En estos días de nieblas proliferan los consejos y las recomendaciones a los conductores sobre la mejor manera de afrontar esta dificultad; consejos que normalmente proceden de "expertos" en la materia.
La verdad es que en estos temas (y en tantos otros) uno no acaba de saber muy bien quiénes son los "expertos": ¿Los que conducen decenas de miles de kilómetros? ¿Fernando Alonso y Carlos Sainz? ¿quienes escribimos en los medios de comunicación?... Llevo cerca de 35 años escribiendo sobre estos temas en distintos medios y en lo único en lo que soy experto es en saber que el sentido común tiene poquísimo de "común". Por lo tanto, tampoco haga demasiado caso a los llamados "consejos" que con tanta frecuencia leemos en los medios. Empezando por estas líneas.
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PRIMERO: Si usted considera que la niebla, la nieve, la oscuridad o la lluvia son un peligro para su manera de conducir, procure no salir a la carretera conduciendo su automóvil, porque lo más probable es que el verdadero peligro sea usted mismo para los demás conductores.
SEGUNDO: Por si no lo sabía, si usted conduce respetando las normas y sin alcohol en la sangre (que es otra norma) las posibilidades de tener un accidente son menores que las de atragantarse con la comida o resbalar en la bañera. A ver si vamos metiéndonos en la cabeza que conducir no es una actividad de riesgo, como tampoco lo son el comer o el ducharse, aunque en todas ellas se produzcan accidentes.
TERCERO: Al ser la conducción una actividad usual, hay infinidad de condiciones; desde las más, a las menos favorables. La frecuencia y el hábito determinan la mayor o menor peligrosidad de estas condiciones. Para un conductor noruego conducir sobre nieve recién caída no tiene una dificultad específica porque 4 ó 5 meses al año tiene que conducir sobre nieve y sabe qué debe hacer y qué no debe hacer en cada circunstancia.
CUARTO: Hay dos factores que inciden en la conducción de una manera muy severa; otros factores también lo hacen, pero con menos transcendencia. Estos dos factores son la visibilidad y la adherencia del pavimento. Lamentablemente, en las autoescuelas no se enseña a conducir con estos factores reducidos, ya que en el examen de conducir prefieren insistir en otros factores que, aunque influyen menos en la conducción, son más fáciles de controlar en un examen, como la intensidad del tráfico, la distancia entre vehículos o el régimen del motor, por citar algunos otros.
QUINTO: La visibilidad es un factor que podemos percibir y que incluso podemos modificar con los sistemas de iluminación de nuestro propio vehículo o con elementos externos, como la iluminación por farolas, la de otros vehículos, la señalización... etcétera. Sin embargo, la adherencia es un factor variable que no podemos percibir. Aunque los coches modernos tienen sistemas que nos indican cuando hemos superado el límite de adherencia, sólo podemos servirnos de la experiencia para intuir cuál es el agarre del neumático sobre la carretera en cada momento y adaptar una conducción que esté siempre en el umbral de no-riesgo. De momento, no hay un aparato que nos mida el agarre y nos lo vaya indicando en cada momento.
SEXTO: El concepto "distancia de seguridad" es erróneo y sólo existe en la teoría o en condiciones muy concretas. Si tenemos un coche delante (y salvo en tráfico de congestión) es porque vamos más deprisa y por lo tanto queremos adelantarlo cuando se den las circunstancias adecuadas. Así que esta distancia sólo se mantendrá durante el tiempo en que no podamos adelantar. Por lo tanto el "mantenga la distancia de seguridad" es un consejo puramente teórico. Otro día hablaremos de que, cuanto más distancia hay con el coche al que queremos adelantar, más fácil es la maniobra para superarlo; cosa que parecen desconocer la inmensa mayoría de los conductores.
