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Esta artista envió un dibujo a 'The New Yorker' sin pensar: ahora es su portada

02/02/2017 08:31 CET | Actualizado 03/02/2017 17:46 CET

Antes de la publicación de su número del 6 de febrero, la revista estadounidense The New Yorker compartió un adelanto de la portada: un homenaje a la Marcha de las Mujeres, la protesta que ha reunido a más de tres millones de manifestantes en todo el mundo.

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La imagen de la portada recuerda a algo: en ella aparece una mujer con una camisa abrochada mientras flexiona el bíceps al estilo de Rosie la Remachadora, icono feminista de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, se observan algunas diferencias. Para empezar, es una mujer negra. Y, en lugar de una bandana, lleva un gorro con orejas de gato, el símbolo de la Marcha de las Mujeres.

Abigail Gray Swartz, una artista de Maine (Estados Unidos), la dibujó después de participar en la marcha de Augusta (Estados Unidos). Para la ocasión, Gray Swartz llevó una capa decorada a mano con la frase "Igualdad para las mujeres". La semana siguiente, Swartz decidió enviar el retrato actualizado de Rosie a la revista The New Yorker sin esperanzas de obtener respuesta.

Sin embargo, la editora de arte François Mouly respondió y le pidió que enviara más variaciones de Rosie. 72 horas después, Swartz se enteró de que su ilustración sería la portada de la revista. Se había consolidado una nueva imagen del feminismo: interseccional, hecho por mujeres y sin ningún tipo de remordimiento.

Antes de la publicación de la portada, la edición estadounidense de The Huffington Post se puso en contacto con Swartz para que explicara su arte radical, su dedicación al feminismo y sus motivos para creer que la revolución la llevarán a cabo las mujeres. Esta es la entrevista:

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Abigail Gray Swartz en la Marcha de las Mujeres de Augusta (Estados Unidos). En su pancarta se puede leer: "No me amenaces" y en su capa, "Igualdad para las mujeres".

¿Qué es lo que te inspiró para recrear a Rosie la Remachadora? ¿Qué te llevó a actualizarla de esta manera?

Me gusta tejer y tejí varios gorros con orejas de gato para que mis amigas y yo los lleváramos en la Marcha [de las Mujeres]. Es increíble ver la cantidad de historias de Instagram de mis amigas y de gente desconocida tejiendo gorro tras gorro. Crear este símbolo nos unió antes de que empezara el evento. Por eso, ya sabía que el gorro sería el símbolo del movimiento feminista.

El lunes siguiente a la Marcha empecé a pensar en las ilustraciones que quería hacer para reflejar mi experiencia del sábado y la del resto de mujeres del país y del mundo. Me encantó ver las fotografías de multitud de mujeres (y hombres) con gorros rosas. ¡Cuánto rosa! Vi el titular de un periódico que decía Ella, el pueblo y pensé: "Ella, el pueblo: la revolución la llevarán a cabo las propias mujeres". Empecé a pensar en el esfuerzo que hicieron las mujeres por crear un símbolo para la Marcha. Me recordó a la Segunda Guerra Mundial, cuando guardaban parte de las medias de seda que daban en el plan de racionamiento para reunir material suficiente para los paracaídas de los soldados. Tejían para los soldados y llenaban las fábricas mientras los hombres iban a la guerra. Igual que ahora reclamamos la palabra pussy [que significa "gatito" y también "coño"], el gorro es el símbolo de nuestra historia y de nuestro país. Tejemos para la luchar en la guerra por nuestros derechos como mujeres. Tejemos por nosotras.

Por eso, utilicé a Rosie como símbolo para reflejar la transformación que hemos vivido desde la Segunda Guerra Mundial. La pinté como una mujer negra porque creo que mi trabajo como artista consiste en dibujar la diversidad. Hace poco leí lo importante que es que los niños, especialmente los niños negros, vean imágenes de Barack Obama en el colegio. Entonces me dije: ¿Por qué no les doy a las niñas, y a todo el mundo, una imagen de Rosie con la piel más oscura? La conclusión fue muy simple: quería pintar a Rosie como símbolo de la Marcha de las Mujeres y creía que debía tener este aspecto.

Cuando en The New Yorker te encargaron una ilustración para el número de la Marcha, ¿te pidieron que incluyeras un detalle o un mensaje en concreto?

En realidad me puse yo en contacto con Françoise Mouly, de The New Yorker. Mi retrato de Rosa Parks apareció en su periódico dedicado a la Marcha de las Mujeres, Resist. La idea se me ocurrió el lunes, hice un boceto rápido, lo pinté y se lo envié porque en ese momento no me lo pensé dos veces. Me respondieron que les gustaría ver más dibujos. Después de enviarles varios bocetos y dos retratos diferentes acabados, el miércoles por la noche me pidieron que les enviara la ilustración por FedEx. El jueves por la noche me llamaron y me dijeron que era oficial y que lo publicarían el viernes.

