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¿Qué elefante?

07/06/2017 07:27 CEST | Actualizado 07/06/2017 07:27 CEST
EFE

Juan Fernando López Aguilar, colega en el Parlamento Europeo, ha escrito un artículo titulado El elefante en la habitación que me ha sorprendido sobremanera. No es bueno, desde luego, negar que hay un elefante en la habitación cuando lo hay. Pero luego no se puede presentar al elefante como si fuera una ave rapaz o un alienígena enloquecido.

Estoy absolutamente en contra de cualquier corrupción, mezquindad, exclusión o dogmatismo, provenga de Convergencia, del PP, del PSOE o de nuestras familias. Me da igual. Pero eso no debe llevarme a excesos de "emoción" y de "víscera", como aquellos que dice condenar, pero que acaba cometiendo, un catedrático de derecho constitucional.

López Aguilar muestra un enorme desconocimiento de la realidad catalana cuando habla, por ejemplo, de un casi todopoderoso "nacionalismo excluyente" o del trato que se da en Cataluña al castellano. En cambio, se jacta, desde hace tiempo, de saber lo que sus adversarios "buscan denodadamente" aunque no lo digan y lo escondan. No parece razonable desconocer lo obvio pero pretender conocer lo oculto.

Sería bueno el debate sobre la importancia del voto ciudadano para resolver conflictos (apoyado por el 80% de la población catalana), sobre las características necesarias para una buena educación democrática y una información sin adoctrinamiento. El artículo no ofrece ni la más mínima idea para esos debates. Aunque el problema fundamental con Cataluña no es de orden estrictamente jurídico (así lo entienden más de 600 juristas en su Manifiesto), una parte significativa de los poderes del Estado (incluido el PSOE) no parece querer plantearse por qué más de dos millones de catalanes se sienten hoy excluidos del proyecto español.

López Aguilar sólo condena, sin análisis alguno, supuestas realidades que según él se dan en Cataluña, y -eso ya es mala suerte- en ningún otro sitio, al menos ni se insinúa. Siento mucho que mi colega escriba artículos que condenan sin conocimiento y sin pruebas. Siento mucho que no haga ninguna aportación positiva. Lo siento, sobre todo por él.