universidad, al menos hasta que la reemplace un diploma.

8. Los collares de sus mascotas de la infancia

Los miembros peludos de la familia también merecen ser recordados. Hay espacio para el collar de Toby en la caja de los recuerdos, junto a su foto con la familia.

9. Tu música favorita, pero no en un formato desfasado

De poco les va a servir a tus hijos que les dejes tu colección de cintas. Seguro que en ella hay canciones geniales, pero no las podrán escuchar. Déjale las cintas al gato y que se divierta sacando la cinta magnética de su interior mientras compruebas qué canciones están disponibles en Spotify o en la tienda de iTunes.

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Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.

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