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Juana Rivas: "Me dijo que aún no me iba a matar, que me quedaba mucho por sufrir"

La madre de Maracena ha dado una entrevista en exclusiva en el Programa de Ana Rosa.

06/09/2017 10:13 CEST | Actualizado 06/09/2017 13:15 CEST

Juana Rivas, la madre de Maracena que estuvo casi un mes desaparecida con sus dos hijos para no entregárselos a su padre, condenado en 2009 por maltrato, ha contado las situaciones de violencia que vivió por parte de Francisco Arcuri este miércoles en Telecinco.

"Me dijo que aún no me iba a matar, que me quedaba mucho por sufrir", ha relatado Rivas en una entrevista en exclusiva en El Programa de Ana Rosa sobre el maltrato que su expareja, Francesco Arcuri, ha ejercido sobre ella. Ha enumerado distintos casos de violencia que vivió cuando residía junto a él en el pueblo de Carloforte, en Cerdeña: "Imagina los peores insultos que se pueden decir, pues eso".

"Hubo un día que sentía que me moría. Había una fiesta. Yo nunca salía por la noche y ese día quise salir con él. Él no quiso, así que salí yo con nuestros amigos en común", ha contado. "Ese día, al abrir la puerta, me cogió del pelo, me empezó a golpear por la casa y me encontré con que me estaba estrangulando. Yo ahí sentía que ya me estaba muriendo, perdí la fuerza. Él me soltó al darse cuenta, pero yo ya me había hecho las necesidades encima", continúa.

En otras ocasiones, ella "acababa de los pelos, contra un azulejo y delante de los niños". "Él tenía alimentos que no podía comer, y si se me olvidaba y, por ejemplo, ponía pimiento en una paella, él se enfadaba, me decía que era una falta de respeto y acababa de los pelos", ha explicado a Ana Rosa. Trató de ponerse en contacto con la policía italiana en varias ocasiones pero él le quitaba el teléfono. Acudieron juntos a una amiga de la familia psicopedagoga para tratarse como pareja. "A ella le dije que estaba destrozada y que no sabía que hacer", explica.

Además, ha señalado que Arcuri trataba de hacerla sentir como una "loca": "Me decía que me iban a ver como una loca y me ponía un ejemplo de una chica de la isla a la que trataban como una loca por haber denunciado por violencia de género".

LOS CELOS DE ARCURI, CAUSA DE VARIOS EPISODIOS DE VIOLENCIA

"Él era muy celoso", cuenta Rivas. Asegura que sus explosiones, la mayoría de las veces, eran por celos. A esto le añade que era muy controlador y no le dejaba hacer ciertos planes con la excusa de que "una familia tiene que coordinarse". "Yo, a veces, aprovechaba que él estaba en pijama para pedirle permiso para salir y que se quedase con el niño, pero él se quedaba de cara a la pared mirando el ordenador sin hacerle caso", continúa.

Arcuri insistía en que Juana Rivas se veía con otro hombre y la golpeó durante una noche entera preguntándole por él. "Después me empezó a insultar: que yo era una desgraciada, que mi cuerpo daba asco... Yo, como estaba cansada, se me cerraban los ojos. Entonces él me daba bofetadas. Si me quedaba dormida en la cama, me daba patadas para que no durmiese", explica. Finalmente ella fue al médico, que se dio cuenta de que había sido maltratada. "Cuando acabamos la visita médica, me dijo que me tenía que acompañar a denunciar, aunque le dije que no quería", cuenta la madre. Fue entonces cuando interpuso la denuncia.

Otro de los episodios tuvo lugar cuando ella salió de un bar a pedir fuego para fumarse un cigarro. Le dejaron el mechero dos chicos jóvenes. "Él estaba muy enfadado. Me insultó y cuando llegamos a un callejón me tiró al suelo, me empezó a dar patadas y me arrastró por toda la calle. Nadie dijo nada ni llamó a la policía. Luego, en el coche, me dio un puñetazo y me rompió el labio", relata. "Al día siguiente no podía levantarme y tuve que maquillarme mucho", cuenta.

Fue durante su separación y el tiempo que pasó en Granada cuando Rivas se dio cuenta de su situación: "Al ver un cuadro sobre el maltrato me di cuenta de que era una mujer maltratada", cuenta. Fue entonces cuando denunció a su expareja, que fue condenado.

SE OBSESIONÓ CON ELLA

Tras el primer episodio de maltrato y la primera ruptura, a Juana Rivas le comunicaron que estaba embarazada. Ella no tenía pensado volver con él, pero finalmente él le pidió perdón y fue a buscarla a Granada. "Me prometió de mil maneras que había sido un episodio aislado", cuenta. Entonces volvió con él.

Durante el tiempo que estuvieron separados y Rivas volvió a España, parece que Arcuri se obsesionó con ella: "Cuando hablaba con mi hijo sólo le preguntaba por mi y por una nueva pareja que yo tenía", explica. "Cuando se enteró de que yo tenía novio, dejó de pasarme la pensión", continúa. Arcuri se llevó a su hijo de vacaciones un mes y medio y pidió a Rivas quedarse 15 días más con el pequeño. Ella se los concedió pero, el día que tenía que devolver al menor, Arcuri no se presentó. "Yo puse una denuncia, pero nadie me hizo caso", cuenta, "entonces me fui yo a Italia a por mi hijo".

SU HIJO MAYOR QUIERE QUE LE ESCUCHEN

Juana Rivas también ha querido resaltar la petición de su hijo mayor Gabriel, de 11 años, de ser escuchado. "Está destrozadísimo. Hace poco me dijo que quería que le escuchasen a él. Escribió una carta que presentaron el sábado en los tribunales".

La madre de Maracena también ha pedido que se pregunte a los vecinos cómo cuidaba de sus hijos. "Ellos dirán la verdad".

"CONTAR LA VERDAD Y PEDIRLE AYUDA"

Rivas asegura que fue a comparecer ante el juez este martes a "contar la verdad", pero señala que no se sintió escuchada. "Me decía que estábamos por un caso de sustracción de menores", explica, a pesar de que su abogado insistía en el contexto de violencia de género. La última denuncia de violencia de género interpuesta por Juana Rivas a su marido fue hace ya un año y aún no ha sido tramitada.

Juana Rivas desapareció con sus hijos a finales de julio y estuvo en paradero desconocido durante un mes para no entregar a los pequeños al padre, Francesco Arcuri. Al acudir al juzgado, el juez ordenó que los niños debían volver con su padre a Italia. Hicieron su viaje de vuelta el 28 de agosto. Desde entonces, Juana Rivas no ha podido contactar con los menores, a pesar de que lo ha intentado en varias ocasiones en las que Arcuri ha colgado el teléfono.

Arcuri le ha ofrecido la custodia compartida, pero Rivas opina que es para "controlarla". "Cuando me vea con un hombre, tratará mal a mis hijos", teme. "Mi hijo con 10 años me decía que me había equivocado", lamenta. Relata que su hijo le ha propuesto incluso ir a un plató a demostrar que no quería estar con él. "En la despedida yo oía la voz deformada de mi hijo que decía '¡mamá, te quiero, eres la mejor madre del mundo".

"No tengo miedo de la cárcel porque he vivido en la cárcel con este hombre", asegura Juana Rivas minutos antes de acabar la entrevista.

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