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Anna Martínez-Millán: "Hay que romper con los prejuicios del 'modelo occidental universal correcto"

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2016-04-29-1461953529-1921420-Capturadepantalla20160429alas20.11.26.jpgAnna Martínez-Millán (Sabadell, 1987)  es graduada en Antropología Social y Cultural y Máster en Investigación en Educación con especialidad en Desigualdades, Investigación y Acción educativa, ambos por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Especializada en antropología de la educación, infancia y migraciones desde 2014, forma parte de la junta directiva de Kali Zor, asociación gitana activista y de intervención social de Badalona, donde desempeña tareas de comunicación, redacción y coordinación de proyectos europeos.

Antes que nada, ¿crees que es posible acabar con la discriminación hacia el colectivo gitano o, al menos, gran parte de ella, a medida que la sociedad avanza?

Yo creo que sí. Además, si no lo creyera, ¿entonces cómo encontraría yo la motivación para dedicarme a Kali Zor? En todo caso, reconozco que es un proceso complicado, que pasaría por cambiar el paradigma de pensamiento en general. Es decir, requeriría que dejáramos de pensar desde un punto de vista etnocéntrico: dejar de juzgar en función de nuestros parámetros; dejar de ver la diversidad como un obstáculo y empezar a entenderla como un valor en sí mismo. Dicho esto, hay que romper con los prejuicios del 'modelo occidental universal correcto' a partir del cual todo lo que no se adecúa resulta ser un problema, y empezar a actuar sobre nuevas bases. ¿Se trata de un proceso complejo? Sí, pero creo que es una lucha que vale la pena, y quiero participar activamente en ella.

¿De dónde nace tu interés por el activismo gitano?

Los libros y artículos que he leído sobre el tema y, sobre todo, mi participación en Budapest, en un programa de Intensive Erasmus sobre los genocidios gitano y judío llevados a cabo por el régimen nazi, despertaron en mí un enorme interés por la defensa de la causa gitana. Después de ese encuentro de doce días en Cracovia, me ofrecieron la posibilidad de ser voluntaria de TERNYPE, una red de asociaciones gitanas europea, para organizar un evento internacional en Cracovia en el verano de 2014. En ese encuentro, conocí a politólogos y antropólogos gitanos que acabaron de suscitar en mí este interés por el activismo gitano. Al verano siguiente asistí en Rumanía a otro evento, que es donde conocí al presidente de Kali Zor, Alfonso Amaya. Me comentó que la asociación se había constituido hacía poco y me propuso ayudarlos. A mi vuelta me reuní con ellos y comenzamos a trabajar juntos.

¿Quién hay detrás de Kali Zor, además de ti? ¿Qué haces exactamente en la asociación?

Somos cinco en total en la junta directiva: Alfonso Amaya, que es el presidente; Vicente Rodríguez, que es el responsable de las relaciones internacionales (un gitano que empezó vendiendo calcetines, pero que ahora sale en la lista Forbes); Gemma Casanova, que se encarga de la página web; David Sarroca, que es el director de proyectos, y yo, que soy la responsable de comunicación, pero además redacto proyectos y coordino... Por más que cada uno tenga encomendadas unas tareas específicas, en lo que se refiere a los proyectos, todos intentamos implicarnos y trabajar juntos.

¿Cómo se financian los proyectos de Kali Zor? ¿Facilitan las subvenciones la unión con las comunidades gitanas de otros lugares de Europa?

Los encuentros juveniles internacionales se financian con subvenciones del programa Erasmus+. Nosotros presentamos el proyecto y, si se aprueba, el programa pone a nuestra disposición los recursos económicos necesarios para su realización. Hicimos un proyecto sobre deporte y gitanos, en el que participaron tanto gitanos como no gitanos de distintos países de Europa practicando distintos deportes, impartiendo talleres y conferencias, etc.

Ahora vamos a presentar otro, sobre gitanos y educación, que consiste en invitar a gitanos de distintos países de Europa con trayectoria de éxito académico (en este caso, de Albania, Rumanía y Hungría) a Sant Roc, en Badalona, donde hay un grave problema de absentismo escolar: el 80 % aproximadamente, decían los medios de comunicación muy recientemente; de este porcentaje, la mayoría son gitanos y, en su mayoría, chicas. La idea es que vengan gitanos de diferentes países que puedan servir de referentes, ya que en el barrio de Sant Roc casi no hay referentes positivos. Queremos aprovechar la posibilidad que da Erasmus+ en materia de financiación para abrir las puertas del barrio y demostrar a este colectivo que el éxito también es posible para ellos.

¿Cuáles son vuestros proyectos a corto y a largo plazo?

A corto plazo, tenemos previsto un evento sobre educación y gitanos al que asistirá Michael Simmons, un referente en la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos en los Estados Unidos que formaba parte de las Panteras Negras y también trabaja con gitanos. Darán una charla Vicente Rodríguez y Michael Simmons en el centro cívico Pati Llimona, como cierre de este acto de gitanos y educación. Tenemos programado otro evento de circo que se celebrará en agosto. Con más continuidad, llevamos una escuela de fútbol con dos equipos femeninos y uno masculino y editamos una revista.

La cultura gitana se considera bastante machista. ¿Cuál es la posición de Kali Zor sobre este aspecto?

Kali Zor no se ha posicionado hasta el momento sobre ningún tema que tenga que ver con el género, pero, desde un punto de vista personal, diría que es feminista. Ahora bien, si decimos que la cultura gitana es machista, también lo tenemos que decir de la paya, que de hecho lo es, pero a un nivel más sutil. Conozco bastantes casos de corresponsabilidad entre parejas gitanas. En todo caso, no son machistas por ser gitanos, sino porque vivimos en una sociedad patriarcal y el machismo está presente en todas las minorías que forman parte de una sociedad patriarcal.

Se expresa de distintas maneras: en el caso de los gitanos, tienen formas que chocan con las nuestras y nos llaman particularmente la atención, por eso creemos que son especialmente machistas. Dicho esto, el machismo existe en la misma medida que en la sociedad en general en tanto en cuanto somos grupos que vivimos en una sociedad patriarcal. Aquí entra mi yo personal: hay prácticas como la de la prueba del pañuelo que, como antropóloga, respeto, porque las entiendo en su contexto, pero con las que, como mujer paya feminista, tengo que lidiar. Yo definiría Kali Zor como feminista por cuanto apuesta por la igualdad de género. Como prueba simbólica de ello, tenemos dos equipos [de fútbol] femeninos, mientras que solo hay uno masculino.

¿Hay algún tema que preocupe particularmente a Kali Zor en estos momentos?

La crisis actual en España azota doblemente a los grupos más vulnerables; entre ellos, el colectivo gitano. La situación económica actual empuja a los servicios sociales a llevarse a los niños de las familias gitanas, que no saben qué hacer en estos casos. En Kali Zor nos preocupa bastante esta situación, e intentaremos aportar cierto asesoramiento jurídico a este colectivo sobre el problema; un asesoramiento, evidentemente, gratuito. Creemos que es un asunto en el que tendríamos que tomar cartas.

Esta entrevista fue realizada conjuntamente con Carmen Moreno, antropóloga y experta en Comunicación. La foto es de Alejandro Lasaosa Domènech.