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Seis razones por las que Donald Trump no es comparable al Brexit

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TRUMP FARAGE
Jonathan Bachman via Getty Images
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Queda menos de una semana para que Estados Unidos vote e incluso Donald Trump admite que se ha quedado atrás. Aun así, muchos analistas políticos, tanto los serios como los provocativos, se niegan a creer que vaya a ganar Hillary Clinton; y todo por una palabra: "Brexit".

Una muestra del escepticismo:

Vimos lo mismo con el Brexit. Al demonizar a Farage y a Boris nos salió el tiro por la culata. Puede pasar lo mismo con Trump.

Es increíble la cantidad de analistas y reporteros que hablan como si las elecciones de Estados Unidos ya hubieran pasado. Me recuerda a cuando quedaban dos semanas para el Brexit.

Ganó el Brexit y ganará Trump. Espero que los liberales burlones estén dispuestos a escuchar.

La comparación no extraña ni al propio Trump.

Trump ha tenido de su parte durante la campaña a Nigel Farage, del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP por sus siglas en inglés), un hombre al que ha apodado "Mister Brexit". Y hace unos días, el candidato republicano despertó al fantasma de la marcha de Reino Unido de la Unión Europea, como sugiriendo que ha diseñado una ruta para llegar a la Casa Blanca similar a la del Brexit.

Trump: "Va a haber mucho Brexit en dos semanas. Mucho Brexit".

Y se dice esto por dos razones, principalmente. Porque los medios decían que era más probable que Reino Unido siguiera en la UE (igual que dicen que hay más probabilidad de que gane Clinton) en las semanas previas al referéndum y el Brexit (que se compara con Trump) había jugado todas sus bazas con el populismo antisistema que las encuestas y los sondeos no habían captado.

Muchos analistas admitirán que existen similitudes. Pero, si se entra en detalles, también se ven claras diferencias entre las condiciones que llevaron a que Reino Unido saliera de la Unión Europea y las posibilidades de que Trump se mude a la Casa Blanca.

1. La del Brexit fue una campaña hábil y profesional. Trump no sabe hacer campaña.

Es cierto que entre la campaña a favor del abandono de la UE y la que defendía la permanencia de Reino Unido en la UE se intercambiaron insultos de barco a barco en el Támesis, pero ciertas acciones a favor del Brexit oscurecen la operación profesional y minuciosa dirigida por la campaña oficial por la salida de la UE.

Un mensaje simple y contundente -"Vote Leave, Take Control" [Vota por el abandono de la UE, toma el control]- iba ligado a una estrategia de campaña tradicional basada en los principios que catapultaron tanto a Bill Clinton como a Tony Blair al poder, y se ejecutó con una eficacia brutal. Tal y como explica con todo detalle Tom Waterhouse, de la campaña a favor del Brexit, en un artículo en el que se aclara cómo ganaron todas las batallas terrestres y aéreas.

La campaña de Trump no podía ser mucho más distinta.

Ya lleva tres jefes de campaña, tiene una inclinación especial por tuitear cosas inapropiadas a las 3 de la madrugada sobre vídeos sexuales de una ex Miss Universo, y ha parado la campaña para promocionar sus hoteles. Trump se ha mostrado reticente incluso a prepararse para los debates televisivos, que han sido desastrosos y han provocado que sus resultados en las encuestas caigan en picado.

El eslógan de Trump -"Make America Great Again" [Hagamos a Estados Unidos grande otra vez]-, que se centra en la economía y la inmigración, queda muy bien en una pegatina. Pero el candidato tiene la costumbre de salirse del tiesto, y se burla de periodistas discapacitados, insinúa que admira a Vladimir Putin y se permite muchas otras distracciones de los mensajes para captar votos.

La falta de disciplina en el mensaje podría estar relacionada con que sus asesores sean miembros de su familia, como su yerno Jared Kushner, que apenas tiene experiencia en gestionar campañas políticas.

Por el contrario, el movimiento que quería que Reino Unido abandonara la Unión Europea nació de un referéndum que se ganó en el noreste de Inglaterra en el año 2004, durante la campaña para ese referéndum, Dominic Cummings, de la campaña a favor del Brexit, fue un elemento clave a la hora de acabar con los sueños del vice primer ministro, John Prescott. Fueron eclipsados y olvidados durante mucho tiempo, pero sabían lo que hacían.

2. Las encuestas sobre el Brexit variaban constantemente. Trump lleva perdiendo mucho más tiempo.

El de las encuestas es el punto que más división genera entre los que comparan a Trump con el Brexit. Según su lógica, las encuestas no sirvieron para predecir el resultado del referéndum, y eso se suma a la mala situación de la industria después de no acertar con las elecciones generales de Reino Unido.

Igual que muchas (aunque no todas) de las encuestas de la última semana de campaña, la última encuesta publicada por el sitio web británico YouGov después de votar indicaba que ganarían los que querían que Reino Unido permaneciera en la UE por 4 puntos. Incluso Farage pareció admitir la derrota. De ahí el shock al ver los resultados.

Si echamos la vista atrás, veremos que las encuestas están caracterizadas por los altibajos. La herramienta de seguimiento de encuestas del Financial Times, que se remonta a 2010, cuando los partidarios de abandonar la UE llevaban 14 puntos de ventaja, lo corrobora. Esto pasó el último mes.

the financial times

De izquierda a derecha, se presentan por columnas el porcentaje de partidarios de la permanencia, el de partidarios del abandono, el de indecisos, la fecha, dónde se han hecho las encuestas y cuántos participantes han sido encuestados.

