NOTICIAS

De Picasso a Banderas: un paseo por Málaga

La ciudad no es solo destino de verano. Su oferta artística, cultural y natural hacen de ella una deliciosa propuesta de otoño.

21/09/2017 14:31 CEST | Actualizado 21/09/2017 14:56 CEST
Iberostar

A principios de septiembre se clausuraba la exposición Piedad y terror en Picasso: el camino a Guernica, una de las muestras temporales más visitadas en la historia del Museo Reina Sofía de Madrid. Pablo Picasso, con sus figuras geométricas, siempre ha despertado un gran interés y con él su ciudad natal, algo que los hoteles en Málaga han percibido estos últimos meses.

Pablo Picasso es el embajador más importante que tiene la ciudad de Málaga, más importante y más multinacional. Sin olvidar al contemporáneo Antonio Banderas, que no para de pensar en negocios y formas de inversión en el lugar que le vio nacer, a él y a Picasso—.

Y sí, es posible que Málaga, gracias a estos dos grandes artistas —primero a uno, después al otro y luego a los dos a la vez—, haya adquirido cada vez mayor importancia por sí sola, como ciudad y cuna de multitud de congresos de temas tan en auge como el arte, la movilidad y el turismo sostenible, por ejemplo.

Málaga es la calle Larios. La peatonal más famosa, sobre todo en su feria, abierta a todos los que quieran visitarla. Málaga es la Alcazaba, pasear por su increíble fortaleza y poder comer a sus pies, en una de las mesas de las terrazas que la rodean. Málaga es su catedral y es su castillo de Gibralfaro.

Hay muchísimas calles que recorrer por esta ciudad de aspecto humilde y tranquilo, y plazas donde admirar la hermosura del barroco que recubre los edificios, como la plaza del Obispo.

La ciudad que vio nacer a Pablo Piccaso, también alberga su museo, donde se puede conocer mucho mejor al artista y entender que su obra no fue siempre figuras geométricas, sino que sabía, perfectamente, retratar la tristeza, la nostalgia o la ilusión con trazos totalmente estilizados.

Málaga también es internacionalmente conocida por su gastronomía y su gente. La brisa de la Malagueta da un sabor especial a todos sus platos estrella, a sus victorianos o a sus vinos que se degustan con especial culto en el Pimpi.

La Costa del Sol también ha hecho que se pusiera esta ciudad en el mapa: Marbella y Puerto Banús, Estepona, Fuengirola, Benalmádena, Torremolinos o Nerja, ese pueblo que popularizó de forma tan increíble Antonio Mercero con sus chicos de Verano Azul, cuando los veranos eran más azules y no se escuchaba el rugir del motor de un coche.

Con el boom del turismo, sobre todo el inglés cuya población es bastante numerosa en determinadas zonas de la provincia, los hoteles han crecido para acoger la demanda. Algunos de ellos se han sabido distinguir, como Iberostar, que vende tranquilidad y exclusividad en zonas como Estepona, Marbella o Torrox, huyendo de las aglomeraciones y el gentío que estas zonas atraen cada julio y agosto.

Pero Málaga y sus playas no son sólo para el verano. Su excelente posición geográfica, su oferta de senderismo, parques naturales o rutas en bicicleta, hacen que esta ciudad sea también elegida el resto del año, especialmente el puente de octubre y la Semana Santa.