"La crianza con apego no es una moda"

"La crianza con apego no es una moda"

Entrevista con la psicóloga y educadora Laura Estremera sobre la importancia del apego seguro en niños y adultos.

Una madre ayudando a su bebé a caminar.Carol Yepes via Getty Images

La crianza con apego es uno de los muchos términos y conceptos con los que se topan los recién (y no tan recién) convertidos en padres. Para explicar en qué consiste y el porqué de su importancia, la psicóloga, educadora y psicomotricista Laura Estremera acaba de publicar Criar con apego seguro (Ariel), una guía para saber acompañar a los más pequeños en el día a día.

Como defiende, este tipo de educación no es algo pasajero, sino fruto de la evidencia. Estremera sostiene que la construcción de vínculos de apego seguros no sólo es beneficiosa para el niño durante la etapa infantil, sino que tendrá repercusión en su bienestar como adulto. 

Gracias a ellos, "aprendemos a relacionarnos de otra manera con el mundo, con nosotros mismos y también con los demás", puntualiza la especialista, que también da claves para situaciones que preocupan a todos los padres, como qué hacer ante una rabieta o ante un niño que pide mucho estar en brazos o que reclama compañía a la hora de dormir.

De un tiempo a esta parte se escucha más acerca del tema que tratas, la crianza con apego o el apego seguro. ¿Estamos ante una moda?

No. La respuesta corta sería que no es una moda. En este libro he intentado aunar mis diferentes formaciones: soy educadora y maestra; después me formé como psicomotricista y el último estudio que he realizado es como psicóloga. En todas, aunque se habla de la infancia, de diferentes autores, de diferentes perspectivas, hay algo que sí que tenemos como claro: la crianza y la infancia van a influir en el desarrollo global de la persona. Y también algo que vemos desde todas las perspectivas es la importancia de crear vínculos de apego seguros para que esa persona se desarrolle bien y tenga una vida adulta con mayores factores de bienestar. No es una moda, sino que está respondiendo a todas esas investigaciones que a día de hoy sabemos y conocemos.

Dice Rafa Guerrero algo así como que “el apego seguro es un regalo para toda la vida”. ¿Lo ves así también?

Por supuesto. Ahí volvemos a esa idea de la importancia que tiene la infancia para el desarrollo para la persona. Cuando creamos vínculos de apego seguros aprendemos a relacionarnos de otra manera con el mundo, con nosotros mismos y también con los demás, y eso va a marcar cómo vemos esos tres aspectos. Cuando hablo del mundo hablo de todo lo que tiene que ver con la exploración y, cuando son niños, con investigar, con los aprendizajes. Tener esa apertura al mundo en el que estás, hacia las relaciones, hacia las personas, ver que el mundo es un lugar interesante, que otras personas pueden ofrecernos esa seguridad, esa confianza, nos va a marcar para toda la vida.

Una pregunta doble: ¿cómo se consigue un vínculo bien establecido y, si no conseguimos ese apego seguro, qué es lo que pasa?

Para poder crear vínculos de apoyo seguro necesitamos, de forma muy, muy, muy resumida, atender las necesidades de los niños, porque ellos vienen muy dependientes a este mundo, y además tratarlos bien. Esto quiere decir con cariño, con respeto. Aquí tendríamos que matizar y conocer qué es una necesidad y qué no, y también ser realistas: no vamos a poder atender siempre el 100%.

"Para poder crear vínculos de apoyo seguro necesitamos atender las necesidades de los niños, porque ellos vienen muy dependientes a este mundo, y además tratarlos bien"

Por otro lado, ¿qué pasa cuando no creamos ese vínculo de apego seguro? Y esto va a ocurrir; aunque es muy importante el vínculo de apego seguro y establecerlo en la primera infancia, no va a ser determinante. No va a significar que, por el hecho de no haber podido crearlo, ya vayas a tener dificultades. Vamos a poder crear relaciones reparadoras. Es decir, hay otras personas que se van a cruzar en nuestro camino y que van a sernos esas figuras referentes con las que crearemos vínculos de apego seguros.

Hay una cosa que dices en el libro, que aunque parezca contradictorio, “la autonomía del niño es la otra cara de la moneda del apego”. ¿Esto por qué lo afirmas?

Tendemos a creer que, si atendemos las necesidades de los niños, van a ser dependientes porque ya no lo harán por ellos mismos. En cambio, lo que tenemos son niños muy dependientes —la dependencia viene de serie— y si vamos respondiendo nosotros a sus necesidades, vamos creando una confianza en el mundo y también en las relaciones —las personas están ahí si las necesito— y en ellos mismos —yo puedo hacerlo—. Y es gracias a esa confianza que se da cuando atendemos sus necesidades que ellos tienen esa energía interior, esa fuerza, para poder dedicarse a explorar el mundo, a aprender, a alejarse, a ser más autónomos... porque tienen la seguridad de que, si lo necesitan, esas personas van a estar ahí para ayudarlos y apoyarlos. Así que puede resultar paradójico, pero el hecho de atenderles les va a hacer más autónomos, eso es lo que se comprueba cuando se crean vínculos de apego seguros. Y, al contrario, si no atendemos esas necesidades los niños van a estar volcados en buscar lo más básico, ese vínculo, esa relación, personas que te atiendan y, por lo tanto, va a haber mayor miedo, no hay esa confianza y vamos a ver que son menos autónomos.

Y otro concepto que introduces: ¿qué son las proyecciones inconscientes de las que hablas?

Muchas veces en las relaciones estamos volcando nuestros deseos, nuestras expectativas, en la otra persona. Y no diferenciamos bien lo que nosotros necesitamos de lo que la otra persona necesita.

  Portada de 'Criar con apego seguro'.ARIEL

¿Y por qué no poner etiquetas a los niños? ¿Cómo sería mejor expresarse?

Las etiquetas —creo que este mensaje, de un tiempo a esta parte, ya ha llegado a nivel social— no van a ser beneficiosas, porque además estamos hablando de infancia, un momento en el que están creando su autoconcepto, el quién soy yo, y más adelante su autoestima, el cómo valoro ese autoconcepto. Cuando el adulto pone una etiqueta ya está poniendo una expectativa, e incluso un jucio. Por ejemplo, “qué pesado que eres” o “qué ruidoso”, en vez de reconocer que igual es nuestra necesidad, que igual en ese día necesitamos estar más tranquilos. Pongo la etiqueta o el juicio en la otra persona, y ese niño que está formando quién es él mismo pues cree que es una persona que molesta. Es importante no sólo desprendernos de la etiqueta y hablar desde nuestras necesidades, sino también darnos cuenta que esa etiqueta está limitando, en cierta medida, esa formación que están haciendo de quiénes son ellos.

¿Cómo lograr mantener ese apego seguro cuando los padres se separan? Porque durante 'x’ tiempo, el niño deja de convivir con uno de los dos.

Es importante cómo se lleve a cabo el proceso y el lenguaje que utilizamos, lo que les explicamos: que puedan entender que en esa nueva situación los papás han dejado de querer tener esa relación de pareja, pero siempre van a seguir siendo su mamá o su papá, aunque ahora las dinámicas y las circunstancias hayan cambiado. Es importante también, en éste y otros procesos, hablar desde la verdad —adaptado a la edad en la que están— y poder anticipar también. A ellos les va a hacer que su mundo sea más predecible y sea más estable.

¿Qué responder ante un ‘todo el día en brazos, se va a malacostumbrar’?

Pues es que los seres humanos necesitamos contacto y, de hecho, el contacto baja las hormonas del estrés, así que es una necesidad muy natural y que está muy activa durante la primera infancia. Así que, no se acostumbran a los brazos, sino que los necesitan. Cuando nos los piden, están buscando esa seguridad, esa calma, volver a escuchar el latido de nuestro corazón, nuestra respiración... Y ya veremos que cuando se hacen más mayorcitos, no nos los piden.

¿Y ante un ‘¿duerme mal? Déjalo llorar en la cuna’?

Como especie, para dormir necesitamos sentirnos seguros. Y nuestros niños no han cambiado mucho respecto a los niños de las cavernas, que necesitaban a un adulto cerca que les transmitiera esa seguridad y que les protegiera. Ellos no saben que están dentro de un hogar, en una sociedad, en un momento histórico en el que no hay grandes depredadores, pero sí que vienen internamente preparados para estar cerca de personas que les puedan cuidar. Es normal que nos necesiten cerca, que pidan nuestra presencia hasta que se queden dormidos o cuando hay esos pequeños despertarse.

"Tenemos que acompañar la rabieta estando ahí, estando presente, ayudándoles a volver a la calma y, una vez lo hayan hecho, ya les explicaremos"

¿Qué consejos darías ante una rabieta?

Primero, entender que la rabieta tiene que ver con algo importante para su desarrollo, porque muchas veces sólo vemos esa parte que nos asusta en la rabieta. En la rabieta están aprendiendo a marcar sus propias ideas, a no dejarse llevar por las opiniones de los demás... Todo eso lo están practicando en un entorno de confianza, pero claro, con unas capacidades y habilidades que no les permiten regular las emociones tan intensas que pueden llegar a sentir. Ante esa frustración de que tú quieres hacer algo y el adulto algo diferente va a aparecer una rabia de una forma que ellos mismos no pueden manejar. ¿Qué podemos hacer? Ayudarles a regular esa emoción, porque no tienen las áreas cerebrales preparadas para poder, por ellos mismos, regular sus emociones. Si les dejamos solos hasta que se les pase, no les estamos aportando un beneficio en esa situación. Tenemos que acompañar la rabieta estando ahí, estando presente, ayudándoles a volver a la calma y, una vez lo hayan hecho, ya les explicaremos. Al contrario de lo que siempre se ha dicho, que se pensaba que era mejor dejarles solos y ya se les pasaría, porque si no eran ellos los que tomaban el mando, lo que hay debajo de esa situación es una emoción que los desborda y que no pueden regular, y nos necesitan cerca para ir manejando esas emociones.

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