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Elecciones británicas: pierden todos

09/06/2017 10:35 CEST | Actualizado 09/06/2017 10:43 CEST
EFE

Son las 6 de la mañana hora española, y yo acabo de llegar a un coqueto hotel en Chelsea con el tiempo justo, creo, de escribir este post, darme una ducha rápida y salir pitando para Heathrow sin poder degustar las maravillas culinarias contenidas en el llamado english breakfast, a saber, alubias dulces con tomate, revuelto de algo parecido al huevo, tomate de origen desconocido a la plancha y algo que alguna vez se pareció a una salchicha. Ya me tomaré un bocata de jamón al llegar a Madrid.

El día ha sido maratoniano visitando colegios electorales, hablando con expertos electorales de muchos países y con tímidos ciudadanos británicos que se sorprendían de que un tipo de la Europa continental se interesase por los resultados de sus elecciones, y sobre todo, esperando muchas y aburridas horas los resultados de algo que debería ser mucho más sencillo y rápido de recontar. Si tardan 6 horas en en definir algo tan sencillo como el ganador de sus distritos, yo no sé lo que tardarían en tener resultados si les toca contar los votos del Senado español.

La noche electoral comenzó con puntualidad británica a las 22:00, la hora en la que se publicó la encuesta realizada a la salida de los colegios por la BBC y que pronosticaba con claridad que los conservadores ganarían las elecciones sin mayoría absoluta, algo que con una desesperante lentitud fue confirmándose a lo largo de una fascinante noche de té y sandwiches de pepinillo.

La realidad a estas horas es que, con unos pocos parlamentarios por adjudicar, la situación en titulares es la siguiente.

-Los Conservadores ganan las elecciones por una distancia inferior a los 3 puntos.

-Los laboristas serán la segunda fuerza en el parlamento con un importante crecimiento.

-Se refuerza el bipartidismo con retrocesos generalizados de nacionalistas escoceses y liberal-demócratas.

-Gran Bretaña tendrá un parlamento sin mayoría absoluta.

-Es altamente probable que los conservadores vuelvan a gobernar con el apoyo de los unionistas del Ulster.

-Lo que no está tan claro es que la primera ministra sea Theresa May. Tras el fiasco de no alcanzar la mayoría absoluta ya han comenzado los movimientos internos en su partido para sustituirla.

Estamos, por tanto, en unas elecciones en las que contra todo pronóstico, pierden todos.

-Pierde una Theresa May, que de forma bastarda trató de aprovechar su ventaja en las encuestas tras el Brexit para forzar la mano y conseguir un mandato para reforzar su liderazgo tanto fuera como - sobre todo- dentro de su partido. Mala idea señora May.

-Pierde Jeremy Corbyn, que desde su llegada a la dirección del partido laborista no ha conseguido ganar una sola elección, ni una. Ni las elecciones municipales, ni las elecciones parciales, ni ahora unas elecciones generales en las que él mismo era el candidato. Y si quieres cambiar tu país, no basta con ganar las elecciones internas de tu partido, señor Corbyn, hay que ganar a la derecha, y ésta ha sido otra oportunidad perdida... y van...

-Pierden las empresas encuestadoras (excepto Survation y Yougov), que otorgaron mayorías reforzadas a May el mismo día de las elecciones. Toca de nuevo reflexionar.

-Pierde Gran Bretaña, que se enfrenta ahora a una negociación con la Unión Europea debilitada con un parlamento dividido del que saldrá un gobierno más débil que el anterior.

-Y pierde la Unión Europea, que no tendrá un interlocutor claro con el que continuar la negociación de salida en términos claros.

En definitiva, una gran idea convocar estas elecciones señora May. Felicidades.

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