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Cincuenta años de la primera novela prohibida por el Ministerio de Información de Fraga

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NOVELA MONTERO
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Alrededor de un día de abril podría haber sido una novela más en 1966. Era el primer texto largo de Isaac Montero, un escritor joven que hasta ese momento había destacado como cuentista. Habría pasado desapercibida entre los cientos de novelas que se publicaban en España en los años sesenta. El Tribunal de Orden Público franquista y el Ministerio de Información que Manuel Fraga dirigía desde 1962, sin embargo, la convirtieron en un libro especial: el primero prohibido por la Ley 14/1966 de 18 de marzo, de Prensa e Imprenta. Este 3 de agosto se cumplen cincuenta años de esa prohibición, que dio lugar a un secuestro editorial de casi quince años.

La obra fue presentada en 1966 a la censura previa, a lo que obligaba la Ley de Prensa de abril de 1938 y ésta ordenó noventa cortes en el texto. Pero ese mismo año, se promulgó la nueva Ley de Prensa e Imprenta e Isaac Montero decidió publicarla por sí mismo, sin ninguno de los cortes a los que la censura le obligaba. Acompañó la publicación de un prólogo en el que explicaba lo que había ocurrido con el texto. La obra fue secuestrada en imprenta y el Tribunal de Orden Público abrió un proceso contra el escritor.

Lo que empezó entonces fue un embrollo legal que tuvo que ver con el desarrollo de los aspectos legales de la nueva Ley, el recurso de Montero al Tribunal Supremo y el extravío de su expediente. Resultado: la novela permaneció secuestrada hasta 1981. En mayo de ese año, la editorial barcelonesa Laia la publicó. En la presentación, según publicó El País en su momento, Isaac Montero explicó que la novela prohibida “ni siquiera es una novela política, ni mucho menos. Es simplemente literatura y nada más”.

Tras su encontronazo con el Ministerio de Información que Manuel Fraga dirigía desde 1962, Isaac Montero siguió escribiendo. Se convirtió en un representante notable de la llamada “segunda generación de posguerra”, poco conocido por el público pero valorado por la crítica. Sin embargo, lo ocurrido con Alrededor de un día de abril le marcó. En 1999, al recibir el Premio de la Crítica por su novela Ladrón de lunas, afirmó que “eso ha condicionado mi carrera literaria. Desde entonces, no he vuelto a presentarme a un premio”.

La crítica señala que Isaac Montero convirtió el sarcasmo en una herramienta literaria. La misma Ladrón de lunas (1999), un fresco sobre la posguerra o Pájaro en una tormenta (1985), con la que se adentró en el terreno de la novela negra para indagar en los lados oscuros de la Transición, vendrían a acreditarlo. Lo que pasó con “Alrededor de un día de abril” seguro que tuvo que ver con esa mirada. No dejaba de ser irónico que una novela se prohibiese en España, solo unos meses después de que Pablo VI eliminase el Index Librorum Prohibitorum, el indice de libros prohibidos que la Iglesia había abierto en el siglo XVI.