SÉPTIMO: Para esas condiciones en que no vamos a adelantar y debemos por lo tanto mantener una distancia de manera permanente, es mucho más adecuado hablar de "tiempo de seguridad", ya que este tiempo es una cifra constante (lo ideal son 5 segundos y nunca menos de 3) que es válida cuando se circula a 10 por hora o 90 por hora; detrás de un turismo o de un camión. Rodando a 5 segundos del que nos precede, siempre tenemos tiempo para frenar sin sobresaltos, cualquiera que sea la velocidad a que se circule. Por eso no tienen ningún sentido esas señales en forma de ángulo en algunas carreteras. ¿También debemos de mantener esta distancia cuando estamos en plena caravana? Además, contar tiempo es menos difícil que contar espacios. Los modernos sistemas de radar que ya incorporan bastantes coches para evitar colisiones, modifican esta distancia en función de la velocidad relativa de los vehículos; no existe por tanto "distancia de seguridad", sino "tiempo de seguridad" y "tiempo de reacción".
CONCLUSION: Con niebla está reducida la visibilidad y normalmente el pavimento mojado, así que también la adherencia. Se puede incrementar la visibilidad con una iluminación específica para niebla, pero no hay milagros. Incrementar la intensidad de la luz y su ángulo de ataque (que es lo que hacemos al poner las luces en la posición "larga") solo mejora en caso de niebla muy ligera, ya que si la niebla es intensa, se producirá un fenómeno de autodeslumbramiento. Mucho más importante es intensificar la visibilidad de nuestro vehículo, delante y detrás. Pero, por favor, si ha decidido rodar en caravana mientras durante la niebla, piense en lo que molesta esta luz al conductor que le sigue.
Teniendo en cuenta estos puntos, y muchos otros que cada conductor adquiere con su experiencia, enfrentarnos a las condiciones climáticas de cada momento no deja de ser una actividad de más o menos complejidad, pero al alcance de cualquier conductor que haya superado el examen, conduzca un coche en buenas condiciones y respete las normas. Esas informaciones sobre "prepare su coche para el invierno" solo pueden tener interés para quien no prepara nunca su coche. Me recuerda a aquel consejo de nuestras abuelas de llevar siempre limpia la ropa interior, "no vaya a ser que tengan que llevarte al hospital".
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En eso hay que concienciar a la gente no a poner tantas luces, porque con niebla de día las luces antinieblas delanteras no alumbran nada y las traseras la mitad de las veces molestan mas que ayudan.
Y sobretodo que las autoescuelas enseñen a conducir no ha aprobar el carnet
Siento haberme extendido tanto y podía hacerlo mucho más, pero estos puntos me parecen fundamentales.
Un saludo.
Esteban Fernández Flórez
(conducirsinmiedo.blogspot.com.es)
Continnua.
Hablando de niebla, el siguiente enlace puede ser de interés para algunas personas:
http://conducirsinmiedo.blogspot.com.es/2012/12/n-i-e-b-l-a.html
La afirmación que hace en su segundo punto es tan sorprendente como alarmante. No es cierto que sólo cumpliendo las normas (y las señales) y absteniéndose de tomar ningún tipo de droga (incluyo el alcohol, claro) las posibilidades de accidente sean menores que comiendo o aseándose. No es cierto. ¿Cuántas veces oímos que alguien pierde la vida por un trozo de alimento o por una caída en la bañera? Además, cumplir con normas y señales, por sí solo, no es suficiente; es más, no es tan raro que el incumplimiento de alguna norma o señal nos salve la vida. El hecho de conducir, per se, es una actividad de riesgo; pueden valer estos ejemplos: Si por un despiste escribo “vaca” con uve doble y hache intercalada no hago daño material ni físico a nadie; pero ese mismo despiste a 100 km/h en una autopista estupenda y en las mejores condiciones posibles puede hacer que me salga de la misma y sufra un grave accidente; a 30 km/h en una vía urbana ese mismo despiste me puede llevar a matar a un peatón. No entiendo su afirmación y me parece francamente peligrosa.
Continua.