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Esto es lo que te está impidiendo adelgazar

Adiós a las excusas baratas: en la gran mayoría de los casos, si no adelgazamos es porque no hacemos bien ni la dieta ni el ejercicio.

16/05/2017 17:31 CEST | Actualizado 18/05/2017 16:54 CEST
Getty Images

Aquí va una verdad universal: una dieta correcta y equilibrada, con seguimiento profesional y personalizado, debería funcionar siempre. Las excepciones se cuentan con los dedos de la mano. Así que, ¿cuál es el único paso necesario para que funcione una dieta? Tomársela en serio. A continuación, te contamos las siete excusas que te están impidiendo adelgazar:

1. "Por un día, no pasa nada"

"Fijarse en los logros, darnos cuenta de que el objetivo está cada vez más cerca, es el mejor revulsivo para no cortar una dieta exitosa", explican los psicólogos de Clínica Ravenna Madrid.

Hay nutricionistas que permiten en sus dietas una comida semanal más calórica por un motivo psicológico: el paciente sostendrá mejor la rutina de la dieta, especialmente si es de larga duración. Sacar por ello la conclusión de que 'una vez a la semana puedo comer lo que sea porque no se engorda' es ir muy lejos y una forma de autoengañarse muy peligrosa, porque nos arriesgamos a tirar lo conseguido por la borda.

2. "Sustituyo la merienda por la cena y cambio la manzana por un kiwi"

Hacer por nuestra cuenta cambios de alimentos no es buena idea, ya que no sabemos las equivalencias nutricionales, los índices glucémicos, los aportes calóricos... Ni todos los pescados, ni todas las frutas, ni todos los cereales integrales son iguales. Y lo mismo ocurre con el orden de las comidas. Parte del éxito de una dieta, y sobre todo del mantenimiento, es saber ordenarse, y eso implica a las comidas en número y en horas.

3. "Como casi no como, no hago ejercicio"

Adelgazar es una combinación de dieta y ejercicio. Sí, es cierto que si solo comemos saludablemente, en cantidades pequeñas y sin apenas grasas, acabaremos adelgazando por el mero desgaste del cuerpo con el día a día, pero no añadir ejercicio es un grave error.

4. "Me ha pasado mi amiga una dieta estupenda..."

Las dietas deben ser personalizadas siempre, y para ello no hay nada como el que sea un experto el que la prescriba. Lo que a una persona le va genial, puede que no funcione en otra. Es muy importante recabar la mayor cantidad de datos posible, no solo médicos (antecedentes familiares y personales) sino también relativos a la vida actual del paciente: vive solo, en pareja, con o sin hijos, trabaja o no por turnos, tiene viajes frecuentes... Ayudan a proponer una dieta que sea lo más llevadera posible, que permita bajar de peso y mejorar el estado de salud.

5. "Es zero no suma calorías, da igual"

El riesgo de permitirnos barra libre con las comidas acalóricas es especialmente conductual porque, pese a parecer gozar de un halo saludable, son productos altamente procesados en los que algún ingrediente ha sido sustituido por otro y no precisamente mejor. Además, el éxito de una dieta no es solo adelgazar los kilos de más, sino también mantenernos en ese peso ideal durante el resto de nuestra vida.

6. "Llevo siete días haciéndolo genial y no adelgazo... ¡a la mierda la dieta!"

Hay muchos factores por los que la báscula nos 'engaña' no permitiendo ver los progresos: tomar medicamentos, tener la regla, volar en avión... El cuerpo sigue perdiendo grasa pero la aguja de la báscula no baja por ese líquido que, más temprano que tarde, expulsaremos. Lo mejor es tomárselo en serio y no desistir. Si aún así no ves progresos, no te tomes la justicia por tu mano y coméntalo con tu nutricionista, porque quizá deba hacer algún ajuste en la dieta.

Este artículo fue escrito por Sergio Cabrera para Grazia.es

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