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El desalojo de La Jungla de Calais: una nueva fuente de incertidumbre para los refugiados

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Un inmigrante etíope, miembro de la comunidad Oromo, llorando antes de dejar "La Jungla".


La Policía, armada, empezó este lunes a desalojar el campamento de refugiados de Calais (Francia), que se había convertido en hogar temporal para aproximadamente 10.000 refugiados e inmigrantes. Aunque las condiciones de vida eran miserables en el campamento apodado 'La Jungla', los residentes habían organizado colegios, bares, restaurantes y tiendas.

Los que ocupaban la zona, que provenían principalmente de África y Asia, estaban en Calais mientras buscaban maneras de cruzar el Canal de la Mancha y llegar a Reino Unido.

Pero las autoridades francesas argumentan que el mes pasado decidieron cerrar el campamento porque las condiciones eran terribles y porque los intentos de llegar a Reino Unido eran demasiado peligrosos. Las autoridades desmantelaron la mitad del campamento en febrero, aunque su población ha crecido en los meses posteriores. Se espera que a finales de esta semana se termine de demoler lo que queda de 'La Jungla'.

Actualmente, miles de personas que vivían en el campamento serán trasladados en autobús a "centros de bienvenida" gestionados por el Gobierno para que puedan quedarse mientras solicitan asilo. Se calcula que el lunes se trasladó a 1918 adultos a 80 centros de bienvenida, según anunció el ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve, en una rueda de prensa.

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Inmigrantes y refugiados de La Jungla, en fila con sus pertenencias, preparados para evacuar y ser trasladados a los centros de recepción repartidos por Francia. 24 de octubre de 2016.


El Gobierno francés ha construido 450 centros de bienvenida desde el año pasado. Su objetivo es proporcionar condiciones de vida salubres y seguras para los refugiados mientras intentan planificar su próximo movimiento.

Nadie pensaba que 'La Jungla' fuera ideal, pero los defensores de los refugiados mantienen que su desmantelamiento es una fuente más de estrés. Las personas cuyas vidas ya habían cambiado drásticamente deben trasladarse otra vez para seguir buscando su destino final.

Las autoridades continúan extendiendo la red de centros de bienvenida, según Clare Moseley, fundadora de una organización sin ánimo de lucro que ha estado trabajando en 'La Jungla'. Pero de momento no hay espacio suficiente para todos los residentes del campamento, así que lo más probable es que los que se queden fuera busquen refugio en campamentos cercanos más pequeños, ilegales e improvisados.

Y las organizaciones y los voluntarios, que han vivido y trabajado con toda esta gente durante meses, ahora tienen que resolver la cuestión de cómo seguir ayudando a los refugiados allá donde vayan.

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Cemal y Sofinee, una pareja de Malasia, llevan más de un año preparando comida para los refugiados del campamento de Calais.


Bienvenidos a los centros de bienvenida

Según ha confirmado al Huffington Post Céline Schmitt, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la agencia de refugiados de Naciones Unidas apoya la decisión del Gobierno francés de desmantelar el campamento de Calais.

"Es inaceptable que la gente viva en estas condiciones deplorables", afirma. "En situaciones como la de 'La Jungla', resulta difícil que sus residentes puedan pensar en su futuro. No tienen recursos porque sus condiciones de vida son abismales", añade.

El equipo de ACNUR tenía planeado estar en el campamento el lunes para asistir a los residentes que lo abandonaban. "La ansiedad y el estrés de la gente, relacionado con la necesidad de información, era palpable", declara Schmitt.

Según dice, el equipo de la ONU también planea quedarse en Calais para ayudar a los que siguen llegando.

El ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve, anunció la semana pasada que el Gobierno ya ha trasladado a 6000 personas de La Jungla a los centros de bienvenida a lo largo del último año.

Pero Schmitt afirma: "Es esencial que haya sitio para todo el mundo. El Gobierno francés ha estado trabajando para hacer esto realidad. Nos hemos comprometido".

Según dice, la inmensa mayoría de los que han sido trasladados a los centros de bienvenida han solicitado asilo en Francia. Y, de acuerdo con el ministro del Interior, este será el primer paso que tomarán el 80% de los que lleguen a partir de ahora al campamento.

