BLOGS

Los hombres no siempre tienen ganas

24/02/2016 07:17 CET | Actualizado 23/02/2017 11:12 CET

2016-02-08-1454950944-8122295-iStock_000082189417_Medium.jpg

Imagen: ISTOCK

Estoy segura de que igual te extraña esta frase. Pero sí, has leído bien. Y sí, estoy hablando de sexo, claro.

!Los hombres no siempre tienen ganas!

Es un pensamiento bastante extendido, casi dogmático, diría yo, que los hombres siempre tienen ganas de sexo. Es algo que nos creemos todos. Hombres y mujeres, verdad?

¿Pero es así realmente?

Es cierto que los hombres tienen la inestimable ayuda de la cultura, que les enseña a pensar a todas horas en sexo. Y es verdad que el factor hormonal es importante en los hombres. Quizás mucho más determinante que en las mujeres. Y con todo esto hay que entender que los hombres tienen más ganas de sexo que nosotras.

Y no es menos cierto, que los mensajes que tenemos aprendidos sobre sexualidad masculina, son del tipo:

"Los hombres, cuantas más parejas tengan mejor".

"Tener experiencia sexual en el hombre es siempre positivo".

"Los hombres siempre están dispuestos".

"Los hombres siempre acceden a los deseos de las mujeres. ¿Cómo van a decir que no?"

Y toda esta creencia del infalible deseo masculino, nos la creemos todos. Hombres y mujeres.

Entonces, ¿hay hombres con falta de deseo?

La respuesta es rotunda: SÍ.

Es cierto que ni se acerca a la cantidad de mujeres que tienen falta de deseo, pero como se suele decir, "haberlos, haylos".

Lo primero que hay que tener claro, señores y señoras es que los hombres no tienen por qué decir siempre que sí. A veces no tienen ganas. A veces también están cansados para el sexo. A veces pueden tener a su pareja perfectamente dispuesta y decir que NO. Y esto no tiene por qué ser anormal o patológico.

Debemos de dejar de encajar el modelo de sexualidad masculina en una sexualidad infalible, necesariamente eficaz, y siempre indudable.

Otra cuestión que hay que abordar es cómo nos tomamos las mujeres la falta de deseo de nuestra pareja. Pongamos el ejemplo de una pareja heterosexual:

Las mujeres llevamos muy mal que nuestra pareja hombre nos diga que no. O que no muestre deseo en un tiempo en el que consideramos demasiado largo. No sé, ¿semanas?, ¿meses? Nos quejamos y decimos estas cosas como "claro, los hombres siempre están dispuestos", pero luego no llevamos bien el NO.

Cuando la falta de deseo es de la mujer, el hombre piensa que su mujer responde a un patrón más o menos común o frecuente. Que es una de esas que tiene poca líbido. Que está poco menos que enferma y que ha tenido mala suerte, que le ha tocado una mujer poco libidinosa. Pocas veces, de entrada, se sienten responsables de ello.

Cuando la falta de deseo es del hombre, las mujeres nos lo tomamos de una manera personal. Pensamos que somos las responsables de esta falta de deseo.

"Si mi chico no tiene ganas, es porque ya no le gusto, ya no me quiere, ya no le pongo".

Como siempre digo, el deseo sexual es el gran desconocido de la sexualidad humana. Y muchos son los factores que influyen en él. Pero a grandes rasgos, la falta de deseo en hombres tiene causas diferentes que en las mujeres.

La causa más frecuente de falta de deseo en los hombres es tener alguna disfunción sexual o bien inseguridad ejecutoria. Y como segunda causa más frecuente es el estrés. En tercer lugar, estarían los problemas de relación. Mientras, para la mujer, los factores de relación y la satisfacción sexual y con la pareja son los elementos decisivos para su deseo sexual.

Así que dicho de otra manera, si tu chico tiene falta de deseo, tienes muchas probabilidades de que no sea culpa tuya. Así que no le des vía libre a tu inseguridad.

Chicas, solo dos lecciones hoy:

1. Los hombres pueden tener falta de deseo. Los hombres no tienen que cumplir a la fuerza, no siempre están dispuestos. Cuanto antes nos quitemos todos y todas este modelo de sexualidad masculina, mejor.

2. Si tu chico tiene pocas ganas, con una alta probabilidad no es culpa tuya. No hace falta que pases días rebanándote el cerebro sobre si todavía le gustas o te quiere. Hablad de ello, buscad las causas y las soluciones. Pero no uses el mea culpa antes de tiempo.

Si quieres aprender sobre relaciones de pareja y sexología, quédate conmigo. Venga, ¡ven!

Este artículo fue publicado originalmente en el blog de la autora.