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Europa como una gran coalición

19/06/2013 07:14 CEST | Actualizado 18/08/2013 11:12 CEST

El acuerdo PP-PSOE con motivo del próximo Consejo Europeo es relevante a nivel nacional, pero sobre todo es importante en el ámbito europeo porque subraya la posibilidad y la necesidad de recuperar el gran consenso básico que ha permitido a lo largo de décadas fundar, profundizar y gobernar la UE.

La necesidad de tal consenso dejó de ser percibida por la derecha europea en el mismo momento en que atisbó la posibilidad de gestionar la crisis de forma que al hacerlo consiguiera imponer sólida y permanentemente sus postulados de desregulación económica y debilitamiento del estado del bienestar como algo incontestable e, incluso, constitucionalizado, válido en cualquier coyuntura económica futura.

Sin embargo, a estas alturas es evidente que la política de austeridad por la austeridad ha fracasado y que se impone el reequilibrio de la misma con políticas activas de crecimiento y empleo con el objetivo de evitar que la UE siga caminando hacia el abismo. Uno de los mejores ejemplos de esa necesidad perentoria es España, que con su 26% de paro no puede permitirse ni un minuto más apretarse el cinturón si no quiere estrangularse y morir por asfixia.

El Gobierno (que es quien gira hacia los postulados socialistas, algo que debería percibir más nítidamente que hasta la fecha el electorado progresista) y la oposición lo han entendido y actuado en consecuencia de manera conjunta en el marco en el que las decisiones valen y son eficaces: el europeo.

En principio, el pacto reforzará a los partidos firmantes, beneficiará a España en Bruselas y, si sus postulados avanzan en las instituciones europeas, nos permitirán recuperar el pulso europeísta que siempre había situado a nuestro país a la vanguardia de la construcción comunitaria, sirviendo una vez más como ejemplo de éxito en el ámbito de la Unión.

Pero PP y PSOE no deben quedarse ahí, sino empujar para que el Partido Popular Europeo (PPE) y el Partido Socialista Europeo (PSE) retornen al consenso e inviten a hacerlo a empresarios y sindicatos en el terreno de las fuerzas sociales.

En realidad, la UE siempre ha sido una gran coalición y la demostración de que el bipartidismo bien llevado (es decir, con ánimo de apertura y respeto estricto a las minorías, lejos de tentaciones exclusivistas y manteniendo las diferencias lógicas entre derecha e izquierda) es positivo y no, como algunos plantean, un mal para la democracia nacional y europea.

Y, desde luego, necesario para culminar la unión política federal europea a la que aspiramos y de la que una unión económica orientada a garantizar el modelo social que nos caracteriza sería un componente imprescindible.

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