Como indica Schmitt, necesitarán ayuda constante con el proceso de solicitud de asilo. La mayoría de los residentes de 'La Jungla' tenían la intención de llegar a Reino Unido. Actualmente, en vez de eso, tienen que aceptar la idea de encontrar un hogar permanente en Francia.

Care4Calais, que lleva trabajando en 'La Jungla' todo este último año, también tiene la intención de ofrecer sus servicios en algunos de los centros de bienvenida, explica Moseley, la fundadora de la ONG que trata de identificar qué centros necesitan una ayuda extra.

"Hemos oído rumores de que algunos centros estaban bien y a otros les faltaban cosas básicas como comida y mantas", afirma Moseley. "Intentaremos visitar los centros para proporcionar suministros a los refugiados".

Pero advierte de que Care4Calais es una organización pequeña y muchos de los centros están a cientos de kilómetros de distancia.

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Un cartel hecho a mano indica que se imparten clases de arte en La Jungla de Calais. 16 de octubre de 2016.


¿Qué pasa con la gente que se queda atrás?

Aquellos que no han tenido la suerte de poder ir a los centros de bienvenida pueden acabar en uno de los campamentos de refugiados ilegales que hay en el norte de Francia. Y allí no hay agua, ni duchas, ni baños ni servicios médicos, advierte Moseley.

"Llevamos enviando ayuda a estos campamentos desde los desalojos de febrero, y también a los refugiados que viven en las calles de París", afirma. "Esperamos seguir haciéndolo durante los siguientes desalojos".

Sin embargo, la Policía intenta desmantelar a menudo los campamentos ilegales y movilizar a los refugiados. "La ubicación [de los campamentos ilegales] tiene que mantenerse en secreto", afirma Moseley.

En la práctica, obligar a los refugiados a ir a estos campamentos ilegales es una pérdida de recursos enorme, teniendo en cuenta el esfuerzo que costó construir 'La Jungla'.

"Destruir la infraestructura de Calais, que vale miles de euros, es un despropósito", afirma Moseley. "Destruir las infraestructuras básicas solo conseguirá que las condiciones de vida sean más inhumanas".

Según ella, nadie tiene ni idea de lo que pasará en Calais —que ha sido la ubicación de 'La Jungla' desde 2009— después de que se desmantele el campamento.

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Un refugiado adolescente afgano dice adiós con la mano desde la furgoneta en la que abandona un albergue de emergencia en Saint Omer (Francia) rumbo a Reino Unido. 18 de octubre de 2016.


Un billete a Reino Unido

Entre los residentes más vulnerables de 'La Jungla' están los más de 1000 niños no acompañados.

Según la ONG Humans Rights Watch, aproximadamente 400 de ellos cumplen con los requisitos necesarios para reunirse con sus familiares residentes en Reino Unido bajo el amparo del Reglamento de Dublín de la UE. Un portavoz del Ministerio del Interior británico confirmó la semana pasada que algunos de los adolescentes de entre 14 y 17 años ya habían llegado a Reino Unido. "Se reunirán con sus familias en Reino Unido tan pronto como sea posible".

El ACNUR está trabajando con el Gobierno francés y el Gobierno británico para conseguir que el resto de niños que cumplen los requisitos puedan reunirse con sus familiares.

La situación del resto de niños sin acompañante que han vivido en el campamento de Calais (unos 900) sigue siendo incierta, igual que la del resto de miles de personas que hasta hace poco vivían en 'La Jungla'.

La situación allí era "extremadamente caótica" el pasado lunes, afirma Caroline Anning, portavoz de la ONG Save The Children.

"Las autoridades no estaban preparadas para el desmantelamiento del campamento", explica. "Han cerrado los registros durante la noche, así que no se sabe dónde van a poder pasar la noche los niños".

Algunos de esos niños han conseguido una cama en un campamento provisional cerca de 'La Jungla' preparado para acoger a los refugiados antes de que pasen a un centro de bienvenida.

Los niños y los adultos que todavía no se han ido y que no han tenido esa suerte tendrán que dormir en las zonas del campamento donde vivían antes.

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Este artículo fue publicado originalmente en 'The WorldPost' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés y Lara Eleno.

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