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13 lecciones de vida que aprendí sobre las parejas después de divorciarme

12/01/2015 07:22 CET | Actualizado 13/03/2015 10:12 CET
altrendo images via Getty Images

Creo que ser una mujer adulta que siempre trata de evolucionar consiste, en parte, en saber cuándo despedirse de alguien aunque ninguno de los dos quiera decir adiós. Lo que me enseñó mi divorcio es que ser pareja no es lo mismo que ser amantes, que el sexo en sí no es lo mismo que la pasión y que, al final del día, contar tu verdad cordialmente es una forma clara y respetuosa de romper con alguien.

Es triste encontrar a alguien perfecto para ti en casi todos los aspectos menos uno... y que resulte que ése es el importante, la causa de la ruptura. Estuve casada siete años intentando convencerme de que todo iba a ser ideal. En mi relación de tres años de después hice lo mismo, pero esta vez no estaba casada (aunque él sí). Tenía demasiada facilidad para creerme los arquetipos románticos alimentados por los medios de comunicación y por la inocencia de ser una niña a la que sus maestros, mejores amigos y madre piden que describa su boda perfecta.

Si no era mi media naranja, lo conseguiría, haría que funcionara.

Hace un par de meses, rompí con otro modelo de perfección. Doy gracias de que sólo durase tres meses. Estaba triste, pero ahora me doy cuenta de que estoy progresando al reconocer lo que es y no es realista, y lo que no funciona para mí, para actuar con rapidez y salir de esas situaciones. Aunque he llegado a resistirme y me he topado con la idea de reconsiderarlo por necesidad, decidí que era el momento de enfrentarme a la realidad. Lo hice porque en los años que habían pasado desde mi divorcio -a través de historias apasionadas, novios y citas de una noche, después de culpar a mi cuerpo, mi apariencia, mi franqueza en el sexo y mis ideas anticuadas de técnicas de cortejo-, di con algunas normas y algunas causas de ruptura, así como con algunas verdades sobre mí misma y sobre lo que quiero saber cuando empiezo a conocer a alguien en quien estoy interesada. Éstas son algunas de las más importantes:

1. Maya Angelou tenía razón; cuando alguien te muestra quién es, créetelo a la primera. Si habla mal de sus anteriores parejas, si trata al aparcacoches como si fuera un sirviente o si no se agacha para acariciar a un perro o saludar a un niño, no es alguien a quien pueda respetar.

2. Que tus sentimientos informen a tu instinto. No obstante, deja que tu instinto tenga siempre el voto decisivo; no puede ser manipulado.

3. Las personas sólo pueden cambiar la actitud que quieren cambiar y, aun así, a veces no son capaces.

4. No invirtáis en alguien más de lo que esa persona invierte en vosotros. Los dos tenéis que hacer un esfuerzo por madurar o crear un vínculo. El esfuerzo debería ser relativamente equilibrado, dependiendo de las circunstancias. Si uno de vosotros pone más del 65-70% sin reciprocidad, hay muchas posibilidades de que sea así para siempre.

5. Los fallos humanos son sólo eso... humanos. Perdona y sigue adelante. Si no puedes avanzar, déjalo.

6. Sé amable contigo mismo cuando te sientas sensible y no te martirices. Cuídate y sé consciente de que estás reaccionando con más emoción de la que muestras normalmente. La gente tiende a perdonar cuando el perdón es sincero.

7. Eres sexy por naturaleza. Nadie puede quitártelo, ni siquiera tú. No a todo el mundo le afectará tu atractivo y los que lo sientan no siempre actuarán. No es algo personal. El rechazo no es un signo de que algo va mal contigo, no funciona así. En cualquier situación de la vida siempre hay muchos factores implicados; la atracción no es diferente.

8. Independientemente de lo perfecto que parezca todo, si te escuchas decir: "En teoría, es ideal", probablemente no lo sea. Si al final del día estás triste es que algo no va bien.

9. Nunca se deberían ignorar o menospreciar tus sentimientos. Y tú eres el último que debería hacerlo. Aunque te resulte incómodo, habla claro. Debes hacerte oír.

10. La situación no suele ser lo que te jode, sino la actitud que está detrás de esa situación. La intención lo es todo. Incluso las palabras más dulces pueden tener el significado más cruel si se dicen de forma caprichosa.

11. Esfuérzate por mirar hacia la decepción con una perspectiva más amplia. Cada vez que te das cuenta de qué es lo que no quieres te aproximas más a descubrir exactamente qué quieres en tu vida. Considera que cada cita, relación o flirteo fallido es otro ladrillo más que hace tu casa más fuerte.

12. Las palabras no son nada si no van acompañadas de acción. De verdad. Lo digo en serio. Cien por cien. Tan sencillo como eso.

13. Al final todo va a salir bien. Confía en tu instinto, sigue descifrando lo que quieres para ser feliz y aprende a reconocer los signos de lo que tarde o temprano se irá al garete.

A mí me funcionan estos principios, pero es importante que todos y cada uno de nosotros encuentre sus propias reglas, pautas, líneas rojas y que las perfeccione a medida que crezca. La vida es algo dinámico; tiene que serlo para poder evolucionar. Adáptate a tus necesidades, muestra respeto por las personas, familiarízate con tu instinto y la forma que tiene para comunicarse y sé amable contigo mismo. Descubrirás que tu lista personal va mucho más allá de las particularidades de pareja y que navega por otras grandes cuestiones de la vida.

Al fin y al cabo, ser más específico con lo que quieres en una relación nunca puede ser malo; asegúrate de que va en favor de tu calidad de vida por contraposición a tu ego. Independientemente del tipo de relación que busques, si te concentras y eres sincero contigo mismo, al final no te arrepentirás.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de The Huffington Post y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano