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Puigdemont emplaza al Gobierno a pactar la pregunta y la fecha del referéndum independentista

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PUIGDEMONT
EFE
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El presidente de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont, se ha abierto este lunes a pactar con el Gobierno la fecha, la pregunta, los porcentajes e incluso una moratoria del referéndum sobre la independencia de Cataluña, previsto inicialmente en torno a septiembre de 2017.

En una conferencia en Madrid organizada por Europa Press, Puigdemont ha detallado su hoja de ruta, pero ha insistido en sentarse a negociar con el Gobierno, al que ha ofrecido estudiar juntos la fecha y el texto sometido a consulta para que todos se sientan "cómodos".

Aunque su criterio es que el referéndum presente una pregunta clara sobre si se quiere la independencia de Cataluña o no, no ha descartado que contenga, por ejemplo, una propuesta para ir a una reforma constitucional si así lo quiere el Gobierno.

FORTALECIDO

Puigdemont, quien se ve fortalecido tras la moción de confianza de la que salió airoso hace dos semanas, ha reiterado la necesidad de dar "una solución política a la demanda catalana", para lo cual ha reclamado "coraje y compromiso" y partir "del reconocimiento del otro".

El presidente catalán está abierto incluso a negociar la fecha de la consulta, que no tendría que ser obligatoriamente en septiembre de 2017, y a hablar sobre los porcentajes, de manera que se fije un mínimo de participación "incontestable" para dar legitimidad a la votación y otro porcentaje sobre el resultado.

Y comprometerse todos a aceptar lo que salga de las urnas, tanto si es el sí como si es el no. En este último caso, ha aclarado que respetarán el no: "No vamos a subvertir el deseo de los catalanes".

Se trata, en cualquier caso, de "hacer política" para acabar con la vía judicial, que considera equivocada, especialmente si se lleva ante los tribunales al expresidente Artur Mas y a varios miembros de su equipo por organizar la consulta del 9N.

"INMENSO ERROR"

Tras indicar que sería "un inmenso error" llevar a Mas al banquillo, ha advertido de que tendría consecuencias que irían más allá de emitir un comunicado de rechazo, si bien no ha querido precisar el alcance de tales actuaciones.

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Y es que Puigdemont ha querido centrarse en tender la mano al futuro Gobierno para diseñar juntos la salida a la deriva actual, lo que pasa ineludiblemente, en su opinión, por celebrar la consulta, con la que están de acuerdo el 80 por ciento de los catalanes, sean o no independentistas.

"Nuestra prioridad es llegar a un acuerdo con el Estado, se celebraría dentro y fuera de España, sería político y se resolverían dos variables enquistadas: la situación en Cataluña pero también la gobernabilidad en España", ha señalado.

Ese mensaje se lo trasladará al próximo presidente del Gobierno si hay investidura antes del 31 de este mes, a quien se ha comprometido a telefonear para felicitarle y pedirle una entrevista.

DIÁLOGO CON EL REY

También se ha mostrado dispuesto a hablar con el rey Felipe VI cuando él "considere oportuno", consciente de que tiene "un papel difícil", que está ejerciendo "con responsabilidad".

"Cuando él considere que es interesante hablar de la situación en Cataluña, con mucho gusto, no tendré ningún inconveniente", ha asegurado al ser preguntado sobre este asunto.

También ha negado que el proyecto soberanista esté influyendo negativamente en la economía catalana, sino que incluso ve que está sucediendo lo contrario, con el PIB catalán creciendo a mayor ritmo que la media, y se ha remitido a las recientes palabras del premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz para subrayar que una Cataluña independiente es viable desde el punto de vista económico.

En este contexto, ha defendido que sean sólo los catalanes los que voten, y no todos los españoles, y se ha preguntado si algún país de la UE quiso votar en el "brexit", en el que los británicos decidieron abandonar la Unión.

Respecto a la posibilidad de que se aplique el artículo 155 de la Constitución para suspender la autonomía, ha opinado que sería un recurso políticamente arriesgado, que conduciría a un callejón sin salida. Y que el Gobierno recurriera a la Policía lo ve de una "gravedad grande", que "conseguiría los resultados contrarios".

Puigdemont ha hablado asimismo de la formación de Gobierno y se ha mostrado convencido de que a corto plazo no se resolverá la inestabilidad ni la incertidumbre y de que habrá nuevas elecciones "en directo o en diferido", ya sea en diciembre o dentro de un año y medio, para "dar tiempo a los mercados y a los partidos a recuperarse del susto".

"Muy estable no parece la legislatura, muy fuerte no nacerá", ha vaticinado.

Ha aprovechado para negar que los independentistas catalanes hubieran acordado nada con Pedro Sánchez para facilitar su investidura, pese a que ha sido uno de los argumentos utilizados por el PSOE para intentar defenestrarle.

"No habíamos acordado nada porque no habíamos negociado nada (...) No ha habido rincones oscuros donde nos hemos sentado para urdir una estratagema", ha recalcado después de indicar que el requisito indispensable para empezar a hablar era que se aceptara el referéndum en Cataluña y Sánchez no era partidario.

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