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Las claves de la semana: Leer a los clásicos

02/12/2017 10:40 CET | Actualizado 02/12/2017 10:40 CET
EFE

Unas veces infunden respeto, otras dan pereza y en alguna ocasión uno piensa que su reino no es de este mundo porque no van con los tiempos. Pero si se han convertido en clásicos será por algo. Aunque aburran, merece la pena leerlos. Hablamos de libros ¿Lo dudan? Hay 14 razones que el italiano Italo Calvino tiene escritas sobre "Por qué leer los clásicos". De ellas, hay varias irrefutables pero quedémonos con que "nunca resultan indiferentes", son obras que suscitan un "incesante polvillo de discursos críticos" y "jamás terminan de decir lo que tienen que decir".

Ocurre con la literatura y con la política. Siempre hay que estar atento a aquellos que fueron y ya no son o están a punto de dejar de serlo. Aunque no estén en los titulares de primera ni abran los informativos, conviene estar atento porque -y aquí otra razón para no echarles en el olvido- a menudo se esconden en los pliegues de la memoria mimetizándose con el inconsciente individual o colectivo.

Cultivar el olvido

Esta semana que acaba ha habido dos socialistas, de los clásicos, que han vuelto a la palestra, tras meses de silencio. Uno, el asturiano Javier Fernández para hablar de financiación autonómica. De lo que pasó en el PSOE hace medio año está curado y escarmentado porque, según confesó ante los micrófonos de Onda Cero, en esto de la política "hay que tener paciencia, algo de sentido del humor y, sobre todo, mucha amnesia". Así que en lo que respecta a batallas pasadas ha empezado a cultivar el olvido. El presente, la cosa autonómica y la sostenibilidad financiera de los servicios esenciales de la ciudadanía es lo que le preocupa, como a todos los presidentes autonómicos. Los del PP, aunque con menos ruido, en esto están tan molestos como los socialistas, tras la aprobación del cupo vasco. Así que lo que Mariano Rajoy tendrá que escuchar en los próximos meses por boca de Núñez Feijoó será muy parecido a lo que oiga Pedro Sánchez en palabras de Susana Díaz, García Page, Lambán,Puig o el propio Fernández.

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Nadie cuestiona la primera disposición adicional de la Constitución, pero sí que Euskadi no contribuya en la medida de lo necesario a la solidaridad, aunque aporte el mismo porcentaje desde 1981, al fondo de de compensación interterritorial. Concretamente el 6,24 por ciento de 433 millones, esto son 27 millones de euros frente a lo que impone el modelo de financiación actual al resto de Comunidades de mayor renta: Madrid (3.000); Cataluña (2.000) y Baleares (300), pese a tener la misma renta per cápita y una población similar al País Vasco.

Iceta la lía con la quita

La batalla está por librar, ya que el Gobierno no ha querido negociar de forma simultánea el cupo y la financiación autonómica. Así que al debate catalán, que no acabará tras el 21-D, se sumará el de los dineros en cuanto pase la Navidad. Será a cara de perro. Y se equivocarán Rajoy y Sánchez si creen que esto se resuelve con un acuerdo entre partidos. Esta será una negociación entre Gobiernos y todos los autonómicos, al margen de siglas, barrerán para sus territorios. Ninguno quiere que en un mismo Estado haya dos tipos de ciudadanía, lo defienda Urkullu o lo pida Iceta, que esta semana ha reclamado una quita para la deuda catalana y una Hacienda propia con lo que ha desatado una cascada de "qué hay de lo mío" entre algunos de sus correligionarios de Valencia, Andalucía o Castilla-La Mancha.

Todos quieren sintonizar con Euskadi. Y eso es lo que ha sacado del silencio al que había acostumbrado desde su salida de la gestora del PSOE al asturiano Javier Fernández que, como los clásicos literarios, nunca deja indiferente. Su irrupción está semana en el debate público deja sin duda la intervención más crítica del socialismo tras la aprobación del cupo vasco, si bien no terminó de decir lo que tenía que decir. Y esto es que no entiende (o sí, pero lo calla) el motivo por el que su partido ha prestado su apoyo de forma gratuita a una decisión del Gobierno de Rajoy de la que sólo sale beneficiado el País Vasco. ¿Es o no es un clásico el asturiano? Si aún necesitan una cuarta razón a las tres ya escogidas por Calvino, ahí va: "Persiste como ruido de fondo incluso allí donde la actualidad más incompatible se impone".

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Rubalcaba reivindica su legado y González no se siente representado

Y lo mismo ocurre con otro de los tradicionales del PSOE como a Alfredo Pérez Rubalcaba. También ausente de la escena política de los últimos meses, volvió esta semana al Programa de Ana Rosa, de Telecinco, para hacer un alarde de la influencia particular de todo clásico de las letras universales. Lo suyo no fue la financiación, sino la reforma constitucional para recordar el legado que dejó tras su salida de Ferraz con la llamada Declaración de Granada. Ese fue el marco y ese también su crítico, aunque velado, alegato. Menos disimulado fue su reconocimiento a Miquel Iceta por haber dicho, tras declarar primer que negará los votos del PSC a Inés Arrimadas para ser investida, que lo que no haría nunca sería provocar la repetición de elecciones en Cataluña. "Lo mismito que yo, que fue lo que defendí ante el bloqueo institucional de la España de 2016", le vino a decir al primer secretario del PSC, cuyos diputados se mantuvieron hasta el final en el "no es no" a Rajoy. Otra forma de no terminar de decir lo que tiene que decir, aunque en su caso diciéndolo todo.

Felipe González, el clásico entre los clásicos, es mucho más directo. Tanto que hace lustros que dice lo piensa si miramiento alguno. En medio de una campaña, en medio de un congreso o en medio de unas primarias y afecte a quien afecte en su partido. Esta semana se ha descolgado con que no se siente representado en ningún proyecto reformista, de renovación o de progreso. Hablaba de su partido, claro. De Pedro Sánchez, por supuesto. Y del actual rumbo del PSOE, desde luego.

Lastra, Rivera, José Antonio, todo muy contemporáneo

Hasta aquí los clásicos del socialismo que ha nadie han dejado indiferente. Seguro que los tres ya han empatizado con más de uno. Si Sánchez quiere saber cómo late el socialismo, tendrá que leer lo que sus sus tradicionales han emitido esta semana. Sus opiniones, seguro, no son sólo personales. Las aguas del socialismo vuelven a bajar revueltas.

El resto de la política semanal, ya saben, en línea con lo contemporáneo: el PP que maniobra para apartar a los jueces que persiguen su corrupción; los directivos del Ibex 35 que cobran 207 veces el sueldo mínimo de su empresa; las eléctricas que vuelven a subir el recibo de la luz; la vicesecretaria del PSOE, Adriana Lastra, que compara a Rivera con José Antonio Primo de Rivera e Iglesias, que regresa a la recepción oficial con motivo del 39 aniversario de Constitución, que para eso estamos en campaña y las encuestas dicen lo que dicen...

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