POLÍTICA

La ‘empresa' de Rivera para gobernar a partir de 2019

04/02/2017 13:11 CET | Actualizado 04/02/2017 15:48 CET
EFE

Deuda cero. Aplausos. Superávit. Aplausos. Powerpoints, gráficos, flechas. Todo en un naranja brillante para impresionar a los 500 asistentes. No, no, no es la junta de accionistas de una multinacional reunida en las afueras de Madrid. Es la inauguración de la IV Asamblea General de Ciudadanos, con Albert Rivera como gran CEO del cuarto partido de España.

“Los números cantan”, ha proclamado ante el auditorio Rivera durante la presentación de su informe de gestión. El momento de rendir cuentas ante el congreso del partido. Y la respuesta ha sido unánime: el 97% de los compromisarios le ha respaldado (508 votos a favor y 15 abstenciones).

Ciudadanos arranca una nueva etapa a partir de este fin de semana. Albert Rivera llega ya tranquilo al haber ganado las primarias de la semana pasada, pero de este cónclave en Coslada (Madrid) saldrá un cambio en los documentos que consagrará su liberalismo progresista y olvidará sus raíces socialdemócratas.

LA "DEUDA CERO" DE CS

Rivera ha sacado pecho, como un ejecutivo en un momento al alza, de lo logrado durante estos años. “Una operación de crecimiento sin precedentes”, ha señalado. Antes de 2015 solo tenían tres diputados en el Parlament de Cataluña, hoy ya cuentan con 93 parlamentarios autonómicos, 32 diputados en el Congreso, tres senadores y dos eurodiputados. Todo ello logrado, ha remarcado para gusto de los oyentes, “sin confluencias, ni círculos, ni cuadros, solo unidos y juntos”.

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Ni en sus mejores sueños aparecían estas cifras, ha admitido. Y una de las que se siente más orgulloso es de las 30.867 afiliaciones -en 2012 solo había 1.712-. Pero todavía ha entonado más la voz al proclamar la “deuda cero” del partido. Han pagando todos los créditos a los bancos. “Esto es lo que nos permite dormir tranquilos”, ha expresado, a la vez que ha dicho: “Quien paga es libre”.

Su empresa funciona, según sus cálculos. Pero, ¿para qué? Rivera les ha trasladado a los compromisarios que esto es “clave” para poder gobernar. Ese será el gran objetivo a partir de las elecciones municipales y autonómicas de 2019. Ya no se conforman con apoyar externamente a otros, quieren pisar moqueta. En el caso de las generales, sería a partir de 2020.

Mientras decía estas palabras, en el pantallón del teatro de Coslada se proyectaba la frase Juntos ganamos el futuro. A todos los números hay que sumar, ha proseguido, “el esfuerzo, la energía y la ilusión”. “Estamos haciendo esto para gobernar España, mientras otros pelean y prohíben las primarias. Estamos aprovechando la Asamblea para ser más fuertes”. “Salir en 2019 a ganar las elecciones”, ha dicho a sus delegados.

Este discurso de business angel casa con el evolucionado espíritu de Ciudadanos. Un estilo que se ve en el propio congreso, que parece más una convención de empresarios que el típico cónclave del partido lleno de corrillos de dirigentes hablando con los periodistas. Ya se intuía desde primera hora, cuando la prensa se ha quejado por no poder moverse libremente a la llegada de los compromisarios. “Es el congreso de un partido, no la alfombra roja de los Goya”, decía un informador al equipo organizativo. Rivera y los suyos llegaban todos juntos desde la calle, en bloque, y han accedido directamente al Plenario. No se ha visto esa típica foto del líderes entrando en sus asambleas lentamente por el aluvión de besos y abrazos.

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ADIÓS A LA SOCIALDEMOCRACIA, BIENVENIDO EL LIBERALISMO

Aunque Rivera tiene los números bien atados para lograr que su ideario se imponga en los textos finales, existe un sector crítico que todavía quiere luchar por mantener las referencias socialdemócratas. Además, este grupo, según fuentes, cree que también pierden peso otras cuestiones como los orígenes catalanes del partido. Es decir, ven cómo las esencias se diluyen. En este bando están, por ejemplo, los compromisarios catalanes Sergio Sanz -diputado en el Parlament- y Jordi Cañas. Ellos creen que supone una refundación encubierta del partido.

Este extremo lo ha negado rotundamente el propio Rivera ante la prensa: “No es una refundación, es una evolución que hace al partido más fuerte, los militantes son los que mandan”. El líder de Cs cree que todos los compromisarios remarán en la misma dirección después del debate en la ponencia porque “el futuro pasa por que el centro político español gobierne”. Él quiere un partido fuerte y unido frente a unos de izquierdas “divididos y que se faltan al respeto” y un PP que no tiene primarias.

“El centro político español no es socialista ni conservador”, ha apostillado. Él mismo defenderá a puerta cerrada el término progresista y que no puede ser “intervencionista” como el PSOE. Por lo tanto, nada de socialdemocracia.

La empresa de Rivera le funciona en datos (y con gran apoyo interno). Ahora el producto se lo tienen que comprar los españoles.

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