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En el silencio están las respuestas

02/04/2017 21:50 CEST | Actualizado 03/04/2017 07:25 CEST
EFE

Se llama miedo. Pavor a enfrentarse públicamente a sus contradicciones, a sus manejos, a sus ambiciones, a sus incumplimientos y a sus mentiras. Prefieren cien mítines a una sola rueda de prensa o una entrevista. Allí no hay preguntas, sólo aplausos. En el triunvirato que aspira al trono de Ferraz, hay dos modelos muy distintos, y no sólo sobre España o el PSOE, también sobre cómo y cuándo desplegar una agenda de medios. De momento, el acceso a los candidatos, con la única excepción de Patxi López, parece nulo. Los otros dos son más de redes y plataformas que de medios.

Lean si no cómo ha empezado todo esto.

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El día que Pedro Sánchez desveló su candidatura a la secretaría general del PSOE, el "renacido" levitó por las calles de Dos Hermanas -el corazón del socialismo andaluz- como si a su paso se abriera el asfalto. No era para menos. Una masa enfervorizada aplaudió su decisión y le sacó del estado de shock en que le dejó el dramático Comité Federal del 1 de octubre, tras anunciar su dimisión.

Sánchez y Díaz evitan a los medios mientras López ya ha concedido 61 entrevistas

Desde aquel 28 de enero, no ha tenido más apariciones públicas que las de los mítines programados por su equipo a lo largo y ancho de la geografía española. Ni una rueda de prensa, ni una entrevista, salvo la que concedió a 20 Minutos unos días después con un titular del que se arrepintió nada más pronunciarlo: "Si pierdo, no seguiré en política". En ocasiones, es el silencio el que da todas las respuestas. Unos dicen que es el arma de los sabios y otros, la excusa de los cobardes. Pero hasta que no arranque oficialmente la recogida de avales, después de Semana Santa, Sánchez no tiene intención de recuperar el verbo ante los medios. Su campaña, dicen, es más de carretera que de micrófonos, ya que se trata de una competición interna pese a que la mirada tenga que apuntar también hacia afuera.

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Susana Díaz eligió el mismo formato que Sánchez para anunciar la anunciación más esperada del socialismo. 9.000 personas y unos cuantos notables del partido esperaban en el recinto ferial de Ifema para aclamarla desde primera hora de la mañana de un desapacible domingo. Al día siguiente, concedió sin gran éxito de audiencia su primera entrevista a Pedro Piqueras, en Tele 5. Hoy hará lo propio con Pepa Bueno en la Cadena SER desde Canarias. ¿Ruedas de prensa? Igual que Sánchez, ni una. En su primer año como presidenta de Andalucía, tan sólo ha convocado en San Telmo una vez a los periodistas para someterse a sus preguntas. En la sede del PSOE-A lo ha hecho sólo el día después de las últimas dos elecciones generales. Ella es más de canutazos multitudinarios e improvisados en los que el séquito que la acompaña esté al quite para salir corriendo. Ora un avión, ora un AVE, ora una cita... Siempre hay un motivo para dar al "pause".

A diferencia de Sánchez, la candidata oficialista sí tiene intención de prodigarse por los medios. Pero, como es su costumbre, por unos más que por otros. Lo de las ruedas de prensa, ya si eso lo dejará en manos de su equipo. Un sanedrín que se encargará de cubrir sus flancos débiles y en el que ya se sabe que tendrán un papel destacado la secretaria de Organización de Aragón, Pilar Alegría, y el diputado por Madrid Eduardo Madina, además de unos cuantos que ya se han erigido en embajadores de la candidata oficialista sin que nadie quiera confirmarlos. Todo en el "susanismo" es opaco. Lo del compromiso con la transparencia queda para la retórica.

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Cuando el 16 de enero Patxi López presentó sus credenciales como aspirante al trono de Ferraz llegó a la Fundación del Diario Madrid caminando por la calle Larra sin más compañía que la de su esposa, Begoña Gil. No había afiliados, ni barones, ni cuadros del partido. Lo del vasco no fue un mitin, sino una larga intervención sobre los motivos que le habían empujado a tomar la decisión, seguida de una más extensa rueda de prensa en la que se sucedieron no menos de 50 preguntas de todo tipo y sin límite de tiempo.

Del triunvirato que aspira al trono de Ferraz, sólo el vasco ha confirmado su presencia en 5 debates ya solicitados

Ya saben que hay candidatos y candidatos lo mismo que hay campañas y campañas. La de López no tiene nada que ver con la de Sánchez y tampoco con la que prepara Díaz. Ni en el tono, ni en la financiación, ni en la estrategia, ni en la movilización en redes, ni en el modo de relacionarse con los medios de comunicación. Desde que salió al ruedo hace dos meses y medio, ha convocado tres ruedas de prensa, improvisado 37 canutazos y concedido 61 entrevistas. Lo mismo a medios públicos que privados, a nacionales que a regionales, a televisiones que a radios, a prensa papel que a digitales... Su propósito hasta la votación seguirá siendo el mismo: responder por igual a las preguntas de los militantes como a las de los periodistas.

La de López no es una campaña mulitudinaria. En sus mítines hay más jubilados que jóvenes. Ni barones ni cuadros, ni tótem, ni autobuses, ni banderines... Sólo un candidato en mangas de camisa, a pecho descubierto, dispuesto a sortear hasta las más incómodas cuestiones. Las mismas que aspira a responder durante los debates que protagonizaran los tres aspirantes durante la campaña. De hecho su equipo ha conseguido que en las bases de la convocatoria de las primarias el Comité Organizador promueva la celebración de "al menos un debate" entre los candidatos y no sólo uno, como aparecía en la redacción inicial.

Los aspirantes ya han recibido propuestas de al menos 5 medios de comunicación, entre diarios, televisiones y radios, para confrontar sus proyectos. Y sólo el equipo del ex lehendakari ha respondido su disposición a participar en todos ellos.

Lo dicho: en el silencio hay muchas respuestas.