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Un Apple Watch para Esperanza Aguirre, por favor

17/03/2015 07:03 CET | Actualizado 16/05/2015 11:12 CEST
EFE/CHEMA MOYA

Esperanza Aguirre se equivocó al escoger sus complementos de moda en la entrevista del pasado sábado noche en Telecinco. Atenta como ella siempre está a cada detalle, mejor que ese broche en la solapa que parecía el ojo de Sauron, tendría que haber lucido en la muñeca un Apple Watch como alegoría de sí misma.

Miren si no:

  • Apple Watch sólo hay uno, pero presenta tres versiones, once carcasas y dos tamaños. Esperanza Aguirre sólo hay una, pero desde 1983 ha sido, entre otras cosas, concejala en el ayuntamiento de Madrid, ministra de Cultura, presidenta del Senado, presidenta de la Comunidad de Madrid, azote de Gallardón, descubridora de la Gürtel (¡), liberal que apenas ha trabajado en el sector privado, headhunter, a pesar de haberse rodeado de tan florido y Granado ramillete de colaboradores, sexagenaria experta en salir sin mácula de entre multas y corruptelas. Aguirre, como el Apple Watch, es un catálogo en sí misma.
  • Los precios del Apple Watch varían desde los 349 dólares el más barato a los 10.000 dólares en su versión de lujo. Esperanza hace tiempo que se puso a disposición del partido, así que el PP creía que se podía comprar la versión molona y barata de Aguirre. Pero en esto que Cospedal le dice que si es candidata va a tener que dejar la presidencia del partido en Madrid. Y de eso nada, monada. Aguirre le advierte al PP de que si decide crear una gestora para dirigir el partido en la Comunidad de Madrid, en ese mismo momento ella dejará de ser candidata. O sea, habrá que tragar con que las listas se las haga ella, habrá que pagar la "no-soy-un-monigote" version, por 10.000 machacantes o lo que esté bien.
  • El Apple Watch no es autónomo, sino que funciona asociado al iPhone a través de Bluetooth o WiFi. Esperanza, por más que le pese, no tiene más remedio que funcionar asociada al PP. Posar en la foto junto a Cifuentes, dejar que Mariano le abrace en los mítines, y dientes, dientes, porque los tres se necesitan mutuamente para no perder la silla y para volver a potenciar la marca azul frente a la morada o la naranja. Bueno, sí, y frente a la roja también.
  • El Apple Watch es una incógnita. Hay quien opina que Apple venderá entre 20 y 30 millones de unidades de su reloj inteligente y pondrá en serios aprietos a la industria relojera (en 2014, en total, Suiza exportó 28,6 millones de relojes). Otros piensan todo lo contrario, que estamos ante el primer gran fracaso de un dispositivo de Apple. Con Esperanza sucede lo mismo. Unos opinan que la han escogido porque es el único personaje con el fuste y el gancho necesarios para hacer frente al asalto al cielo de las nuevas formaciones y ganarles en su propio terreno -el del populismo- , y otros piensan (no lo dicen, no osan) que será una gran metedura de pata, porque denota una absoluta falta de atención a la exigencia de regeneración que están demandando los votantes.
  • A nivel de estrategia, ¿cómo encaja el Apple Watch en la maquinaria de Apple? Si por algo se caracteriza Apple es por transformar aquello que toca. La clave de su éxito ha sido llegar a mercados asentados con productos viejos, y darles la vuelta con deslumbrantes conceptos nuevos. ¿El Watch volverá a rizar el rizo y hacernos pensar diferente una vez más? ¿Logrará redefinir el concepto y que nuestro objeto de deseo sea -pásmense- un reloj que llevar en la muñeca?

Así con Esperanza y el PP. Llegan muy tarde a un escenario que demanda caras nuevas y nuevos modos. Sin haber sido capaces de encontrar el argumento capaz de contrarrestar el mensaje anticasta, la elección de Esperanza Aguirre evidencia que siguen llegando tarde a la nueva exigencia- lo nuevo- y que siguen entregándose a las viejas rigideces -las estrategias de la vieja guardia, el enrocamiento en el discurso y la distancia con la calle-. En las últimas semanas, son los nuevos mensajes, las nuevas formas de comunicación y los nuevos líderes elegidos fuera del ámbito del partido los nuevos caladeros de captación de votos. Lo nuevo contra lo viejo es ahora el argumento político fundamental. Tanto es así y tan deprisa va esto, que hasta Podemos empieza a oler a viejuno y es Ciudadanos quien huele a Nenuco. Entonces, ¿será esta la estrategia del PP al poner a Aguirre como candidata? ¿Así pretenden hacernos pensar diferente? ¿Enfrentando lo eterno, lo inmutable, como antídoto contra el cambio y la transformación?

Sólo el tiempo y las elecciones en 2015 lo dirán. No se fíen, permanezcan atentos, que si por batería tiene que ser, la del Apple Watch, por muy nuevo que sea, sólo dura 18 horas, y la de Esperanza Aguirre es inagotable.