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Las claves de la semana: El fin de la Santa Alianza

02/06/2017 20:11 CEST | Actualizado 03/06/2017 09:59 CEST

Ni esto es París ni Susana Díaz es Alejandro I, pero la Santa Alianza ha concluido. ¿Recuerdan? 1825. La muerte de su principal valedor acabó con el acuerdo que persiguió el mantenimiento del statu quo del absolutismo en Europa tras la caída de Napoleón para impedir la propagación de movimientos revolucionarios o liberales. Y ahora, la derrota sin paliativos de la presidenta de Andalucía en las primarias ha acabado con el pacto tejido entre los barones socialistas para evitar la vuelta de Pedro Sánchez. En una y otra, aunque de naturaleza política, sus signatarios se guiaron por principios religiosos. Los monarcas de Austria, Rusia y Prusia, por los del cristianismo. Los "virreyes" del PSOE, por los de una socialdemocracia que no acaba de encontrar su lugar en el mundo.

Nadie ha ordenado el "rompan filas", de hecho la entente se disolvió por la vía de los hechos la misma noche de las primarias nada más conocerse la aplastante derrota de la sevillana que aspiraba a ocupar el trono del socialismo. Sin embargo, en esta semana que acaba la desvinculación ha sido más explícita, después de que el secretario general electo haya tomado la iniciativa para empezar a tejer complicidades con los secretarios generales de los distintos territorios.

Si el extremeño Guillermo Fernández Vara encontró en Sánchez la "humildad" que no mostró en su anterior mandato y pudo hablar con él -durante un almuerzo en Madrid- 5 minutos de pasado y dos horas, de futuro, el aragonés Javier Lambán percibió a un secretario general dispuesto a coser con los territorios y el castellano-manchego García Page, a una persona en buena disposición.

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La versión Sánchez 3.0 está dispuesta a reconstruir los lazos rotos y, aunque nada será igual ya para nadie, esta vez hay voluntad de no poner palos en las ruedas del nuevo secretario general y mucho menos de hipotecar un proyecto político por las ambiciones personales de quien se ha llevado por delante el crédito de gran parte del capital político del PSOE en los últimos años.

Inquietud por el modelo de partido

"Ha ganado y de él dependerá todo: la unidad, la fractura, los errores y los aciertos. Todo está en su mano", asegura uno de los barones más preocupados por la definición del nuevo modelo de partido que saldrá del congreso y que, a su juicio, acabará con la democracia representativa y los contrapesos de poder para dar paso a una "organización personalista y con un Comité Federal vacío de competencias".

Pese a todo, ningún secretario general está dispuesto a reeditar ni la Santa Alianza ni ninguna estrategia coordinada. Cada federación defenderá en el congreso sus posiciones ideológicas, orgánicas y sobre el modelo de Estado, pero sin la supervisión ni las consignas de nadie, mucho menos de la ya capitidisminuida federación andaluza.

La próximas llamadas, a los ex presidentes

Díaz prefirió, en su conversación telefónica con el secretario general, pedirle respeto a los territorios y a los ex presidentes como si aún le quedara algo de predicamento en unos y en otros y tuviera que alzarse en portavoz de ellos. Más allá del "consejo", Sánchez ya tenía decidido telefonear en los próximos días a los ex presidentes y ex secretarios generales para invitarles personalmente al congreso de dentro de dos semanas.

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La alicaída Díaz, por su parte, tendrá que centrarse ahora en lo que siempre dijo estar ocupada y nunca estuvo, esto es en Andalucía. Con una agenda semanal que desarrollaba casi por completo en Madrid al igual que algunos de sus altos cargos de la Junta, tendrá que dar velocidad a una labor de gobierno abandonada durante meses. Por eso en el Sur ya sólo se habla de una más que probable crisis gubernamental con la que revitalizar la gestión pero también la deteriorada imagen de presidenta autonómica.

López tendrá espacio en la dirección, pero no en la Presidencia

Con quien sí ha tenido ocasión de verse Sánchez ha sido con Patxi López, a quien integrará en la nueva dirección pero no en la Presidencia como se había especulado. Quinielas hay para todos los gustos y colores, pero lo cierto es que el secretario general electo no ha terminado de cerrar el que será su próximo equipo, si bien está dispuesto a no cometer algunos de los errores pasados. Y uno de ellos es situar en Organización a un socialista bregado en las guerras de guerrillas de las Juventudes Socialistas pero con poca mano izquierda con los territorios como fue el caso de César Luena.

Sánchez quiere de número dos a alguien que le de más soluciones que problemas en lo orgánico y parece que ha encontrado en José Luis Ábalos la persona que puede ocupar ese espacio, no sólo por su dilatada experiencia en la organización sino también por su carácter afable y por pertenecer a una de las federaciones -la valenciana- más potentes del PSOE.

¿Hay algo más grande en esta ciénaga en la que chapotean algunos dirigentes populares que un fiscal que debe vigilar la corrupción y al que los corruptos se refieren como "un tipo cojonudo?

Lastra, al Parlamento, arropada por Ábalos

Será, casi con seguridad, Adriana Lastra, a pesar de que ella se mueve mejor en el partido que en las instituciones, la próxima portavoz en el Congreso. Pero muy consciente de la envergadura del papel que se le otorgará, Sánchez estudia la posibilidad de que la asturiana tenga el apoyo del ahora portavoz provisional, José Luis Ábalos, quien además podría ser designado presidente del Grupo Parlamentario, con lo que se convertiría en el auténtico dos de Sánchez.

Cayó Moix y Rajoy siguió con la "alta política"

Y todo esto sobre el PSOE en una semana en que al Gobierno no le dio tiempo de celebrar la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado porque el mismo día dimitía el Fiscal Anticorrupción por un "chisme" que es como Rajoy llama a la información desvelada por Infolibre sobre la participación de Manuel Moix en una sociedad offshore en Panamá.

Pues con bochinches como el publicado por el periodista Manuel Rico no hay Legislatura que aguante por más que se empeñe el presidente del Gobierno en explicar que él se dedica a la "alta política" y "las cosas grandes". ¿Hay algo más grande en esta ciénaga en la que chapotean algunos dirigentes populares que un fiscal que debe vigilar la corrupción y al que los corruptos se refieren como "un tipo cojonudo? Pues eso, que no pare la fiesta y se deje ya la prensa de contar chismes.