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Tecnoferencia, m.a.p.a., cibercondría y otros turbadores fenómenos que nos ocurren con la tecnología

29/05/2017 07:34 CEST | Actualizado 29/05/2017 07:34 CEST

Cover/Getty Images

Para bien o para mal, hoy casi todo está afectado por el uso de la tecnología. Por ejemplo, frente a lo que cualquiera podría pensar, el tiempo que pasamos en los restaurantes es cada vez mayor debido a ella. Hace no tanto, un post anónimo recogía cómo habían evolucionado nuestras costumbres entre 2004 y 2014: para empezar, cuando viene el camarero para tomar la comanda, casi nadie está listo porque todo el mundo está enterrado en su móvil comprobando si alguien ha puesto un "me gusta" en su última actualización. Un poco más adelante, cuando vienen los platos, la gente se entretiene en sacarles fotos hasta que se quedan fríos y entonces hay que calentarlos, con la consiguiente pérdida de tiempo. Eso sin contar las fotos que se sacan los comensales entre sí, o las que piden a los camareros que les saquen. Por último, los clientes se demoran en pedir la cuenta porque están de vuelta en las redes sociales, y al final tropiezan al salir con el mobiliario o con otros clientes porque siguen absortos en sus móviles. Todo esto, parece ser, prácticamente duplica el tiempo que pasamos en un restaurante.

Pero este no es ni mucho menos un fenómeno aislado. Nadie duda de las bondades de los smartphones o las redes sociales. Aunque lo cierto es que, conforme su uso se extiende y se hace habitual, el mundo digital va dejando una hilera de extraños síndromes que la mayoría de nosotros ya tenemos en mayor o menor medida. Sin que esto sea una enumeración exhaustiva del creciente catálogo de rarezas del ser humano atribuibles al uso de la tecnología, aquí va una lista* de algunos de los más recientes e interesantes.

Tecnoferencia. Es una palabra compuesta de "tecnología" e "interferencia", y es un fenómeno que ocurre cuando nuestros dispositivos móviles interfieren en nuestras relaciones. Más de una vez te habrá ocurrido que tu pareja no te presta atención porque de repente ha ocurrido algo importantísimo en su móvil que ha requerido la suya. O, al revés, te has sorprendido mirando la brillante pantalla de tu teléfono como si realmente hubiera algo en ella que te impidiera continuar pendiente de un amigo con el que estás charlando. La constante interferencia de la tecnología en nuestras vidas parece no tener límite: los estudios con madres y padres parecen mostrar que su constante uso de los móviles está implicado en el mal comportamiento de sus hijos durante las comidas y en un incremento de los accidentes infantiles.

M.a.p.a. El término original en inglés es f.o.m.o., que son las siglas de "fear of missing out", o sea: "miedo a perderse algo". Por eso en castellano lo podríamos denominar m.a.p.a. Se trata de un inquietante síndrome que afecta a todas esas personas que tienen que estar constantemente revisando sus redes sociales, no vaya a ser que justo cuando ocurre algo realmente interesante o impactante no estén mirando y se queden fuera del círculo de comentarios. Un estudio con universitarios reveló que el 47% de ellos se despertaban por la noche a contestar mensajes. Nada menos.

Cibercondría. Es la hipocondría llevada a Internet. Es decir, personas que temen padecer enfermedades importantes y que constantemente buscan información sobre ellas. Más o menos todos hemos tenido la tentación de buscar algún síntoma en las redes, pero el cibercondríaco de verdad lleva a cabo comportamientos como estar más de una hora leyendo en internet, hacerlo varias veces al día temiendo padecer varios trastornos diferentes, e incrementando su ansiedad a pesar de que su salud real es esencialmente estable.

Adicción al móvil. Un fenómeno que abarca otros problemas, como por ejemplo la nomofobia, que es el miedo a quedarse sin el teléfono móvil y todos sus sucedáneos, como por ejemplo la angustia que sufren algunos usuarios cuando se quedan sin cobertura o ven que se les agota la batería. O el síndrome de abstinencia, que es la otra cara de la nomofobia, y que ocurre cuando definitivamente nos hemos quedado sin móvil, por el motivo que sea. En ese momento pueden aparecer cuadros de estrés, confusión y sensación de aislamiento. Un reciente estudio reveló que el 50% de los adolescentes piensan que son adictos a sus dispositivos móviles. El porcentaje de padres que creen que sus hijos lo son era aún mayor.

Evidentemente, la tecnología no es culpable de que nos ocurran todas estas cosas, como no lo son los coches de que haya accidentes o el alcohol de que haya quien abusa de él. Lo que sí podría ser objeto de reflexión es si estamos dejando que todas estas cosas nos pasen sin darnos cuenta, o si está empezando a parecernos normal lo que no lo es.

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* Esto no es de ninguna manera un listado con valor diagnóstico, sino simplemente una recopilación con la única intención de entretener y sensibilizar.