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Caníbal y Capitán Phillips: como te digo una cosa, te digo la otra

26/10/2013 10:01 CEST | Actualizado 25/12/2013 11:12 CET

¿Por qué me gusta Capitán Phillips? Porque mantiene la tensión dramática desde el minuto uno hasta el ciento treinta y cuatro. Porque la película empieza cuando la historia ya ha empezado: un capitán de un barco mercante recoge sus cosas en su casa para salir a una misión. Con solo un minutos más o menos nos cuenta quién es, cómo y dónde vive, la estructura de su familia y su intranquilidad no compartida por tener que surcar el cuerno de África sembrado de piratas. Porque muestra a unos piratas escuálidos y esclavizados a merced de otros piratas que no se muestran y que la sociedad, la legalidad y demás poderes fácticos no se empeñan en desenmascarar. Porque aunque pudiera parecer tendenciosa y propagandista, no lo es o sí, perdón. Hace propaganda de los millones que es capaz de gastar Estados Unidos por salvar a un solo hombre para lavarse la cara ante su sociedad, pero a la vez no se olvida de contar lo mal que lo hacen, la presión de esos cuerpos de seguridad por la perfección a pesar de la tortura psicológica a la que someten a la víctima primermundista. Porque no se olvida de que los piratas son también víctimas. O sea, al ver esta película estoy dividiendo mi criterio entre mi profesión de guionista y mi opinión sobre los acontecimientos internacionales. Como guionista defenderé la necesidad de contar historias apoyándonos en las estructuras de máxima tensión dramática, que el guionista Billy Ray (Los juegos del hambre,...) cumple a la perfección. Capitán Phillips a mi entender es una historia interesante que se convierte en una buena película.

¿Por qué defiendo que Caníbal es una gran historia y una estupenda película? Porque muestra a un personaje desde su dolor interior, la insatisfacción, la incapacidad de relacionarse con las mujeres a las que podría amar, porque nos muestra el terror ante el sentimiento amoroso. (No creo que sea un hombre que se come a las mujeres que le gustan.) Eso sería empequeñecerla. Caníbal es, al igual que tantos estupendos filmes, otra película que empieza cuando la historia ya ha empezado. El protagonista ha seguido a una pareja en su coche. No sabemos de dónde vienen. No sabemos si ya los conocía. No parece una casualidad. Está acechando a la que será su siguiente víctima. ¿Por qué considero que este personaje es casi perfecto? Porque nos muestra sus debilidades, sus miedos, sus temores. ¿Por qué creo que esta película es estupenda? Porque además de todo lo anteriormente señalado contiene una enorme cantidad de ironía dramática en su puesta en escena. Sus autores, Manuel Martín Cuenca y Alejandro Hernández nos enfrentan a un asesino sanguinario contra los claroscuros y sonoros tambores de la Semana Santa y sus ritos de dolor. Porque es una película que se convierte en historia. Que te deja un poso que no será fácil de olvidar. Porque me recuerda a Kiewslowski. Pero esto último ya es personal.

Este artículo se publicó originalmente en el blog escueladeguion.es.

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