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Un pueblo sumergido en 1960 en un embalse de La Rioja resurge de las aguas por la sequía

A principios del siglo XX tenía más de 600 habitantes y era el más importante de la zona.

30/08/2017 10:34 CEST | Actualizado 30/08/2017 10:34 CEST
REUTERS

La falta de lluvia de los últimos meses ha provocado que el embalse riojano de Mansilla, a 72 kilómetros de Logroño (La Rioja), se encuentre más bajo que nunca, apenas al 14,7% de su capacidad. La sequía ha sacado a la luz un pueblo sumergido bajo sus aguas desde 1960.

Los mansillanos ahora recorren sus calles empedradas con nostalgia y emoción. Rocío Menéndez, vecina de Mansilla de la Sierra desde hace 18 años, ha explicado a Efe que la sequía no ha permitido el baño recreativo en el embalse este verano, pero ha regalado a los visitantes esta curiosa estampa.

La sequía no les ha permitido bañarse ni navegar pero sí recuperar el pasado.

Cada verano, a mediados de agosto, se ve la torre de la antigua iglesia, pero en otros veranos el embalse aún permitía el baño o utilizar barcas, ha recordado.

Sin embargo, las escasas nevadas del último invierno y la falta de lluvia de los meses pasados ha hecho descender el nivel del agua hasta un mínimo histórico, por lo que ahora se puede ver el pueblo entero.

El antiguo enclave serrano llegó a tener 600 habitantes a principios del siglo pasado y era cabeza de la comarca, frente a los 71 empadronados actualmente.

Mansilla resurge de las aguas

LOS MAYORES DE 60 RECUERDAN EL PUEBLO SUMERGIDO

Los vecinos de Mansilla de la Sierra que tienen más de 60 años sí conocieron el viejo Mansilla, del que tuvieron que marcharse cuando se construyó una presa para embalsar el agua destinada al riego de los pueblos del Alto Najerilla.

"Los mansillanos más mayores recorren las calles de su pueblo natal con emoción, porque les hace ilusión relatar a sus nietos dónde estaba su casa, pero también sienten mucha nostalgia, porque lo pasaron mal al abandonar sus viviendas, que quedaron como las dejaron", según Menéndez.

Al nuevo Mansilla llegaron "con una mano delante y otra atrás" porque no les dieron gratis sus casas, que costaron unas 300.000 pesetas de la época, un precio "caro" para un pueblo cuyas calles entonces estaban casi sin asfaltar y aún no había luz eléctrica, ha indicado.

Algunos vecinos del pueblo sumergido emigraron a América para escapar de la pobreza tras perder el pueblo.

Por ello, muchos de los vecinos originarios de Mansilla, que llegó a ser el pueblo más importante de las Siete Villas, optaron por emigrar, sobre todo a Argentina, y emprender una nueva vida fuera de la localidad, dedicada tradicionalmente al ganado.

En la actualidad la villa cuenta con ocho niños censados, la mayor cifra de los pueblos de la zona, situada al suroeste de la comunidad autónoma riojana.

Hace apenas un año, este embalse destinado al riego de la cuenca del Najerilla se encontraba al 35% de su capacidad, que es de 68 hectómetros cúbicos, cuando en la actualidad apenas tiene 10, según datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).

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