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Por sus actos los conoceréis

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Foto: Getty Images.

En estos días, en los que no dejamos de escuchar cómo nuestros políticos entran en un sinfín de círculos dialécticos para no avanzar hacia la solución de un Gobierno estable, la transparencia vuelve a aparecer en todos los discursos y en todas las manifestaciones.

Mientras esto ocurre, el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (Consejo), trabaja, trabaja y espera.

El Consejo todavía no ha cumplido dos años de vida. En su primer año, la constitución del organismo, su puesta en pie, la elaboración y aprobación de un plan estratégico compartido con instituciones y ciudadanía, la resolución de más de mil reclamaciones, la fijación de criterios y la formación de formadores, ocuparon todo el espacio temporal, físico e intelectual de 19 personas que se afanaban en empezar a caminar, existir, estar presentes, ganar confianza, dialogar y hacerse un espacio en el panorama organizativo y legislativo de la Administración y la sociedad españolas.

Plantamos un árbol hace ya 20 meses y ahora lo vemos crecer y empezamos a recoger algunos frutos. El Consejo es ya un organismo adulto.

"Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama", lo decía Aristóteles y lo hemos aprendido nosotros durante este tiempo. Plantamos un árbol hace ya 20 meses y ahora lo vemos crecer y empezamos a recoger algunos frutos. El Consejo es ya un organismo adulto. Ha tenido presencia en 300 actos, foros, seminarios, cursos... Gestiona 34 convenios que han sido firmados con todos los agentes sociales que se han acercado a un organismo independiente y ciudadano, abierto para todos, propiedad de todos.

Se ha convertido, partiendo como organismo estatal, con competencias en la Administración General Estado, en un organismo territorial, por la cesión de siete comunidades autónomas que le han prestado su confianza para resolver las reclamaciones de sus organismos públicos y sus 1.663 municipios y 5.311.742 habitantes.

Ha trabajado en íntima colaboración con las comunidades autónomas en un modelo general de seguimiento y control del cumplimiento de las obligaciones de la Ley que acuña una metodología propia, cualitativa y cuantitativa que permitirá hacer una evaluación para mejorar y establecer una comparación en todo el territorio, en el marco del impulso continuo y el avance global de la transparencia en España.

Esta metodología está avalada por la Agencia Estatal de Evaluación de las Políticas Públicas y la Calidad de los Servicios, AEVAL, que es el único organismo público en España capaz de certificar la calidad, y ya está lista para ponerse en marcha.

Ha traspasado las fronteras y se ha unido al grupo de comisionados europeos y a la Red de Transparencia y Acceso a la Información Latinoamericana, RTA, siendo el único miembro de fuera del cono sur y, por tanto, puente y correa de relación para los países hermanos, militando juntos en una realidad que ya es Iberoamericana.

Ha abierto la formación, enseñando a los que han de enseñar y viajando para colaborar con todos los territorios, acompañándoles en sus muy estimables esfuerzos. Todo parece magnífico, el niño que se echó al mundo aquel 10 de diciembre de 2014 crece y se hace fuerte, y pasa de ser un recién nacido a ser un adulto con fortaleza y experiencia.

Los logros de una organización son la suma de esfuerzos individuales, y ahora nos falta sumar más para seguir consiguiendo logros que beneficien a la ciudadanía.

Cierto es que el crecimiento tiene sus demandas y las 19 personas del inicio no son ya capaces de gestionar todo lo que han plantado. Los logros de una organización son la suma de esfuerzos individuales, y ahora nos falta sumar más para seguir consiguiendo logros que beneficien a la ciudadanía.

La Comunidad de Madrid, en su Ley 5/2016, de 22 de julio, también muestra su confianza al Consejo para que resuelva sus resoluciones. Y nos enorgullece porque, de pronto, vuelven a llamar a nuestra puerta, esta vez 179 municipios más, 801 entidades locales menores, otros 6.436.996 de habitantes con derecho a saber y a ser atendidos. Más territorios que eligen al Consejo para la tramitación de sus reclamaciones.

La metodología para la medición del cumplimiento de la Ley, lista ya y testada, requiere de una aplicación para que pueda circular electrónicamente y el Consejo de Transparencia y Bueno Gobierno no tiene ni un solo informático en su estrecha plantilla.

Las comunidades autónomas que esperan este desarrollo no aguantan la presión del deber que les concierne de calibrar la marcha de la Ley y manifiesta su urgencia en aplicarlo y ganar con ello la comparación, compartir las mejores prácticas, amén de no multiplicar el gasto con contrataciones externas de diversa calidad.

Ya se superaron las 1.000 reclamaciones y sólo hay dos personas en el Consejo que pueden hacerles frente, además de viajar, enseñar, elaborar doctrina y evaluar informes.

No hay tampoco letrados que representen al Consejo en los 23 recursos contencioso-administrativos que se han interpuesto en contra sus resoluciones, 10 por la Administración y 13 por los particulares, con lo que el Consejo tiene que redoblar su esfuerzo.

Estamos seguros de que cuando se trae una criatura al mundo empieza un gran desafío, verla crecer, y acompasar su evolución, atender sus necesidades, apoyar sus iniciativas, ayudar a que sea grande, fuerte, independiente, valiosa.

Y eso es lo que espera el Consejo de quien, al final, asume la responsabilidad de impulsar la transparencia en la vida pública. Por sus actos los conoceréis...

Entre los muchos niños que estos días han mandado sus frases y sus dibujos al Consejo, para celebrar con nosotros el Día Internacional del Derecho a Saber, Martina, de solo 8 años, dice que ¡La transparencia no se explica, se demuestra!

Este es el deseo de un Consejo, que nació con 19 personas, pero que se ha hecho adulto, aunque vive todavía en las costuras de un niño.