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Gestionar el futuro: I+D+i

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Los representantes del Colectivo Carta por la Ciencia han puesto en nuestras manos una petición que sólo quienes pecan de miopía política dejarían perecer en las Cortes Generales. Me refiero a un conjunto de iniciativas urgentes que, entre todos, estamos obligados articular lo antes posible para garantizar la competitividad de la Ciencia en nuestro país y permitir que, tras los traumáticos recortes aplicados en los últimos años, haya un punto de inflexión que devuelva la esperanza a uno de los sectores más necesarios para nuestra economía y, sin embargo, más castigados por los ajustes presupuestarios.

Pronto conoceremos las cuentas estatales para el próximo año 2014 y antes de que el Gobierno apruebe el anteproyecto en el Consejo de Ministros es importante que el Ejecutivo tenga sobre su mesa un acuerdo parlamentario unánime que le obligue a rectificar la senda que ha seguido en esta Legislatura en materia de I+D+i.

¿Cuáles son las medidas que propone el Colectivo Carta por la Ciencia? No se trata de propuestas que no puedan ser asumidas por el Gobierno sino una hoja de ruta que es perfectamente viable, y que contiene las claves del futuro a corto y medio plazo de la ciencia en nuestro país.

Su propuesta plantea que recuperemos "los niveles de financiación pública existentes en 2009, a lo largo de los tres próximos ejercicios presupuestarios, de forma que nos aproximemos al promedio europeo del 0,6% del PIB de inversión pública en I+D". Esta petición supondría el incremento anual de esta partida en 636 millones de euros anuales hasta recuperar nuestra posición en Europa en cuanto a inversión pública en I+D.

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También reclaman la eliminación de los actuales límites de la tasa de reposición de empleo público, de modo que puedan incorporarse nuevos recursos humanos al sistema de I+D+i y, por otra parte, que se concrete "la dotación de suficientes recursos para el Plan Estatal de Investigación 2013-2016 de modo que se puedan lanzar y regularizar todas las actuaciones anuales previstas en el mismo".

Y, como cuarto punto, nos demandan que en la iniciativa conjunta que llevemos a cabo los grupos parlamentarios se incluya "la creación de la Agencia Estatal de Investigación como una institución autónoma e independiente, y dotar la misma de la encomienda de la Gestión del Plan Estatal de Investigación mediante el contrato programa y los presupuestos plurianuales correspondientes".

Los apresurados e ilógicos recortes económicos aplicados por el Gobierno en I+D+i han supuesto un duro revés, en el caso de Canarias, para investigadores y centros que son referentes en el ámbito internacional, como son el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), el Instituto de Oceanografía, el Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales, el Parque Científico Tecnológico o el Centro de Biotecnología Marina.

Cada ajuste ha supuesto la huida de un número indeterminado de investigadores, muchos de los cuales han sido fichados por empresas de otros países, y la paralización de proyectos que habrían sido fundamentales para nuestro desarrollo tecnológico y, sobre todo, para el futuro de un país cuya economía clama a gritos una apuesta inaplazable por la I+D+i.

Max Weber asignaba a la política la obligación de "gestionar el futuro y responsabilizarse de él". Los problemas actuales, como relata Daniel Innerarity en su obra El futuro y sus enemigos, "exigen perspectivas de mayor envergadura". Y esos son los tres retos que van implícitos en la propuesta que nos ha trasladado el Colectivo Carta por la Ciencia: gestionar el futuro, responsabilizarse de él y actuar con perspectiva.