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José Luis Sampedro y la voluntad de ser

19/11/2015 07:01 CET | Actualizado 19/11/2016 11:12 CET
GTres

Llovía, era primavera, rodábamos, y cada palabra suya era un dardo para actuar. El objetivo era hablar de la crisis y de los jóvenes: "Mire usted, esto es como la metamorfosis de los insectos. Usted coge un gusano de seda y lo ve moviendo el cuerpo con dificultad, se lía el hilo a la cabeza, se convierte en capullo y luego en una mariposa. ¿Qué ha pasado? Pues que, al mismo tiempo que desaparecía el cuerpo gusano, se estaba construyendo y manejando el sistema mariposa".

A lo largo de las horas, acompañado en todo momento por su esposa, Olga Lucas, José Luis Sampedro, que parecía rejuvenecer al tomar la palabra cuando el destello de su inteligencia llenaba sus ojos, habló del momento que vivimos, en el que todo parece estar en jaque: "Seguir como estamos es imposible".

Pero también hablamos acerca de las opciones personales cuando todo naufraga: "Cuando te ocurre algo que no quieres, por de pronto di no y, si puedes decírselo al que lo hace, di no, y si no puedes, sigue diciendo no."

"Hazte quien eres: hay que hacerse quien se es, y todos somos distintos. Pero lo que quiera que seas, desarróllalo al máximo. Cada cual debe aspirar a ser lo máximo que pueda ser con sus condiciones. Y de esa manera, devolverá a la vida de todos la vida que ha recibido".

Pasé varias horas a su lado escuchando acerca del derecho a vivir y a crecer, sobre la Tierra de la que somos parte y el futuro de todos. Sobre educación, economía, políticos, gobierno, infancia, sistema. Hablamos incluso de Sócrates, los místicos, la Enciclopedia británica, la posesión del mar y el sentido último de la vida, cuando parece haberse vivido todo. Hasta del Bhagavad Gita que dice que "las batallas hay que darlas independientemente de su resultado".

Hablamos de esa verdad absoluta que no existe, de la verdad personal y del sentido último de su vida: "Yo ya he hecho todo en la vida. Podría morirme en cualquier momento, si no fuera por ella." Puedo decir, y no miento, que no soy la misma persona tras aquella charla en la que comprendí que, a veces, crisis puede ser también parte de la evolución".

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