Lloré a moco tendido. Mis hijos decían: "Papá, ¿qué le pasa a mamá?". "Está llorando de felicidad. Es algo bueno, vuestra madre lleva queriendo esto mucho tiempo", les explicó él. Ha sido una semana muy movida en lo que a mi carrera profesional se refiere. Siempre he querido ilustrar la portada de The New Yorker y aquí está la primera. ¡Es un sueño hecho realidad!

En Internet, los admiradores de la portada ya han elogiado el énfasis de tu ilustración en el papel de la interseccionalidad en el feminismo. ¿Estás contenta por cómo han interpretado tu trabajo?

Sí, estoy contenta. Algunas mujeres, como Adrienne Lawrence, me han dado las gracias en Instagram. Otras me han dado las gracias en Twitter. Es muy bonito. Soy blanca, pero me preocupan los problemas étnicos y la Marcha de las Mujeres. Soy plenamente consciente de la necesidad de una mayor inclusión. Estoy a favor de que las mujeres blancas participen en las manifestaciones de Black Lives Matter. Si hieren a una de nosotras, nos hieren a todas. Además, es una obligación moral que tengo como mujer blanca, soy consciente de mi privilegio y lo utilizo para ayudar a las demás. Es lo que hay que hacer. Si queremos llegar a algún lado con este movimiento, tenemos que estar unidas y eso incluye aceptar todos los tipos de feminismo. Es lo que dijo Maya Angelou sobre el movimiento feminista: "Lo triste es que no se permite la necesidad del amor. Personalmente, nunca creo en una revolución en la que no se permita el amor". Para mí, esta frase habla de la inclusión y de permitir una variedad de definiciones del feminismo.

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El trabajo de Abigail Gray Swartz para 'Resist'.

En tu web, la sección 'Sobre mí' te describe como activista en tu comunidad. ¿Puedes contarme un poco más sobre las cuestiones u organizaciones que te parecen importantes? ¿Por qué crees que es fundamental comprometerse en el activismo a nivel local?

Es un momento abrumador para la mayoría de estadounidenses (porque, recordad, ¡somos una mayoría!), así que creo que es importante centrarse en las comunidades más pequeñas. A nivel local es donde podemos crear un mayor impacto de forma inmediata, reuniéndonos con nuestros vecinos, apoyando a las comunidades de refugiados, uniéndonos, centrándonos en elegir a las personas adecuadas para las elecciones de 2018. Estoy en varios comités locales —un grupo cívico de vecinos y activistas que nos reunimos una vez al mes y trabajamos apoyando diversas cuestiones cívicas— y en el comité de libertades civiles de la DSA [Socialistas Demócratas de América] de Portland.

Además, ayudo a una amiga con un proyecto en su comunidad. Está lanzando un programa piloto creativo para mujeres refugiadas y sus hijos en Maine para que se reúnan con familias locales en un espacio seguro en el que puedan crear todos juntos. Las actividades serán un telón de fondo para el importante trabajo de compartir espacio, escuchar, curarse y unirse. [Nota del redactor: las personas interesadas en colaborar con el programa pueden contactar con Swartz].

Más allá de la portada del 'New Yorker', ¿qué tipos de proyectos te han permitido traducir en arte tu creencia en el activismo?

Tuve el honor de pintar la imagen para la pieza de las elecciones de Lena Dunham en su boletín Lenny Letter y fue muy especial. También me encantó dibujar la pieza para The New York Times sobre el matrimonio igualitario. Espero hacer más murales este año con retratos inspiradores de una gran variedad de comunidades.

¿Qué consejo darías a otros artistas que quieran meterse en el activismo o usar su trabajo para enviar un mensaje?

¡Implicaos y haceos ver! Tengo un sitio en mi móvil donde apunto las ideas cuando se me ocurren en marchas o en reuniones. También hago muchas fotos y luego doy vueltas a las ideas hasta que algo cuaja. Hay que ser como una esponja. Si te gusta algo que se cruza en tu camino, aférrate a ello porque puede que encuentres la forma de usarlo después en una obra.

También me encanta el dicho de la artista Lisa Congdon: "Cuanto más trabajo hagas, más trabajo tendrás". Es muy cierto. ¡Justo lo demostré la semana pasada! Insiste en el concepto de la obra de arte o en el cuerpo más amplio de obras. Haz arte público, trabaja con otros artistas, construye comunidades y diálogo. Me encantó ver folletos con el lema "Love Wins" [el amor gana] pegados en Portland, Maine, la mañana de la investidura. Y luego, por supuesto, un buen ovillo convertido en gorros con orejas de gato siempre es apropiado.

Puedes ver otras obras de Swartz en su tienda Etsy o en su web. También puedes seguirla en Instagram.

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Autorretrato de la artista.

Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés y Marina Velasco.

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