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Los maestros tendrán un mes más de vacaciones

09/03/2017 13:03 CET | Actualizado 12/03/2017 10:37 CET
Getty Images/iStockphoto

Si has llegado hasta aquí, enhorabuena. Has ido más allá de un titular. Un titular y noticia falsos. Has sido objeto de un pequeño experimento cuyo objetivo es evidenciar la carencia de pensamiento crítico de nuestra sociedad y analizar la importancia de trabajarlo en las escuelas.

El ser humano vive la era de la información. De la sobreinformación. Muchas son las ventajas. También los inconvenientes. Todo son prisas, datos, textos. Y pocas son las ganas de parar y pensar de forma crítica.

Los medios de comunicación, incluyendo ya las redes sociales, ayudan a viralizar dicha información. Y ahí, hay que tener cuidado. Cuidado con los titulares. Cuidado con la intención del que escribe (incluso la mía). ¿Quién no ha visto en redes sociales cómo alguien opina o comparte una noticia sin siquiera leer el contenido? Espero que no se esté montando un debate en ningún lado sobre las vacaciones de los maestros. Espero que este experimento haya fracasado.

¿Por qué debemos ejercer el pensamiento crítico?

El pensamiento es arbitrario, distorsionado, parcializado, desinformado o prejuiciado. El pensamiento crítico, sin embargo, mejora la calidad del primero (Richard & Linda, 2003). Se trata de un ejercicio de metacognición. Pensar si pienso y cómo pienso.

Ejercer nuestro pensamiento crítico supone una de las mejores formas de comprobar si comandamos el timón de nuestras vidas. Si hacemos lo que es mejor para nosotros y los demás. Si no nos achantamos ante nadie. Si tomamos la mejor decisión o elección posible. Si nos seguimos preguntando cosas. Si resolvemos los problemas de forma eficaz y creativa. Si mejoramos con los errores. Si nos creemos todo lo que dicen en la tele. Si vivimos alienados. Si nos replanteamos los paradigmas establecidos. Si estamos predispuestos al cambio. Si tenemos propósitos. Si valoramos las opiniones de los demás. Si contemplamos varias opciones hacia una meta. Si reflexionamos ante las dificultades. Si promovemos la igualdad. En definitiva, supone comprobar si somos libres de verdad.

Debemos enseñar a las nuevas generaciones a respetar los distintos puntos de vista. A tolerar lo diferente. A forjar una opinión fundamentada. A elegir libremente.

Comenzar en la escuela

Educar en el desarrollo del pensamiento crítico deberá convertirse, por tanto, en una de las piedras angulares de la educación del siglo XXI, por ser esta la base y el futuro de la sociedad. El problema es que hasta ahora, las leyes educativas promueven implícitamente más bien lo contrario.

Debemos enseñar a las nuevas generaciones a respetar los distintos puntos de vista. A tolerar lo diferente. A forjar una opinión fundamentada. A elegir libremente. Debemos proporcionar espacios para debatir. Dialogar. Analizar diferentes artículos de una misma noticia. Poner en común las estrategias que cada estudiante utiliza en la resolución de problemas. Aprender a aprender. Condenar las injusticias y poner en marcha medios para combatirlas. O promover estrategias, como la consulta de varias fuentes, en trabajos de investigación.

Al mismo tiempo, debemos abandonar la idea del conocimiento como un producto envasado, que prohíbe su manipulación, construcción y análisis crítico. La idea de que solo existe una respuesta correcta y un único camino para llegar a ella. De que el trabajo mecánico y repetitivo es el mejor y exclusivo método de aprendizaje.

Esto no solo es tarea del área de Lengua. Debe integrarse de forma transversal y multidisciplinar en el plan de estudios. Y, lo más importante, llevarlo a la práctica en las aulas.

Una opinión, un artículo o cualquier texto no serían nada sin el pensamiento crítico y libre de los lectores. Ahora sí. Estáis preparados. ¿Os animáis a criticar?

Referencias:

Richard, P. & Linda, E. (2003) La mini- guía para el pensamiento crítico. Conceptos y herramientas. En: www. criticalthinking.org