BLOGS

'El cartógrafo', 'Famélica' y 'Himmelweg': Mayorga ¡qué máquina de imaginar!

12/02/2017 10:16 CET | Actualizado 12/02/2017 10:16 CET

Ahora mismo se pueden ver en Madrid tres obras de Juan Mayorga, seguramente el dramaturgo español más popular y reconocido dentro y fuera de nuestras fronteras. El cartógrafo, la revienta taquillas con la que el Español se despide del Matadero, obra que está generando una histeria por sus entradas similar a las que supuso La cocina antes de las navidades. La long runnerFamélica en Teatro del Barrio. Y Himmelweg la obra más representada de este autor que llega al Fernán Gómez-Centro Cultural de la Villa de la mano de la Atrium La Companyia. ¿Quiere saber lo que se está perdiendo o se va a perder si no va al teatro a verlas? Pues siga leyendo, porque Mayorga habla de usted y le habla a usted.

El cartógrafo o ¿dónde sitúo mi dolor y el de los otros?

2017-02-09-1486601410-5497767-FotopostElcartgrafo.jpg

El cartógrafo - Foto cedida por Teatro Español.

Esta es la nueva de Mayorga. La de esta temporada. Obra que además dirige y que protagonizan la popular y excelente actriz Blanca Portillo y José Luis García Pérez, un actor no tan conocido pero tan bueno como ella. Todo ello suficiente para que se hablase de la obra largo y tendido y recibiese toda la atención mediática como el estreno de la temporada.

Sin embargo, si la obra se te mete en los huesos no es solo por ese aspecto, aunque los dos actores están espectaculares. No. Sino por su urdimbre. La del texto y la historia. Y la de su puesta en escena, una de las más sencillas en cuanto a elementos escénicos, y de las más complejas en cuanto a hacer entender al espectador. Pues hay doce personajes, todos ellos representados por los dos actores citados, para una historia fragmentada en el espacio y en el tiempo que cuenta la relación de la pareja protagonista, un funcionario español de la embajada en Polonia y su esposa, y la de un cartógrafo del gueto de Varsovia y su nieta.

Escuchándolos uno se da cuenta de que los mapas los carga el diablo. Que no son meras herramientas de conocimiento. Sino importantes objetos políticos o personales en los que situarnos como colectivo, como masa, o como individuos. Mapas del dolor propio y ajeno que favorecen tanto el olvido como el reconocimiento de lo perdido. Mapas antiguos que si llevan a algún lado es a nuestro presente. Mapas presentes que si llevan a algún lado es al futuro. Y que todos andamos perdidos en el mapa de la propia vida. Esa que duele. Esa que mancha. Vidas anónimas que desaparecen en los mapas.

Famélica o la gracia del capitalismo comunista

2017-02-09-1486601469-8444777-Fotopost72Famlica.jpg

Famélica - Foto cedida por Teatro del Barrio.

Esta obra demuestra que Mayorga no es solo ese autor sesudo, buen escritor serio de tragedias o (melo)dramas. También sabe escribir comedias. Cogerle el aire al humor. Ser ligero sin dejar de ser profundo y excelente dramaturgo, una prueba más de su capacidad intelectual y teatral.

En este caso se inventa un empresario que un día decide que si los chinos han creado el comunismo capitalista, él va a crear el capitalismo comunista en su empresa. Una red de protección para que todo aquel que esté en la red pueda dedicar su tiempo a su pasión aunque el salario se lo queda la organización para su subsistencia. Y eso le sirve para que reconozcamos el ridículo mundo en el que vivimos. Las pasiones fútiles y mínimas que nos mueven y nos conmueven.

El despropósito es simplemente morrocotudo y divertido. Al que sus actores le prestan toda su energía y su fuerza, si les siguen brillando los ojos como si les fuera la vida en ello. Un nivel de energía que mantienen a pesar de que llevan ya más de un año representándola y llenando este y otros teatros. Y eso que no siempre lo han tenido fácil, pues hubo un tiempo que estaban programados en lunes o en un día entre semana. Ahora están los sábados y, claro, llenan con más facilidad.

Himmelweg (Camino al cielo) o ¿podemos seguir viviendo?

2017-02-09-1486601537-4653494-Fotopost72Himmelweg.jpg

Himmelweg - Foto cedida por el Teatro Fernán Gómez-Centro Cultural de la Villa.

Además de ser la obra más representada de su autor, es la que más discusiones genera por la multitud de planos en la que se puede leer. Parte de la historia real de un delegado de la Cruz Roja que visitó un campo de concentración nazi y emitió un informe favorable a las condiciones de vida de los judíos en el campo. Habla del delegado (mejor dicho, la delegada porque se ha convertido en un personaje femenino) y del comandante y el judío que la recibieron y que la acompañaron durante la visita.

Obra de un raro atractivo, a la vez que interesante, que apela a la responsabilidad moral de cada uno de nosotros de preocuparnos por todos los seres humanos. No por el otro, sino por los otros. Una compasión laica que invita a extrañarse ante los que tenemos enfrente -metafóricamente hablando- como forma de conocerlos de verdad y reconocernos a nosotros mismos.

Montaje de Atrium La Companyia al que tal vez le sobren elementos escénicos y algo de intensidad. Pero no se les puede negar que aman la materia con la que están trabajando y hacen llegar la contradicción de la Historia a la contradicción en la que vivimos sus espectadores. Público que sigue yendo al teatro, divirtiéndose, incluso, votando frívolamente. Vamos, lo que popularmente se llama viviendo, aunque saben que hay gente que necesita ser ayudada y que para ayudarla hay que posicionarse públicamente, a pesar de todo, y tomar partido.

OFRECIDO POR NISSAN