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En el mundo canino el tamaño sí importa

03/12/2012 08:25 CET | Actualizado 01/02/2013 11:12 CET

¿Complica la vida tener un perro grande? Y por grande digamos un can de más de 25 kilos, que tampoco es un Gran Danés de 70 kg (eso es lo que aporta el cuerpo serrano de Zeus, actualmente el perro más alto del mundo). La respuesta es, sí, mucho. Pero también ofrece grandes compensaciones.

Un labrador o un galgo tienen algo en común, su tamaño, que no su talante, es visto en incontables lugares y ocasiones como un problema. Pueden ser los canes más educados y tranquilos del mundo, da igual: su envergadura les cierra puertas. Estas son algunas:

- El AVE y los trenes de RENFE de media distancia. Sólo puedes viajar con perro si pesa menos de 10 kg. Y eso que justo antes de verano han cambiado la normativa, ampliando ligeramente la cuestión, antes el límite era de 7kg y se pagaba bastante más que ahora.

- Viajar en autobús y en Metro. En la gran mayoría de ciudades de España sólo se permite ir en transporte público con canes pequeños que quepan en un transportín de mano y siempre que el conductor no tenga nada en contra.

- Viajar en la cabina del avión, junto a su dueño: tendría que ir en bodega. Los límites varían según las líneas aéreas pero el máximo suele rondar los 6-8 kilos, incluyendo su transportín.

- Alojarse en un gran número de hoteles: los hay que tienen límites de peso en torno a los 15 kilos, así es por ejemplo en toda la cadena Petit Palace High Tech, pero hay otro amplio porcentaje de establecimientos que sólo admiten canes de hasta 5 kilos, como el Husa Valdecañas o ciertos NH.

Ante tales restricciones hay quien opta por echarle un poco de humor al asunto, como los creadores de este bolso para que las fashionistas con perro grande también lo puedan llevar de compras.

Lo interesante es que muchos profesionales consideran que los canes grandes, en general, son más tranquilos y dóciles. No tienen ningún problema por vivir en un piso, pueden incluso necesitar menos ejercicios que ciertas razas pequeñas. Y una cuestión clave:suelen estar mejor educados.

Es la experiencia de las responsables de Dogville, tienda, peluquería y guardería canina. Los dueños de perros pequeños, explican, tienden a dar menos importancia a comportamientos que serían inaceptables en un animal grande: desde subirse encima de la gente a morder, incluso hacerse pis en casa. En la peluquería nunca han tenido ni un mínimo problema con los clientes grandotes, algo que no pueden decir de ciertos caniches de colmillo afilado.

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Las ventajas también las tienen claras los dueños de canes XL a los que he consultado la cuestión, sobre todo aquellos que han tenido más de un perro y pueden comparar:

"La mía no ladra nunca, es una almohada increíble y calentita para dormir la siesta y tiene un nivel de complicidad conmigo que no tienen la mayor parte de personas."

"El hecho de no sentirse amenazados por el tamaño creo que hace que los perros grandes sean más tranquilos que algunos pequeños, los cuales desarrollan, en algunos casos, mucha agresividad por miedo. Al ser chiquitos y manejables sus amos no suelen corregir estas conductas y pueden llegar a ser totalmente anti-sociales."

"¿Y lo cómodo que es acariciar a un perro grande? No hay que agacharse tanto, cuando llueve no se mojan tanto las patas porque están más lejos del suelo, para bañarlos también es más cómodo... Sigo?"

"Sirven de almohada, es más difícil que los roben, da gusto achucharlos, en el campo son más versátiles y tienen más posibilidades de sobrevivir al ataque de otro perro."

Algunas puertas se cierran pero otras siempre están abiertas.

Una versión de este post se publicará en SrPerro.com, la primera guía 'perruna' de España.