Carlos Ortega

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Cubo de basura alemán (Apólogo)

Publicado: 20/07/2012 11:33

Mi vecina del segundo, a la que no conozco, a pesar de que sólo somos cinco habitantes en esta casa de una ciudad del norte de Alemania en la que vivo desde hace dos años, me dejó hace unos días una nota en el buzón en la que me dice: "Hola, señor Ortega, ¡¿sigue usted beneficiándose del cubo de basura de la señora Matuschak y del nuestro para depositar en ellos su basura?! Si no es así, despreocúpese de este escrito. Pero si es así, en el futuro haga el favor de arrojar su basura en su cubo. Nosotros calculamos el calendario de cada recogida, y no podemos dejar nuestra basura en nuestro cubo, ¡porque está lleno! Y ya se sabe que las bolsas sueltas atraen a las ratas, ¡lo cual no es que sea fabuloso! Muchos saludos, Katja Geerdes". (Los subrayados son míos.)

Desconcertado, le escribí a mí vez un breve en los siguientes términos: "Querida señora Geerdes, ¡¿me está acusando de que meto mis bolsas de basura en el cubo en el que figura su apellido?! Si no es así, deje de leer esta nota. Pero si es así, le ruego que no acuse a ciegas. Yo pongo mi basura en mi cubo, y la verdad es que no produzco tanta basura como para tener que utilizar el cubo de los demás, ni el suyo ni el de la señora Matuschak. Eso sería ciertamente desagradable. Un saludo, Carlos Ortega".

De momento, no hemos cruzado más misivas. Es cierto que los cubos o contenedores de basura que se apilan en un corralito, al pie de nuestro portal, ostentan en su tapa el nombre del propietario: "Geerdes, Matuschak, Radenkovic, etc.". El mío es el único que no tiene nombre, a causa de mi desidia para estas cosas, pero es, por lo mismo, perfectamente identificable. Cuando leí el papel de la señora Geerdes, pensé que se trataba de una transposición de nuestros problemas nacionales e internacionales, nuestra deuda y sus prescripciones. Luego pensé si no habría, por equivocación, echado alguna vez la basura en su cubo. Esto lo descarté porque soy muy cuidadoso con este aspecto. El cubo de la basura es una propiedad muy importante para un alemán, al menos en este barrio de esta ciudad del norte del país. Forma parte de la cultura diaria separar detalladamente cada tipo de desperdicio: orgánico, envase, papel, etc., de acuerdo con un escrúpulo por aprovecharlo todo que uno identifica con Alemania más que con cualquier otro sitio del planeta. Sabiéndolo como lo sé, por nada del mundo hubiera yo violado esa propiedad privada de ninguno de mis vecinos: su cubo de basura.

Ayer descubrí con estupefacción que la señora Geerdes ha candado su cubo de basura, y que lo mismo ha hecho la señora Matuschak, y también el señor Radenkovic y hasta los dueños de la peluquería de la planta baja, que además, por si no estuviera suficientemente claro, han pegado con celo un papel en la tapa con la frase "Propiedad de Güly&Pierre". Los negros contenedores de mis vecinos lucen ahora cadenas plateadas y candados dorados. ¿Cómo sacarán de ellos la basura los basureros cuando pasen en su recogida?, me pregunté. ¿O bien, como me decía la señora Geerdes en su escrito, conocen la fecha en que los basureros pasan, y entonces dejarán abiertos sus cubos?

Todos estos cambios en el corralito en que se apilan los contenedores se han producido muy discretamente. En este país la gente a veces es tan sigilosa como un oriental. Es un aspecto importante de la cultura alemana. Es común encontrarse de repente con el resultado de una acción amparada en la invisibilidad y el silencio. Digo esto porque esta mañana he asistido a un episodio más en la historia con los cubos. Uno de ellos, el de la señora Geerdes, había ardido a medias, y uno de sus laterales había quedado arrasado y retorcido por las llamas, y dejaba al descubierto unas cuantas bolsas de basura también requemadas. La visión era lamentable, como cuando uno se tropieza con una de esas papeleras carbonizadas en medio de las ciudades. "Ha empezado la guerra entre mis vecinos", me he dicho, "la guerra de los cubos de basura".

