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Jose María Cano: de alma de Mecano a ganar 300.000 euros por cuadro

El mayor de los Cano, que en los 80 triunfó como músico, empezó como coleccionista de arte y ahora sus retratos se cotizan a precio de oro.

24/11/2017 16:08 CET | Actualizado 25/11/2017 10:01 CET
Europa Press via Getty Images
José María Cano en Madrid, en abril de 2016.

Toros, anuncios de prostitución y poderosos líderes económicos. Esos tres temas, aparentemente tan diversos y que pivotan alrededor del capitalismo de hoy, son las principales líneas de inspiración y expresión de José María Cano (Madrid, 1959). El que una vez fue músico y alma de Mecano —probablemente el grupo español más famoso de la historia— es hoy un cotizado artista plástico, que vende cuadros y realiza exposiciones por todo el mundo.

Ahora el nombre del artista vuelve a estar en boca de todos a causa de su aparición estelar en los llamados Papeles del Paraíso, en concreto la de su empresa Jose Maria Cano Studio Limited, radicada en Malta y participada por otra en la isla de Curaçao. Pero, ¿cómo ha llegado a convertirse en eso?

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Este cuadro de Clara Campoamor en el Senado es obra de José María Cano.

Cano tenía claro desde pequeño que quería ser pintor, mucho más que músico. Como ha dicho en más de una entrevista de las pocas que concede, le parece que el arte plástico da muchas más oportunidades de contar historias con las que el público puede verse reflejado: "Creo que la letra de las canciones impone un sentimiento concreto al oyente. Las artes plásticas son una propuesta abierta al observador".

Así, gracias al muchísimo dinero que obtuvo con la música (tanto a través de Mecano como de composiciones para Julio Iglesias o Ana Belén, incluso para el Real Madrid, del que compuso el himno del Centenario), empezó su afición por el coleccionismo. El arte contemporáneo, entonces demasiado contemporáneo como para estar cotizado, se convirtió en su pasión. Abrió la cartera para que entraran en su casa obras de españoles como Barceló, Tàpies, Arroyo... y de extranjeros como Andy Warhol, Francis Bacon, Louise Bourgeois, Basquiat. Entonces no valían demasiado, pero cuando los fue vendiendo —aunque conserva algunos, a los que más cariño tiene— su precio se había ido disparando.

Stefan Wermuth / Reuters
El artista José María Cano barre la basura frente a sus retratos de líderes expuestos en una galería de Londres en noviembre de 2009.

Esa pasión, unida a dos factores personales, dieron paso a que fueran sus propias obras las que colgaran de las paredes de su casa, en la exclusiva zona de Holland Park, en Londres. Por un lado, la enfermedad de Asperger de su hijo, Daniel, que le impulsó a ello. Por otro, su divorcio de una azafata de Iberia, que le hizo incluir cartas y facturas de ese proceso en sus cuadros.

A partir de ahí, su obra empezó a cobrar forma. En 2002 empezó a pintar, y la mayoría de sus cuadros están hechos mediante una técnica llamada encaústica, mediante la que recubre los lienzos de cera. Así realiza sus retratos o sus cuadros hechos a base de octavillas de anuncios de prostitución.

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Un cuadro en cera de José María Cano.
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Un cuadro en cera de José María Cano.

En total, según la web de arte ​​​​​​ArtFacts, ha realizado 37 exposiciones por todo el mundo, 20 de ellas en solitario. La primera fue en Miami en 2004, en un periplo que le ha llevado por Praga, Taipei, Málaga, Pekín, Nápoles... o Málaga y Madrid. En España ha expuesto de manera mucho más limitada. Como explicaba a El Mundo Fernando Francés, director del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga y organizador de sus exposiciones en el país natal del artista y músico, "él tenía claro que en nuestro país no se entendía bien que un músico pudiese ser pintor a la vez. Encasillan mucho y por eso se centró en Londres, Rusia, o Asia".

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En España, más en concreto en la plaza de toros de Las Ventas, expuso algunos cuadros en 2014, en una exposición que presentó en compañía de Ignacio González, entonces presidente de la Comunidad de Madrid y ahora recién salido de la cárcel. De hecho, su gusto por la tauromaquia ya le hizo realizar el cartel de la Feria de San Isidro en 2010 o el de la de Marbella. En este caso el cartel está firmado con su verdadero nombre, pero suele rubricar sus obras como Cano de Andrés.

LAS VENTAS

Precisamente Málaga le ha dado grandes alegrías. Por allí pasaron en una exposición algunos de sus principales hits: los retratos de líderes mundiales como recién sacados de un recorte de periódico pero en gran formato (más de dos metros de alto) que ha realizado por encargo de The Wall Street Journal. Uno de sus hits fue el retrato de Isabel II de Inglaterra llamado God Save The Queen que vendió en 2013 por más de 80.000 dólares; otro, el de Obama, se lo regaló el presidente checo Václav Havel al entonces inquilino de la Casa Blanca.

Además, en el Festival Starlite celebrado en Marbella el pasado agosto salió a subasta uno de sus cuadros. Fue todo un éxito, pujó por él incluso Antonio Banderas y logró recaudar 260.000 euros que fueron a parar a una causa benéfica.

Pero su gran éxito llegó el pasado abril, cuando salió a subasta a través de la casa Sotheby's —y no es el primer cuadro suyo que lo hace— su retrato de Jack Ma, el fundador de la web de compras AliBaba. Entonces su cotización, que estaba entre los muy estimables 50.000 y 80.000 euros por obra, se disparó: el cuadro se vendió por 388.000 euros. En total y mediante esta casa, ha subastado 13 obras por alrededor de un millón de euros.

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El capitalismo es el tema central de sus obras, aseguraba recientemente en una entrevista en su propia casa con ABC, aunque "no como denuncia". "No soy de protestar. Ni de lamentarme", aseguraba. Desde que tuvo que hipotecar hasta su casa en 1997 por aquella fracasada y titánica ópera, Luna, parece que la situación económica de Cano no ha hecho más que mejorar. Subastas exitosas, exposiciones en Londres que se venden en dos horas o que son compradas íntegramente, un cuadro de Clara Campoamor —no exento de polémica— encargado en el Gobierno para el Senado... Su casa de Holland Park, en la que está inspirada Peter Pan, no es su única propiedad. Según Vanitatis, en octubre se hizo con un imponente palacete en Portugal por 3,5 millones de euros. Qué alegrías puede dar a veces el capitalismo.