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Claves de la semana: Sánchez o cómo renacer de sus propias cenizas

06/02/2016 09:59 CET | Actualizado 06/02/2017 11:12 CET

¿Se acuerdan del presidente con baraka?, ¿del Maquiavelo de León?. ¿del optimista antropológico? José Luis Rodríguez Zapatero nunca fue Bambi ni un lobo con corazón de cordero, más bien un tipo con guante de seda y puño de hierro, frío y calculador que ni olvidaba ni perdonaba. Ponía nombres a todas su balas y, tarde o temprano, siempre disparaba.

¡Atentos! Ha llegado a la escena Pedro Sánchez, la versión 3.0 del Zapatero más ambicioso e intrigante, de aquel socialista leonés al que en su corto tránsito desde Ferraz a La Moncloa todos dieron mil veces por muerto y mil veces por resucitado. Como el ave Fénix y el otrora presidente del Gobierno, Sánchez muere para renacer de sus propias cenizas. Lo ha hecho otra vez esta semana. Unos dicen que por astucia y otros, que por la torpeza y los errores de sus adversarios.

Sobrevivir al sabotaje del PSOE

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Foto: EFE

El caso es que el secretario general del PSOE sobrevive de nuevo al sabotaje de los suyos y aprovecha la debilidad y la torpeza de los contrarios, en especial la de un Mariano Rajoy sin votos ni apoyos para seguir en La Moncloa. Desde el martes que fue propuesto por el rey como candidato a la Presidencia del Gobierno, tiene la iniciativa y ésta le otorga ventaja frente a sus competidores. Los de dentro y los de fuera.

Allá quienes no quieran verlo, pero Sánchez va ganando. A Rajoy, por decir "paso". A sus críticos, por haber amagado mil veces con pulverizarlo y nunca rematarlo. Hoy es él quién marca los tiempos y los espacios, el protagonista de la política española. Aunque Rivera le haya dicho "no sin el PP" y Podemos, "no con Ciudadanos", es al PSOE a quien ahora toca repartir las cartas. "Por fin se nos oye", dicen los "sanchistas", convencidos de que tienen toda la escena para ellos y para exponer su relato.

Los independentistas, cooperadores necesarios

Tendrá que elegir, como le ha pedido Pablo Iglesias, entre un pacto con la derecha o sumar con la izquierda y los nacionalistas. Hay dudas sobre cuál será el camino que siga, pero se barrunta que la mesa de negociación constituida con Ciudadanos no es más que humo, una liebre falsa, y que lo que persigue es el acuerdo con Podemos y la cooperación necesaria de los independentistas.

Cuando Sánchez dice "yo voy en serio", no lo dice tanto por la investidura, sino por quienes en su propio partido diseñaron decenas de estrategias para apartarle de la pista y nunca se atrevieron a ponerlas en práctica.

Si lo logra, se acabó el debate. Sánchez habrá pagado un precio, el más alto -renunciar al ADN del socialismo-, pero habrá ganado y sacado rédito del peor resultado de la historia del PSOE. Si no lo consigue, se subirá a la tribuna del Congreso como artífice del desbloqueo institucional provocado tras la negativa de Rajoy a aceptar el encargo que le hizo Felipe VI en la primera ronda de contactos. Dirá que él lo intentó y que otros lo impidieron. Serán ellos quienes carguen con la responsabilidad de unas nuevas elecciones. Él habrá hecho de una investidura fallida su primer acto de campaña.

Un billete seguro para ser candidato

Para entonces, y si maneja los tiempos como lo ha hecho hasta ahora, el calendario institucional y el orgánico del PSOE se habrán solapado. En eso anda, en que sendos almanaques hagan imposible que aparezca una candidatura alternativa a la suya para el congreso federal previsto para la primera semana de mayo. De ahí la importancia de que Patxi López sea presidente del Congreso, que es quien fijará la fecha de unas nuevas elecciones, una vez transcurridos los dos meses preceptivos después de una primera investidura fallida. El empeño, pues, del candidato del PSOE, es ganar tiempo al tiempo de la negociación con el resto de fuerzas políticas. Cree con ello haber comprado un billete seguro para repetir de candidato y que una investidura fallida le convertirá en invulnerable frente a otros aspirantes a la secretaría general.

Cuando Sánchez dice "yo voy en serio", no lo dice tanto por la investidura, sino por quienes en su propio partido diseñaron decenas de estrategias para apartarle de la pista y nunca se atrevieron a ponerlas en práctica.

Iglesias, vacunado para otras elecciones

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Foto: EFE

Lo dicho: el ave Fénix vuelve a renacer de sus cenizas. La pregunta es cuánto durará esta vez el vuelo. A saber. De momento, Iglesias le ha pinchado el globo de una negociación simultánea, que es tanto como cortarle un ala en pleno vuelo. Los de Podemos están vacunados para unas nuevas elecciones y con Sánchez de candidato, después de rechazar un Gobierno de izquierdas, dan por seguro el sorpasso. Más después de conocer el último CIS publicado, en el que Sánchez empeora los resultados del 20-D y deja al PSOE en la tercera posición del tablero.

Rajoy, expulsado de la pista

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Foto: EFE

P.D. Lo que están viendo estos días en sus pantallas no es más que una nueva partida electoral. El candidato del PSOE ha puesto en marcha el reloj, pero "esto se acabó", que diría Mariano. ¿No le recuerdan? Es aquél que creyó echarse a un lado un ratito para que Sánchez se cociera en su propia salsa, pero sin pretenderlo, le ha abierto el camino. Y aunque él aún no se ha enterado, ha sido expulsado de la pista.

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