En Alemania los vecinos se disputan por poca cosa. El hecho es tan corriente que hasta existe un programa de televisión que trata exclusivamente de los pleitos entre vecinos. Y no tiene poca audiencia. Digamos que el vecino siempre encuentra un motivo para el roce. El asunto de la basura, claro, no es baladí. Como decía, la basura es importante, y nadie consiente tener ni más ni menos basura que la que produce, ni más ni menos desperdicio que el que sus fuerzas le permiten fabricar. Y es bien lógico y legítimo negarse a albergar el desperdicio del otro. Que cada cubo aguante su basura, podríamos decir.

Después de semejantes violencias, no sé adónde nos va a llevar esta historia, pero prometo seguir informándoles.

 
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18:45 de 25/07/2012
Por favor queiro saber cómo se desencadenará esta guerra de guerrillas !!!!
A veces dos pinceladas nos pintan mejor que una foto !
Bravo !!
(yo que tu, empezaría a participar en esa guerra...... :) )
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Superusuario de El HuffPost
M Tere Fernandez Deago
De Pitiegua y a mucha honra
16:54 de 23/07/2012
Pues yo de Alemania solo conozco la anécdota del Español que va a comprar el pollo y como no lo sabe pedir en Alemán empieza a mover los brazos y hace kikiriki. Bueno también conozco a la Sra. Merkel que aquí ya la tenemos como alguien de la familia lo malo es que siempre va com la puñetera prima esa que tenemos en común y que nos pone de los nervios
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13:48 de 23/07/2012
Entiendo que el blog del Sr. Ortega trata de reflejar la cotidaneidad alemana vista por un español. No trata de asuntos de alta política, crítica social o cultural. Me reafirma que nuestro parecido con la Europa que crece y que domina el euro no tiene tantos puntos en común como quieren hacernos creer y como nosotros los otros 27 países del UE. También nos demuestra cómo se exige al que emigra que se integre, pero el nacional cuando lo hace va a lo suyo y se crea su "guetto" (Mallorca, por ejemplo) donde está a su aire y sigue sus costumbres. De cualquier modo no todos los ciudadanos de un país se comportan igual, ni se puede generalizar.
13:42 de 23/07/2012
Tras haber vivido muchos anyos en Alemania tan solo puedo confirmar la anecdota de Carlos, y como muchos que han vivido alli podria anyadir centenares de anecdotas en las que coincide la misma actitud. No es una cuestion de pulcritud ni de racionalidad en cuanto al coste de la recogida de la basura. Lo que caracteriza al Aleman medio, sobre todo en las poblaciones pequenyas, es el tipico autoritarismo e intransigencia de la gente intolerante y cerrada frente a lo desconocido y diferente. Si luego enlas Baleares se comportan como cafres es por que se creen los duenyos y amos, y en un pais subdesarrollado, donde por fin pueden hacer lo que jamas harian en su propio pais. Por eso mismo les encanta y vuelven una y otra vez. La convivencia entre intolerantes siempre es dificil, sea aqui, en Alemania o en USA donde me encuentro en estos momentos. Tambien es complicado convivir con los vecinos en los pueblos y pequenyas ciudades de Espanya. Salut vicente
12:25 de 23/07/2012
Muchas gracias por el artículo. Me he reído un montón. Pero sólo una pequeña acotación. También los holandeses ejercitan las mismas prácticas con esto del cubito. Además del código del nombre tienen su asignación con un código de barras para cada tipo de cubo (negro, verde y azul). El de los plásticos es el único gratuito y por los otros tres cada vez que los sacas canon al canto.
18:23 de 22/07/2012
Ah y me olvidaba de una cosa, especialmente dirigida a los pro-alemanes de este blog.
Imaginen que como ellos han hecho en Mallorca, miles de españoles se fueran en verano a Alemania y se montaran un pueblo español con grupos de flamenco en las terrazas de los hoteles, alquileres de coche, farmacias, tiendas y restaurantes con los letreros escritos en español y atendidos exclusivamente por españoles ,que si no eres español te miran con mala cara o dierctamente no te atienden?
Obviamente como hacen ellos en la isla balear, solo se venderian las propiedades de este pueblo aleman entre españoles y serian atendidos por jardineros, paletas y porteros españoles.
No seria lo justo?
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14:52 de 22/07/2012
Hay un poco de todo. Desde un pequeño despiste or dejadez del Carlos por no ponerle el rotulo al cubo (muy mal de su parte amigo jajaja) hasta vecinos un tanto quisquillosos.

