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Todo buen político debe entender el rugby

02/04/2014 07:32 CEST | Actualizado 01/06/2014 11:12 CEST
GTRESONLINE

No se si alguno de los que leen estas líneas habrá jugado o visto alguna vez un partido de rugby. Es un juego de equipo como pocos. Yo lo practiqué durante años y muchas de sus enseñanzas me sirven hoy en la política.

En política, tanto interna como externamente, tiene gran importancia el concepto de equipo, aunque en muchas ocasiones lo que más se visualicen sean las individualidades. Si alguien quiere llegar lejos en política, pero no llegar por el simple hecho de ocupar un sillón, sino para transformar la sociedad mejorando la vida de los ciudadanos, le vendrán muy bien las enseñanzas de este juego.

En el rugby el objetivo del equipo es que uno de sus miembros pose la pelota sobre la línea de ensayo sin soltarla. A esto se le denomina ensayar. Para conseguirlo se va pasando la pelota de un miembro a otro del equipo, con el objetivo de que uno de ellos consiga traspasar la línea de fondo con la pelota.

El jugador que está en posesión de la pelota debe ser protegido por el resto del equipo para conseguir que este ensaye sin que el equipo contrario consiga arrebatársela, el poseedor de la pelota recibirá todo tipo de ataques, de ahí la necesidad de protección. El equipo debe ser consciente de que si pierde la pelota, no sólo pierde el que llevaba la pelota, sino todo el equipo.

En el rugby todos los miembros del equipo son importantes. No solo el que lleva la pelota en cada momento. El resto también tiene que ocupar una posición destacada y el equipo deberá potenciar que ocupen esa posición, porque en el momento en el que el jugador que posee la bola pueda perderla deberá buscar a otro compañero con buena posición para pasársela y el resto en ese momento deberá protegerle, igual que hicieron con el anterior. También hay que tener en cuenta una de las reglas más importantes: el poseedor de la pelota no se lo puede pasar a ningún jugador que esté por delante, por lo que el resto del equipo que quiera jugar y poder en un momento dado coger la pelota debe situarse detrás, preparado para coger la pelota en cualquier momento, pasar en ese momento a la primera posición y ser protegido por el resto del equipo.

La política, que debe ser un juego de equipo, debe aprender de estas enseñanzas para conseguir los objetivos del equipo. El líder es el que lleva la pelota y debe ser protegido por el resto del equipo, pero este tiene que ser consciente de que en un momento dado se puede encontrar con tal presión del equipo contrario que debe pasar la pelota a un jugador mejor posicionado.

En política hay equipos perdedores y ganadores. Los ganadores son los que aplican esta filosofía, los perdedores, son los que tiene jugadores muy individualistas, aquellos cuya obsesión es ensayar ellos, siendo incapaces de pasar la pelota a un miembro mejor colocado, aunque esto conlleve poder perder la pelota. Se aferran al liderazgo aunque esto lleve a su equipo a perder.

La responsabilidad no es sólo del líder, sino el resto de jugadores que con la intención de protegerse a sí mismos no protegen al líder. Puede que consigan estar protegidos individualmente de los ataques del equipo contrario, pero pondrán en riesgo que su equipo pueda traspasar la línea con la pelota. También los hay que intentan ponerse por delante del líder sin ser conscientes de que así nunca podrán recibir la pelota para dirigir el equipo.

Todos los miembros del equipo son importantes, pero cada uno debe asumir su papel. Algunos tendrán que proteger al líder, porque sus condiciones no le permiten ser los receptores de la pelota para ser ellos los que ensayen.

Algunos errores que comenten los equipos perdedores:

  1. Si todos quieren ser líderes a la vez, no habrá nadie para proteger al verdadero líder o el que tiene que desempeñar ese papel en ese momento.
  2. Equipos donde el líder se rodea de mediocres para que no le hagan sombra. Cuando el líder se vea acosado por el equipo contrario nunca encontrará a nadie al que pasar la pelota con garantías de ensayar sin perderla previamente.
  3. Puede que el equipo esté bien conformado, pero que los miembros no estén colocados en el sitio más adecuado a sus características.
  4. Cuando no hay visión de equipo ni estrategia, o no existe un análisis del equipo contrario, de sus debilidades y sus virtudes.
  5. Dejar a un buen jugador en el banquillo, para que no haga sombra al líder.
  6. Que el líder no quiera pasar la pelota a otro mejor colocado, para no perder el liderazgo, aunque pueda perder la pelota y el partido.
  7. Que el líder pase el liderazgo demasiado tarde o demasiado pronto.

El rugby, al igual que la política, es un deporte duro y los jugadores tienen que estar preparados para recibir golpes del equipo contrario sin desfallecer.

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