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La respiración larga y profunda

07/12/2015 06:59 CET | Actualizado 06/12/2016 11:12 CET

Nuestra respiración es vital. Lo sabemos todos: nuestra vida entera depende de nuestra siguiente inhalación. Pero poca gente sabe que nuestra respiración es también una de las principales herramientas para controlar el estrés, nuestras emociones y nuestra mente.

Por eso es tan importante aprender a respirar de manera consciente, para conseguir aliviar tensiones corporales y mentales... y así tener una vida más llevadera y feliz.

Aunque la mayoría de la gente lo ignore, nuestra respiración es, a la vez, densa y sutil. El aspecto denso corresponde a la mezcla de oxígeno, nitrógeno, y otros elementos que componen la química del aire. El aspecto sutil es el prana o fuerza vital, que da energía a la mente, al cuerpo y a la consciencia.

Los yogis, conocedores de la importancia vital del prana, controlan su movimiento, gracias al uso de técnicas de respiración llamadas Pranayama. Existe una gran variedad de técnicas de respiración, cada una con efectos diferentes sobre el cuerpo y la mente. Y aunque es un tema muy extenso y prolijo, hoy me voy a centrar en los beneficios de la respiración larga y profunda.

Antes de entrar en detalle, te invito primero a observar tu patrón de respiración presente. La mayoría de la gente suele practicar una respiración pectoral superficial y errática. Normalmente, los hombres suelen hacer un promedio entre 16 y 18 ciclos de respiración (inhalación y exhalación) por minuto. Las mujeres, entre 18 y 20 ciclos por minuto.

Al practicar una respiración larga y profunda de manera consciente, vas a rebajar el número de ciclos de respiración por minuto y experimentar los siguientes beneficios:

  • Si consigues rebajar tu respiración a 8 ciclos por minuto, te sentirás más relajado, tu estrés se aliviará, y tu consciencia mental se incrementará. Tu sistema parasimpático empezará a ser influenciado, y los procesos de sanación de tu cuerpo se elevarán.
  • Si consigues rebajar tu respiración a 4 ciclos por minuto, experimentarás cambios positivos en tu funcionamiento mental. Tu glándula pituitaria y tu glándula pineal empezarán a coordinarse de manera intensa, produciendo un estado meditativo. Tendrás intensas sensaciones de consciencia, una claridad mental incrementada y una sensibilidad corporal elevada.
  • Si consigues rebajar tu respiración a 1 ciclo por minuto (20 segundos para inhalar, 20 segundos para sostener, 20 segundos para exhalar), existirá una cooperación óptima entre los hemisferios izquierdo y derecho de tu cerebro. Tu ansiedad, miedo o preocupación se calmarán de manera drástica. Tu intuición se desarrollará, y sentirás la presencia del espíritu.

Patrón de respiración

La respiración larga y profunda comienza llenando el abdomen, luego expandiendo el pecho, y finalmente levantando las costillas superiores y las clavículas. Para practicar, siéntate en el suelo, en una silla, o acuéstate sobre la espalda con la columna bien estirada. Pon una mano sobre el abdomen y otra sobre el pecho para sentir el movimiento del diafragma.

Inhala de manera profunda, dejando primero que el vientre se relaje y se expanda. Luego, deja que el pecho se expanda al usar los músculos intercostales entre las costillas. Y por fin, deja que las clavículas se levanten ligeramente.

Para exhalar, empieza por relajar las clavículas, luego vacía lentamente el pecho, y finalmente contrae el abdomen hacia dentro para expulsar cualquier aire restante.

La respiración larga y profunda tiene numerosos beneficios. Por eso te aconsejo practicarla a diario, especialmente antes de ir a dormir. Te ayudará a relajarte y a manejar mejor la negatividad y las emociones del día, desarrollando tu calma y tu paciencia.