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Cómo extraer valor de la economía hiperconectada

19/02/2015 07:37 CET | Actualizado 20/04/2015 11:12 CEST
ISTOCK

La mayoría somos conscientes, de un modo u otro, de que continuamente se está recopilando información sobre nosotros. Puede ser a través del uso del móvil, el comportamiento como compradores, los hábitos de navegación web..., la lista realmente no deja de crecer. Vivimos en la cultura del always on. Es decir, todo el mundo está conectado digitalmente. Existen más dispositivos móviles que personas en el mundo -cerca de 15.000 millones, de hecho-, que nos conectan con otros seres humanos y con la información que necesitamos para compartir, comprar y consumir. Con el Internet de las Cosas invadiendo nuestro lugar de trabajo y nuestra casa, esta economía hiperconectada está preparada para crecer y conectarlo todo, desde la nevera al coche, pasando por la cafetera de la oficina. Como resultado de ello, los datos están cada día más arraigados en nuestras vidas y siguen creciendo, duplicándose aproximadamente cada 18 meses.

Una práctica ancestral

Los seres humanos han recogido y almacenado la información desde los albores de nuestra especie, un hábito que nos ha permitido transmitir el conocimiento de generación en generación, de forma que nos ha evitado duplicar esfuerzos anteriores y, en última instancia, lograr un desarrollo mayor que el de nuestros antepasados.

Para ello se han utilizado desde marcas en las paredes de las cuevas, a la pizarra, rollos de papel, tarjetas, disquetes, dispositivos USB, y más recientemente, la nube. La evolución en el almacenamiento de datos a día de hoy nos permite, en teoría, recopilar datos de una forma ilimitada.

Durante años se ha estado acumulado información, pero no se ha hecho mucho con ella, sobre todo en las empresas. Esta información es denominada con frecuencia "datos oscuros", olvidados, que se acumulan en archivos log con los que nadie sabe qué hacer. Aunque nunca ven la luz del día, nadie quiere deshacerse de ellos por si en algún momento pudieran resultar útiles. Muchos de estos datos también están desestructurados, desorganizados y en bruto.

El término big data parece una buena descripción para la creciente generación de información y, si consultamos la definición de Wikipedia, es "una recopilación de conjuntos de datos tan grandes y complejos que resultan difíciles de procesar utilizando herramientas de gestión de bases de datos o aplicaciones tradicionales de procesamiento datos". Esto ha impulsado el nacimiento de nuevas tecnologías para hacer este trabajo que, en pocas palabras, dan sentido a los grandes volúmenes de datos para convertirlos en información procesable y comprensible que sirva para tomar decisiones basándose en ella: el análisis predictivo.

Poner orden en el caos

Los consumidores se encuentran con el análisis predictivo a diario, aunque sin saberlo. Entre las previsiones meteorológicas, las probabilidades de ganar en las apuestas, las primas de seguros y el análisis de crédito, los puntos de contacto son numerosos.

La tecnología de análisis predictivo se erige en el gran facilitador de big data, que permite interpretar rápidamente la información -a veces procedente de muchas fuentes de datos diferentes- en tiempo real, y responder en consecuencia. Esto podría ir desde cualquier previsión de las necesidades de los clientes, de las tendencias del mercado en general o de la gestión del riesgo, y a su vez constituyen una ventaja competitiva, la capacidad de generar nuevas oportunidades y, en definitiva, incrementar los ingresos.

El big data ayudó al equipo alemán a levantar la Copa del Mundo de Fútbol

Detrás de la celebración del Mundial 2014 por parte de la selección alemana de fútbol están tanto los datos como el talento desplegado en el terreno de juego. En octubre de 2013, la Federación Alemana de Fútbol (DFB) puso en marcha un proyecto que culminó con Match Insights, un software que la selección nacional utilizaría durante la preparación para la Copa del Mundo.

La tecnología funciona mediante el análisis de los datos capturados por ocho cámaras desplegadas alrededor del terreno de juego, y que abarcan el tiempo promedio de posesión, velocidad alcanzada, distancia recorrida, posición del jugador y número de toques de balón con el fin de mejorar el rendimiento del equipo y obtener una perspectiva de las fortalezas y debilidades de los oponentes.

En sólo 10 minutos, 10 jugadores con tres balones pueden producir cerca de siete millones de puntos de datos. Toda esa información es procesada y analizada en tiempo real, permitiendo realizar cambios en el planteamiento de los partidos y personalizar los entrenamientos para mejorar el rendimiento. Con esta tecnología, el cuerpo técnico alemán fue capaz de utilizar estos conocimientos para mejorar el rendimiento y aumentar las posibilidades del equipo en el Mundial.

Este es solo un ejemplo de cómo ayuda a mejorar el análisis de la información. Con la economía hiperconectada en la que vivimos y trabajamos cada vez habrá más casos como este porque nos enfrentamos a una explosión en la cantidad y tipo de datos. Para poder aprovecharlos es fundamental un cambio de mentalidad y permitir que estén a disposición de más perfiles dentro de empresas y organizaciones.