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Las otras Extremaduras: las redes de tren más lentas de España

Las conexiones de las grandes ciudades del norte, entre ellas y con Madrid, arrastran también retrasos sobre todo por la antigüedad de las vías.

02/12/2017 10:15 CET | Actualizado 02/12/2017 10:15 CET
EFE
Un tren de los llamados 'pato', empleado por la red de AVE de España, en una imagen de archivo.

Miles de personas se manifestaron el pasado fin de semana en Madrid para exigir una red de tren digna para Extremadura. Su anhelo: que los viajes entre Badajoz, Mérida o Cáceres y la capital del reino bajen de seis horas, que llegue el servicio de larga distancia y puedan viajar a más que a 80 kilómetros por hora, que los vagones dejen de traquetear por traviesas de madera del siglo XIX...

Esta pelea ciudadana, que de forma insólita ha unido a todos los actores políticos, sociales y económicos de la comunidad extremeña, ha puesto sobre la mesa el problema de la desconexión territorial, del aislamiento de las zonas más alejadas del centro de la Península Ibérica y las diferencias entre los servicios de transporte de que disponen los ciudadanos, dependiendo del rincón en el que vivan. En un país que es referente mundial de la alta velocidad, todavía hay quien se ve obligado a echar medio día sentado en un vagón. De muestra, un botón: los 176 kilómetros de diferencia que hay entre el servicio más rápido de España, el AVE Madrid-Barcelona, con 249 kilómetros por hora de velocidad media, y el más lento, el Intercity Vigo-Bilbao, que va a 73.

Según los datos publicados por Vía Libre, la revista editada por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles -en cuyo patronato participan tanto Renfe como Adif-, hay hasta seis líneas más de largo recorrido que ni siquiera llegan a los 100 kilómetros por hora de media. Son la Madrid-Lugo (99 kilómetros por hora, unas 6 horas y 20 minutos en el viaje más corto, que es el que cuantifica esta publicación), la Barcelona-Vigo (99, unas 13 horas de media), la Madrid-Águilas (99, unas 10), la Madrid-Bilbao (97, poco más de cinco horas), la Coruña-Hendaya (82, 11 horas y tres cuartos) y la Vigo-Bilbao (73, 11 y cuarto, cuando por carretera se tarda seis y media).

El top ten de las líneas extensas más lentas del país lo completarían la Madrid-Hendaya, que va a 103 kilómetros por hora (seis horas al menos), y la Barcelona-Coruña (poco menos de 10 horas en el trayecto más breve), la Madrid-Vigo (seis y cuarto) y la Barcelona-Gijón (diez horas), todas ellas a 105 kilómetros por hora de media.

(Puedes seguir leyendo tras el gráfico...).

Queda claro que la cornisa norte es la que arrastra mayores retrasos. Mientras prácticamente todas las grandes urbes de Andalucía, Cataluña o la Comunidad Valenciana tienen ya un servicio que cubre en menos de cuarto horas la distancia con Madrid -menos de tres incluso con el AVE-, las ciudades del norte no tardan menos de cinco. Galicia es la zona peor comunicada, siendo Vigo la ciudad más alejada de Madrid, con un trayecto de 6.15 horas; junto con Almería, es la única capital a la que para ir desde el kilómetro cero español hay que tardar un cuarto de día.

Como han explicado en varias ocasiones las autoridades gallegas, el problema en su caso no es tanto de la antigüedad de sus trenes, que aporta Renfe, sino de las carencias en las infraestructuras, competencia de Adif. La comunidad cuenta con unos 200 kilómetros de vía convencional, aún sin electrificar, por la que no pueden circular aún locomotoras más modernas y rápidas. Nada que ver con los 250 kilómetros por hora que pueden alcanzar en vías de ancho internacional o los 220 en ancho ibérico.

Es el mismo problema que soporta Almería, donde la velocidad comercial tan baja se debe principalmente al mal estado del tramo andaluz de la línea, sobre todo entre Linares y Almería. Desde que el tramo se abrió, hace un siglo, casi no ha sido reformado, limitándose a ser mantenido. Como en Badajoz, hay numerosas traviesas de madera. Eso hace que haya desajustes importantes en la ruta: se llega a ir a 160 kilómetros por hora, pero también hay zonas de apenas 20 o 30.

EL CASO VASCO

Entre las zonas con un servicio lento sorprende el País Vasco, uno de los motores económicos nacionales y con imanes turísticos como Bilbao, declarada mejor ciudad europea para 2018. Es cierto que el terrorismo de ETA hizo que durante varias décadas no se impulsasen determinadas infraestructuras como el AVE por temor a que se convirtieran en diana de los asesinos, pero conforme ha pasado el tiempo -y con los etarras fuera del mundo- tampoco ha habido avances enormes en las líneas rápidas.

A las cinco horas del Bilbao-Madrid (cuatro horas por carretera) hay que sumar las cinco y media del trayecto desde San Sebastián (4.35) y las 3.45 desde Vitoria (tres horas y media en coche).

Esta primavera, el Gobierno pactó con el PNV inversiones con las que se fija en 2023 la fecha de la puesta en marcha de la llamada Y vasca. Antes se prometió para 2019. El actual trayecto de 4 horas y 55 minutos desde Madrid a la capital de Vizcaya será entonces de dos horas y media.

¿Y QUÉ PASA EN GRANADA?

Pues en Granada ya no es que los trenes vayan lentos o rápidos. Es que no van. Así llevan desde hace dos años y medio, desde abril de 2015. El tren se cortó precisamente por las obras del AVE, una mejora reclamada por la ciudadanía pero que les ha dejado no tuertos, sino ciegos de servicio. La última previsión es que la alta velocidad llegará en una fecha indeterminada, posiblemente en el primer trimestre de 2018, aunque se acumulan numerosos retrasos y sobrecostes que hacen temer que ese horizonte se aleje. El parón iba a ser de sólo cinco meses.

Fomento selló esta vía de comunicación por la complejidad de los trabajos, pero así la única alternativa que queda es el uso del autobús para ir a Madrid o Barcelona.

El daño para el turismo, en la ciudad que alberga el monumento más visitado de España (la Alhambra), está siendo evidente ya. Las pernoctaciones hoteleras en lo que va de año han caído aproximadamente un 1% según el INE, aún cuando Andalucía se está beneficiando hasta de visitas extra por la crisis catalana.

LA OTRA CARA DE LA MONEDA

Frente a los trenes lentos, la otra cara de la moneda es la de los servicios AVE. La línea más rápida de España es la Madrid-Barcelona, con 249 kilómetros por hora de velocidad media; le sigue la Madrid-Zaragoza, con 246; y la Madrid-Valencia, con 240.

Según datos de Renfe facilitados en el 25º aniversario del estreno del AVE -la original línea Madrid-Sevilla-, hoy España cuenta con 3.240 kilómetros de alta velocidad, siete veces más que en 1992. Sólo China está por encima a nivel mundial -con 23.914 kilómetros de vías de este tipo-, mientras que Japón, con 2.765, ocupa el tercer lugar. La máxima velocidad comercial de los AVE españoles es de 310 kilómetros por hora -un sueño para Extremadura, Galicia o Asturias-, la cuarta más alta del mundo, empatada con China y tras Japón y Francia (320 en ambos casos).

FUNDACIÓN DE FERROCARRILES ESPAÑOLES

Evolución de la red AVE en España, 1992-2017.

Extremadura reclama un tren digno