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Orgullo LGTBI Mundial: reivindica o revienta

29/06/2017 07:28 CEST | Actualizado 29/06/2017 07:29 CEST

EFE
Desfile del Orgullo en San José (Costa Rica) el domingo 25 de junio.

La defensa del orgullo LGTBI es imprescindible y necesaria en una sociedad que tenga a bien llamarse democrática; la defensa de los derechos LGTBI es ejercer una defensa proactiva de los Derechos Humanos, es, en definitiva, ser garantes de una sociedad mejor, más justa e igualitaria; una sociedad más decente.

Este año en Madrid acogemos el Pride Mundial; este año, desde la capital de España, le gritamos al mundo que estamos orgullosos, que somos libres y que plantamos cara a los totalitarismos y a las ortodoxias. El orgullo es una fiesta, es color, alegría y defensa del privilegio de la vida, pero también, y sobre todo, es lucha, reivindicación, es ser consciente de que aún hay armarios que abrir, es asumir que hay aún yugos en las grandes capitales de provincia españolas que no hemos quitado, es pelear por liberar al mundo en su conjunto de la lacra de la LGTBIfobia.

Ese es el horizonte, ese es el camino a seguir. A los que hacen del odio su bandera, en Madrid, Almería, Nueva York, Roma o Mogadiscio no les dejaremos pasar, y el Orgullo LGTBI está para gritar esa realidad. Estamos orgullosos de ser, de existir y de luchar. Si volviéramos a nacer querríamos ser de nuevo maricas, bolleras, bis, trans o intersexuales. Porque estamos orgullosos y no cedemos al odio, porque no queremos ceder, porque nos lo debemos a nosotros mismos. Si volviéramos a nacer querríamos volver a ser las personas que somos, aunque las cavernas nos prefieran, a falta de fuego, en un silencio perpetuo.

Gritaremos que la luz y el color siempre se superponen a las sombras y a los grises. Gritaremos fuerte y la caverna, el odio y la muerte callarán.

Hay gente a la que le molestan los tangas, las pinturas, los torsos, las tetas, los culos, el color, la luz, la alegría. A esa gente oscura le recordaremos este Pride que no le pedimos permiso para ser ni para existir, que su heteronormatividad nos la pasamos por el arco del triunfo, en concreto, por el arco del triunfo de la diversidad y del respeto. Estos cavernícolas repiten hasta la saciedad ese mantra de que ellos "no están en contra de los gays normales, y que lo que pasa es que lo del orgullo no es de gays normales"; sorprendente cómo sacan de plano siempre a las mujeres lesbianas, bi o intersexuales y a las trans: el desprecio a la mujer es en ellos siempre un común denominador. Respecto a los gays, ellos quisieran a hombres "de verdad", que es lo mismo que decir, "maricas que no hagan ruido, que vivan en silencio, y por supuesto, que no tengan pluma". Cultura de caverna y odio que se intensifica cuanto más brilla la luz. Que les den (terapia).

El orgullo debe ser fiesta pero también lucha, debe ser la luz que nos recuerde todas las sombras que existen aún en el mundo. Esta semana todo el planeta nos mira, aunque haya países que prefieran no mirarnos. En este Pride festejaremos la vida y el amor teniendo muy presente las humillaciones y las muertes que aún causa el odio. Por todos y cada uno de los que sufren, de los que no salen del armario, de los que no pueden salir, por las personas trans con las que el odio especialmente se ceba, por los niños nacidos por gestación subrogada a los que las cavernas varias les dejan caer su guillotina censora; por todos y todas le diremos al mundo que la libertad la hemos conquistado por derecho, y que por derecho la ejercemos. Gritaremos que la luz y el color siempre se superponen a las sombras y a los grises. Gritaremos fuerte y la caverna, el odio y la muerte callarán. Disfrutemos de esta tregua mientras tenemos en mente la siguiente meta a conseguir en nombre de la libertad.

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