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Ocho secretos de Vladivostok, la ciudad situada en el borde del mundo

Para 'National Geographic', es una de las urbes marítimas más hermosas del planeta.

09/06/2017 11:39 CEST | Actualizado 09/06/2017 11:43 CEST
Yuri Smityuk/TASS

Vladivostok, situada a más de 9.000 kilómetros al este de Moscú y separada por siete franjas horarias de la capital, es la primera ciudad de Rusia que recibe el año nuevo. National Geographic incluye a esta cosmopolita urbe en la lista de las ciudades marítimas más hermosas del mundo. En su calles todavía se siguen encontrando marineros y se oyen las gaviotas.

Yury Smityuk

1. La mejor época para visitar Vladivostok es desde principios de agosto hasta finales de octubre. Las estaciones en Primorie cambian un mes después que en el resto del país. En julio Vladivostok oculta sus preciosos puentes en una niebla más espesa que la de Londres, sus habitantes llevan impermeables y viven completamente ajenos a la temporada de playa, aunque a mediados de septiembre el tiempo ya permite bañarse y tomar el sol. Y cuando, durante el mes de octubre, llega el otoño a la región de Primorie se alcanza el pico de días de sol y colores otoñales. No hay que perderse los cerros de distintos colores con el azul del mar de fondo. En invierno no se recomienda visitar la ciudad. La primavera es prolongada y sume la ciudad en la niebla.

TASS/Yury Smityuk

2. El mejor modo de llegar a Vladivostok es con un vuelo directo desde Moscú con Aeroflot. Solo se tardan ocho horas y media en llegar al borde del mundo. Desde San Petersburgo son nueve horas, mientras que desde Tokio, Pekín o Seúl, entre dos y tres. El aeropuerto internacional de Vladivostok se encuentra en la localidad de Knévichi, a 38 kilómetros de la ciudad, y un tren Aeroexpress lleva a los viajeros en 45 minutos directamente al centro. La vista del puente al otro lado de la bahía Zolotói Rog es especialmente.

Vladimir Serebryansky

3. Hacer la maleta y llevarse bien con Vladivostok desde el inicio es fácil. Es aconsejable llevar unas zapatillas deportivas y unas botas cómodas, que serán de gran ayuda en las cuestas más empinadas del San Francisco ruso. Lleva también una gorra de lana, ropa interior térmica —para no ser víctima de los penetrantes vientos del océano—, ropa de abrigo impermeable y cortavientos. Tampoco hay que olvidarse de un bañador por si el clima local da una agradable sorpresa y, los aficionados a las excursiones por la montaña o al surf, deben llevar el equipo necesario para ello (excepto la tabla de surf, en Vladivostok hay un servicio de alquiler excelente).

italiy Ankov/RIA Novosti

4. En el centro de Vladivostok se encuentra el Azimut Hotel Vladivostok, perfecto para pasar unos días. Una opción barata para los viajeros situada estratégicamente cerca del faro Eguersheld es el hotel Zhemchúzhina. Otra opción interesante de alojamiento para sumergirse profundamente en la vida local es el Tepló hostel, con un bar en el que encontrar la compañía de ingenieros navales y aventureros de todo el mundo, que se reúnen para cenar en un comedor común con chimenea.

Vitaly Raskalov

5. ¿Recorrer la isla Russki en coche? Antes de alquilar un coche y dirigirse a las playas de Shamora, abrazar los renos, observar a los tigres en el safari de Primorie o descubrir las bahías secretas de la isla Russki, hay que saber que el tráfico en Vladivostok circula por el carril derecho y los coches tienen el volante a la derecha (como en Japón). Por eso, es más conveniente viajar en taxi. Los teléfonos de los servicios de taxi son el 8(4243)511115 y el 8(4232)730073. El coste mínimo de una carrera es de 150 rublos (unos 2,3 euros) y no es costumbre dar propina.

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6. Las mejores cosas de la vida son gratis, incluidas las vistas del mar. La mayor parte de los lugares de interés de Vladivostok son gratuitos. Lo mejor es ver el puente peatonal que cruza la bahía Zolotói Rog y el faro Eguersheld cuando el tiempo sea soleado o seco, de lo contrario, podrías ser arrastrado por el viento o no llegar hasta el final, porque la lengua de tierra que lo une a la costa puede acabar bajo el agua.

También se recomienda coger un clásico ruso en la biblioteca pública de la plaza Sujánov, hacerse un selfie junto al monumento al marinero de alta mar con pantalones de campana y un disco de Led Zeppelin bajo el brazo, o descansar un rato en el banco favorito de la estadounidense Eleanor Pray, enamorada de Vladivostok, cuya copia de bronce quedó congelada en la calle Svetlánskaya.

A menudo, los recuerdos de un viaje a Vladivostok se remiten a las vistas del mar. Los miradores y los paseos marítimos son lugares de visita obligada, pero el mejor sitio para desayunar o comer con vistas en el café Green, situado en el último piso del centro comercial Clover House. Elige un bocadillo de pescado recién sacado del mar y contemplar cómo gira la noria mirador junto a la playa, cerca del cruce del paseo marítimo Sportívnaya y la calle Admiral Fokin, el Arbat de Primorie.

Vitaly Maksimchuk

7. Tallarines al estilo local. La abundante oferta culinaria de Vladivostok es una mezcla de diversas culturas que se ha consolidado como imagen de la ciudad. Si buscas probar marisco, buen vino y otros lujos a precios accesibles, recomendamos el restaurante Molokó i Miod, junto a la plaza Sujánov.

El pian-se, puro street food de Vladivostok que se ha vuelto popular hasta en Moscú, puede encontrarse en varias paradas junto al centro comercial Clover House y los viajeros encontrarán los mejores tallarines para llevar en New York Street Food, junto al paseo marítimo Sportívnaya.

Pocos saben que Vladivostok es un paraíso para los amantes del café: a cada paso encontrará locales con café de calidad, con una buena relación calidad-precio y con un buen servicio. Prueba Caffetoria, situado en un edificio histórico sobre el que descansa el puente que cruza la bahía Zolotói Rog, o una digna versión local de Starbucks: la red Pirate Coffee, que muestra en su logotipo a una joven marinera. El recorrido óptimo para una ruta por los bares de Vladivostok sería el siguiente: bar Rocks, donde, además del cóctel B-52, prenden fuego también a la barra (cuidado con el pelo), Bar21 y Whisky Bar. El bar Druzhba y el club Cuckoo son opcionales. A pesar de su fama, los habitantes locales no suelen recomendar el bar Mumi Troll.

Yury Smityuk

8. Guía de suvenires actualizada. Existe un lugar donde se puede comprar el mejor merchandising con símbolos de Vladivostok: el museo de Arséniev (¡no aceptan tarjetas de crédito!). Una buena compra es un vinilo original de la tiendecita Kontrabanda en Aleutskaya 12A o un ancla de la tienda de objetos militares en la calle Admiral Fokin. Hay que tener especial cuidado con los souvenires comestibles: el marisco debe comprarse justo antes del vuelo en las tiendas especializadas del aeropuerto de Knévichi. Si se factura en las maletas puede suponer un peso adicional por el que se deberá pagar, mientras que en las tiendas dan una bolsa de mano térmica necesaria para mantenerlo fresco a lo largo del viaje.

Las estaciones más bellas del metro de Moscú

Este artículo fue escrito por Yulia Shandurenko para Russia Beyond the Headlines

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