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Nuevo Range Rover: god save the king

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Durante estos pasados Juegos olímpicos hemos visto corretear por el estadio una pequeña réplica del Mini, con un motor eléctrico, destinado a recoger las jabalinas, discos, martillos o pesos de los lanzadores.

Una simpática iniciativa promocional de la marca, que ha dejado de ser británica hace ya bastantes años. Este Mini nos trajo a la memoria el gigantesco derrumbre de la industria británica de automoción, que ha visto en pocos años cómo sus marcas han pasado a manos extranjeras: Rolls Royce y Mini a los germanos de BMW y también son alemanes (Volkswagen) los propietarios de Bentley. Jaguar y Land Rover son ahora propiedad de la india TATA, después de que Ford se deshiciera de ambas. Lotus se vendió a los indonesios de Proton y el mítico James Bond ya no podrá presumir de conducir un Aston Martin británico y tendrá que conformarse con acompañar a Su Majestad en paracaídas. A los habitantes del otro lado del Canal no les queda en propiedad más que el fabricante de los taxis londinenses y alguna marca marginal que aun mantiene su autonomía.

Y esto viene a cuento porque uno de los coches británicos más emblemáticos va a cambiar de cara en pocos días. Nos referimos al Range Rover, que ahora es propiedad de la empresa india Tata, como hemos dicho. A finales de septiembre, en el Salón de París, se presentará la última generación, que comenzará a venderse en los primeros días de 2013. Tendremos ocasión de ampliar la información cuando lo veamos en París.

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Nuevo Range Rover. Foto: http://allnewrangerover.landrover.com.

El Range Rover nació en 1970 como hermano mayor del también mítico Land Rover. En aquella casa se pensó que había un hueco para un todo-terreno de lujo. Se cuenta que la idea partió de un jeque árabe, deseoso de convertir su Land Rover en un coche que le permitiera rodar por la arena con las comodidades de un turismo. Con esta idea, los técnicos de Rover diseñaron un vehículo que se adelantó 20 años a los SUV (Sport Utility Vehicle) que hoy ya ofrecen la mayoría de los fabricantes de automóviles.

Aquel primer Range constituyó todo un éxito de imagen y aunque de ventas minoritarias, definió una clase de público incondicional. Los propietarios del Range eran exclusivistas, líderes sociales e indiscutiblemente snobs; y por primera vez, se podía ver al volante de un todo-terreno a una mujer, ya que la dirección asistida (entre otras características) permitía aparcar el Range sin necesidad de tener brazos de lanzador de peso. Tampoco crean que disponía de elementos de confort excesivos: baste decir que el entonces Príncipe de España, frecuente usuario de un Range en sus excursiones cinegéticas, mandó instalar un sistema de ventanillas eléctricas y un equipo de aire acondicionado, porque ninguna de estas opciones estaban disponibles en los coches de serie.

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El primer Range Rover, de 1970. Foto: http://allnewrangerover.landrover.com.

Durante muchos años el Range estuvo solo en el mercado. Es verdad que a mediados de los 70 comenzaron a aparecer todo-terreno de vocación urbana, entre los que sin duda Mitsubishi con su Pajero (Montero en los mercados hispanos para evitar la malsonancia de su denominación) fue pronto el líder. Luego vendrían la legión de coches T.T. para llevar a los niños al colegio, pero no fue hasta los 90 cuando aparecieron de verdad los rivales del Range, los verdaderos SUV.

Primero Audi, después Volvo, Mercedes, BMW, Lexus, Infiniti, Volkswagen e incluso Porsche; y hay quien afirma que la mismísima Ferrari tiene in mente poner en el mercado un SUV capaz de rodar a 250 kilómetros por hora en asfalto (allí donde las leyes lo permitan) y no dejarnos tirados en un camino embarrado o en las arenas de una playa paradisíaca. Lo cierto es que estos SUV proliferan, sin tener más razón para su éxito que su imagen como vehículo de alguien diferente. Son "objetos de deseo", admirablemente bien presentados, técnicamente muy bien resueltos e imposibles de justificar desde la razón: en carretera son menos seguros que una buena berlina y en el campo no admiten comparación con los verdaderos todo-terreno.

Dicho esto, el nuevo Range Rover tiene todos los ingredientes para volver a posicionarse en el liderazgo (el menos emocional) de que disfrutó durante muchos años. Como principal baza cuenta con una carrocería de aluminio que le permite reducir su peso en 400 kilos; y como baza secundaria, con unas suspensiones neumáticas que sin duda mejorarán el confort y sus capacidades como vehículo de fuera de carretera. Utilizará motores de seis y de ocho cilindros gasolina y diesel y sin duda habrá una versión híbrida de la que aun no se ha comentado nada; como tampoco nada se ha comentado de sus precios. Esperamos poder ir desvelando datos en las próximas semanas.