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¡Es posible entender la economía!

09/04/2013 17:45 CEST | Actualizado 09/06/2013 11:12 CEST

Al joven estudiante de primero de Historia se le ocurrían miles de cosas más apetecibles que leer que Fuerzas Económicas de Nuestro Tiempo (Ed. Guadarrama, 1975), de José Luis Sampedro. Corría el otoño de 1981 y el profesor Santos Madrazo había empezado el curso con energía: Guerreros y Campesinos, de Georges Duby, e Historia Económica de la Población Mundial, de Carlo M. Cipolla, habían sido las dos primeras lecturas obligatorias del curso. Dos obras maestras que abrieron al neófito las puertas de la historia económica, una disciplina que desde entonces está entre sus favoritas.

Pero el libro del profesor Sampedro resultó estar a la altura de los maestros y acabó siendo para mí una obra de referencia, de esas que acompañan toda la vida, como Cien años de soledad, León el africano o La forja de un rebelde. La obra me sorprendió no solo por su aguda visión de la política económica como motor de la historia y como herramienta imprescindible para alcanzar la justicia social. Quedé, sobre todo, fascinado por la claridad y sencillez con que Sampedro exponía ideas complejas que hasta entonces yo consideraba incomprensibles. A pesar de mis enormes carencias, fui capaz de leerlo enterito. ¡Es posible entender la economía! Aún no salgo de mi asombro. Supongo que para un profesor vocacional como Sampedro, el objetivo estaba cumplido.

La falta de cultura económica y financiera de los españoles es una de las causas de nuestros males actuales. Con un poco más de conocimiento, quizás no nos hubiéramos endeudado hasta el cuello para comprarnos una casa, no hubiéramos adquirido engañosos productos de inversión como las preferentes o hubiéramos elegido a otros para gobernar nuestros asuntos; quién sabe. Lo que sí tengo claro es que la lectura de obras como Fuerzas Económicas de Nuestro Tiempo ayuda a comprender el mundo en que vivimos sin importar nuestras ideas, nacionalidad o condición social. Atrévanse a leer libros de economía. Estos días hay en las librerías decenas de títulos que merecen la pena y que nos ayudan a comprender por qué hemos llegado hasta aquí.

Esta noche, cuando llegue a casa, buscaré el libro del profesor Sampedro en mi librería para releerlo por primera vez. Lo haré con cautela -no sé si me gustará tanto como entonces-, pero también convencido de que, como los discos de vinilo de los Stones o las viejas guías turísticas de Roma o París que aún conservo, forma parte inseparable de mi vida.

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