Una pequeña anecdota. Mi familia vivio durante dos años en Alemania, entre el 81 y el 83. Una de las familias españolas conocidas nos contaron la siguiente pequeña historia.

Un medio dia, estaban cocinando empanadillas en el departamento de su edificio. Los vecinos llamaron a la policia, porque el olor de la comida salia hacia afuera y se podia oler en los departamentos de al lado. Resultado? La policia los obligo a dejar de cocinar. Y como esta historia, muchas mas que ya no recuerdo. Y todo contra extrangeros (ya sean europeos o de otros continentes).

Si no es una ciudad cosmopolita, lamentablemente en estas urbes mas pequeñas, cualquier extrangero va a ser analizado y obsevado con una lupa. Cualquier movimiento en falso y enseguida te pegan el toque. Hay que hacer todo, exactamente del mismo modo que ellos.
12:17 de 22/07/2012
Interesante esta apología del desperdicio. Sería interesante aplicar esto a la política local donde los políticos utilizan los recursos, como impuestos, en convertirlos en basura, lo malo es que no se sabe para donde van. Luego tener la virtud de saber de como todos estos recursos desparecen sería una buena cosa; pero, lo que si es cierto es que sabiendo que están usando los recursos para todo menos para lo que fueron presupuestado, el pueblo vuelva y los reelijan. Lo de los cubos de basura es una buena política, pues deberíamos saber a dónde van nuestros deshechos pero cuando empezamos a meter nuestra basura en el cubo del vecino es cuando la cosa se complica y si no para muestra un botón, tan solo hay que ver nuestro patio trasero.
19:30 de 21/07/2012
Sr Ortega,si algo he apreciado de los alemanes es que "no se cortan" en llamar la atencion a su vecino o a cualquier paseante que contravienen las normas del "buen comportamiento ciudadano"

Aqui en España nos la sopla.

pd) Le contare una anedocta que me paso en San Pedro de Alcantara,en un restaurante del paseo maritimo.Habia una familia alemana con dos chavalines de 3 y 5 años,el mayor comenzo a dar la lata al mas pequeño,el padre le dijo en aleman..."basta y comportate",el chavalin al poco rato volvio a las andadas.El Padre se lo llevo fuera tardo 15 minutos volvio y TODO FUE PAZ.