Después de que Clinton estuviera enferma el 11S y antes del primer debate presidencial, Trump se acercó a su rival e incluso iba ganando según varias encuestas a nivel nacional. Pero su ventaja ha desaparecido desde entonces y la ventaja de Clinton ha llegado a alcanzar las dos cifras; a diferencia de lo que pasaba con el Brexit a un mes de que se celebrara el referéndum. Aunque la narrativa actual sugiere que los resultados de las encuestas están reñidos, hay mucha diferencia: no tiene nada que ver con la situación del Brexit.

Aquí están representadas las encuestas sobre el Brexit y comparadas con las encuestas sobre las elecciones de EE. UU. de estos tres últimos meses. En color azul, los simpatizantes de Clinton; en rojo, los de Trump; en naranja, los partidarios de que Reino Unido permaneciera en la UE; en morado, los partidarios de que la abandonara.

3. Con el Brexit, se permitía que contaran todos los votos de castigo. Los votos de castigo de Trump podrían no servir para nada.

A diferencia de las elecciones generales en las que se aplicaba el sistema de mayoría relativa, cada voto contaba en el referéndum de la UE. Los votos de castigo no se perdían, como en las elecciones generales. Por eso, UKIP tiene solo un diputado más a pesar de haber recibido millones de votos.

Trump parece estar inspirándose en el mismo pozo de desesperación que llevó a muchos a votar para que Reino Unido abandonara la UE. Pero, tal y como es el sistema electoral de Estados Unidos, no podrá disfrutar de los frutos de su ira. Podría amontonar toda la rabia de los estados tradicionalmente republicanos, pero eso no haría que recibiera más votos del Colegio Electoral.

Además, el sistema del Colegio Electoral favorece a los demócratas. De acuerdo con un análisis basado en los estados que favorecen a un candidato en concreto, los demócratas pueden contar con 217 votos del Colegio Electoral, y los republicanos únicamente con 191. Y ganar 270 supone tener la llave de la Casa Blanca.

4. Las medias verdades del Brexit no eran tan exageradas. Las de Trump no tienen fin.

Todavía se sigue hablando de la afirmación de los defensores del Brexit de que los 350 millones de libras (alrededor de 388 millones de euros) semanales que Reino Unido se gastaba en la UE se invertirían en el Sistema Nacional de Salud británico después del Brexit. Hasta lo pusieron en los exteriores de los autobuses. Fue muy criticado -hasta por el Instituo Nacional de Estadística de Reino Unido- por tratarse de publicidad engañosa.

brexit bus

Pero esto son mentiras piadosas al lado de las mentiras de Trump. Hay periodistas que se están ganando la vida comprobando si todo lo que dice es cierto o no.

El New York Times elaboró una lista con los datos que dio únicamente durante el primer debate:

5. El Brexit obtuvo un apoyo mediático considerable. A Trump le están dando palos por todos los lados.

Los periódicos The Sun, Daily Mail, The Telegraph y Daily Express demostraron abiertamente su apoyo al Brexit; mientras que The Mirror, The Guardian y The Times eran partidarios de permanecer en la UE. Teniendo en cuenta el número de ventas, hubo muchos más lectores que leyeron prensa a favor de salir de la UE.

Trump no cuenta con muchos amigos fuera de la cadena Fox News, como ha llegado a insinuar Sean Hannity, presentador de un programa de la propia cadena.

¡El periodismo está muerto en Estados Unidos!

Además, las increíbles exclusivas que han destapado el New York Times, el Washington Post y otros medios de comunicación han colocado a Trump en una situación distinta a la de la campaña a favor del Brexit.

6. El Brexit no ha generado enemigos. Pero Trump se ha enemistado con prácticamente todo el país.

El referéndum del Brexit no fue coser y cantar. Nigel Farage llegó a presentar un póster en el que aparecían refugiados haciendo cola que, según muchos, habría sido del agrado de Hitler.

Pero, una vez más, Trump lo supera con creces. The New York Times ha hecho una lista con 281 "personas, lugares y cosas" a las que el candidato republicano ha insultado vía Twitter y ha llenado con ella dos páginas.

La lista de insultos de Trump: dos páginas en el 'New York Times' de hoy.

El problema que tiene Trump con las mujeres, sobre el que Five Thirty Eight ha hecho un artículo después de que se filtrara el vídeo de 2005, no lo tuvieron que sufrir los integrantes de la campaña a favor del Brexit. Probablemente llegaron a la conclusión de que indignar a la mitad de la población no era buena idea.

fivethirtyeight

¿Cuál sería el resultado de las elecciones de 2016 si solo votaran mujeres?

Así que...

Trump podría ganar. Las encuestas podrían equivocarse. Por otra parte, Matthew Goodwin presenta un argumento convincente sobre el hecho de que Trump se aproveche del "populismo nacionalista" que está presente en toda Europa y no solo en Reino Unido.

Pero decir que Trump va a ganar, igual que pasó con el Brexit, significa pasar por alto cómo se consiguió esa victoria. Es como comparar peras con manzanas para deducir cuál será el futuro de los plátanos.

Este post fue publicado originalmente en la edición británica de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés y Lara Eleno.