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Riesgos de endeudarse en una moneda distinta al euro

21/02/2015 09:55 CET | Actualizado 22/04/2015 11:12 CEST
KIMIMASA MAYAMA/EFE

No descubro nada cuando digo que los precios de las acciones sufren importantes oscilaciones. "Volatilidad" es la palabra que se utiliza para nombrar las subidas y bajadas de índices como el Ibex, el Eurostoxx o el Dow Jones de EEUU. Pero no solo la bolsa experimenta cambios bruscos: también los tipos de interés, los tipos de cambio, las materias primas y, por supuesto, los indicadores económicos.

Una vez expuesto el concepto de volatilidad, necesitamos una unidad de medida. Igual que para la temperatura utilizamos, por ejemplo, los grados centígrados, la volatilidad de las variables financieras se mide a través de un porcentaje que se obtiene recurriendo a la estadística. No voy a entrar en aspectos excesivamente complejos, pero conviene explicar que la volatilidad de la bolsa (su unidad de medida) es, de media, del 20%, la del petróleo es del 30% y la del tipo de cambio dólar/euro, del 10%. ¿Para qué sirve este dato? A partir de él se puede contar con un rango de potencial-cambio en un año en la cotización de las acciones, del crudo o del dólar frente al euro. ¿Cómo? Multiplicando por 1,6 el dato de volatilidad. Así, en un plazo de 12 meses, la bolsa puede subir (o caer) un 32 por ciento (20% x 1,6), el petróleo encarecerse (o abaratarse) un 48 por ciento y el euro apreciarse (o depreciarse) un 16 por ciento.

Algún lector dirá que este dato no le aporta información relevante: "¿Me está diciendo que la bolsa puede subir o bajar un 32 por ciento en un año?". Efectivamente. Y ese mismo lector podría añadir: "Pero eso es como no decir nada. Subir o bajar un 32 por ciento es muchísimo". Vuelvo a asentir. Bienvenido a los mercados financieros, donde la volatilidad es elevada. Sé que la única diferencia entre lo que estoy escribiendo y lo que usted ya intuía antes de comenzar a leer el artículo es que le he dado un dato, un porcentaje. Mi aportación es ser un poco más preciso a la hora de cuantificar el riesgo, aunque si le estoy diciendo que el dólar se puede apreciar o depreciar un 16% posiblemente no le encuentre usted una especial utilidad.

A lo que nos dedicamos los analistas, gestores y asesores financieros es a tratar de anticipar la dirección del movimiento y a determinar el porcentaje de la inversión que se debe exponer a las distintas variables a partir de parámetros como la volatilidad. Si creemos que el dólar va a continuar su apreciación frente al euro, invertimos en la moneda de EEUU, siendo conscientes de que el movimiento potencial en un año es de ese 16 por ciento, lo que tenemos en cuenta por si nos equivocamos. ¿Es el euro igual de volátil frente a todas las monedas? En la siguiente tabla recojo la volatilidad del tipo de cambio de nuestra divisa frente al dólar (USD), a la libra esterlina (GBP), al yen japonés (JPY) y al franco suizo (CHF). Se observa que oscila entre el 7,1 por ciento y el 12,6 por ciento. Es decir, el euro es más volátil frente a la divisa de Japón que frente a la de Suiza. Pero, en cualquier caso, su tipo de cambio se mueve, y mucho.

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Recurriendo al cálculo anterior, podemos decir que es relativamente normal que el tipo de cambio del euro frente al franco o al yen se mueva en un año entre un 10% y un 20%. Sí, nosotros como asesores en inversiones financieras en ocasiones recomendamos asumir este riesgo. ¡Pero es que buscamos volatilidad! Quien se haya endeudado en estas monedas y su fuente de ingresos sea el euro, debe saber que está asumiendo una posición de riesgo en los mercados financieros, de que está asumiendo volatilidad... ¡pero sin querer! Si utilizamos terminología propia de los mercados, quien se ha financiado en otras divisas se ha puesto corto, es decir: se ha convertido en un especulador que apuesta por una depreciación de esa moneda. Le puede salir muy bien, pero también muy mal. El franco o el yen se pueden apreciar un 10 por ciento y, de esta forma, que cada vez deba más dinero en euros a pesar de pagar sus cuotas.

Los mercados financieros son fascinantes y quienes nos dedicamos a ellos optamos por asumir riesgos. Pero si usted no es un profesional de este sector, si no tiene un especial conocimiento del mercado de divisas ni una previsión clara sobre la futura evolución del euro frente al franco suizo o el yen y está endeudado en estas monedas, mi recomendación es clara: cambie a euros. En muchos casos me dirá que está perdiendo dinero. Aquí va otra práctica profesional: cuando asumimos un riesgo, siempre lo acompañamos de un nivel máximo de pérdidas que, en caso de alcanzarse, nos lleva a cerrar la posición (stop loss). Reconocemos que nos hemos equivocado y aceptamos la pérdida. Quien se haya endeudado en otra moneda distinta a aquella en la que obtiene los ingresos se ha equivocado (salvo que busque asumir riesgos) y, por lo tanto, debe poner fin a ese error. Si lo puede hacer con beneficios, mejor. Si debe soportar pérdidas, que eso no sea un condicionante para poner fin a su posición corta en francos suizos o en yenes japoneses.