El dueño del restaurante me dijo...."esa" es la GRAN DIFERENCIA con nostros los españoles.Si en lugar de una familia alemana fuera española,la madre,la abuela estarian diciendo ..."deja de hacer esto o te pego un bofetada"....el niño continuaria,la madre y la abuela gritarian ygritarian y al FINAL NADA DE NADA.................NADA,follon y mas follon
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18:39 de 21/07/2012
Huff Post no tiene nada que ver con periodismo. Por eso esta censurada. Por eso vienen aticulos basura como esto. Es una maquina para controlar, dirigir y manipular la "opinion publica" para favorecer a las oligarquias. Viene de los propagandistas de EEUU quienes quieren que los españoles son tan dividos y faciles de robar que los estadounidenses. Tienen mucha practica despues de un siglo abusando a los estadounidenses. http://www.youtube.com/watch?v=BI5RSptFAiA
13:58 de 21/07/2012
Y señor Ortega, que sepa usted que contando "de la misa la mitad" en artículos pretendidamente chistosos, no ayuda usted a nadie. Crea un escándalo innecesario y hace que los españoles critiquen a los alemanes sin saber. Ya están los ánimos entre unos y otros bastante encendidos para que encima usted los avive más publicando artículos que no van a ninguna parte. Y si tan descontento está en Bremen, pues vuélvase a España.
13:41 de 21/07/2012
Los alemanes, a veces, como dice el señor Ortega, son bastante tiquismiquis. Hasta ahí, estoy de acuerdo. Pero en este caso, también tienen su razón, les explico. Soy española y vivo en Alemania desde hace varios años. En mi edificio, cada vivienda tiene su contenedor de basura en el patio. Tú registras cuántas personas viven en tu casa y así los de la empresa de recogida de basura te imponen una cuota que cubre un número de recogidas al año. Es decir, en mi casa vivimos dos personas y pagando nuestra cuota tenemos derecho a un número de recogidas de basura al año (que están señaladas en un calendario que ellos te envían por correo, así que tú sabrás el día exacto que recogerán tu basura). Si los vecinos meten su basura en nuestro cubo, la empresa tendrá que realizar más recogidas de nuestro cubo al año de las acordadas y cobrará un dinero extra por ello (viene todo muy detallado en la factura). De ahí el enfado de los vecinos del señor Ortega, a ninguno de nosotros, alemán o español, nos gustaría pagar el doble por culpa de un vecino que mete su basura en nuestro cubo. Así que por favor, no critiquen tanto a los alemanes sin saber.
13:33 de 21/07/2012
2.- . Y nos preguntamos ¿Por qué los que vienen de fuera no se adaptan a nuestras costumbres? Que los alemanes son cabezas cuadradas, los españoles son toreros y los sudamericanos unos jaraneros es cierto o ¿no? O que se yo. La cuestión está en el concepto como decían en Airbag. Y en ahí está usted, en el concepto. Usted no es alemán y así lo remarca, bien clarito. Usted es español y además de alto nivel cultural y así se lo hace saber a sus vecinos por sus nota de contestación y que se jodan ellos y yo no. Porque no va a traicionar sus principios por poner su nombre en su cubo como hacen en ese país. Faltaría más… por cierto, dos últimos apuntes: 1) a lo mejor la bronca entre vecinos la provocó usted por crear confusión entre ellos al no adaptarse a las normas y crear partidarios a favor de unos y de otros. 2) En España las broncas entre vecinos también tienen su programa en Comando Actualidad. Conclusión: ponga su nombre en el cubo para poder hacer valer sus derechos con la cara bien alta y no mediante notitas. Y como representante de España en el extranjero no nos deje como toreros.
13:33 de 21/07/2012
1.- Reconozco que empecé a leer su artículo porque pensaba que iba a ser una metáfora de las relaciones de los alemanes con sus vecinos de la UE, ahora que estamos inmersos en plena intervención, pero como no encuentro la metáfora por ningún sitio voy a escribir un comentario desde un punto de vista cultural y con cierta crispación.
Usted, por dejadez, no puso su nombre en su cubo, es decir, no se adaptó a la cultura en la que está. Excelente forma de representar a España en un país que le da cobijo. Dice un refrán: -haya donde fueres haz lo que vieres-, usted lo debe saber bien porque trabaja en el Cervantes. Verá, en España lo que le está pasando también ocurre. Resulta que lo inmigrantes, pongamos los musulmanes, pero también lo hacen los de otras longitudes y latitudes, hostian a sus mujeres con el beneplácito de su código cultural-religioso de conducta… es más, no pongamos eso, pongamos que no dejan salir a la calle a sus mujeres si no es con un burka, un velo o la cara tapada y a nosotros, los españoles, los que culturalmente vivimos en la piel de toro, esto nos sorprende y lo combatimos, al igual que la violencia de género y otras costumbres que habitan mas allá del mar mediterráneo y del atlántico.
11:38 de 21/07/2012
A mí lo que me preocupa de los alemanes es que parece que tienen la memoria corta ( y se puede repetir la historia) o la tienen muy larga y todavía estan en ella ( en la mitad del siglo pasado)....