EXPLOTACIÓN LABORAL

'Coaching' para súbditos

No deja de ser curioso el éxito de estos libros y cursos tipo Conviértase en el líder que siempre quiso ser cuando uno observa el mercado laboral y percibe que la mayoría de los empleados somos subordinados que recibimos órdenes y que tenemos que acomodarnos a la voluntad de un jefe que, a su vez, tiene un superior al que debe obediencia.
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No ver, no oír, no hablar, y comprar

Solo en Bangladesh un cuarto de millón de mujeres, muchas de ellas solas, trabaja para acallar su hambre y la de sus hijos. A nosotros, bienvivientes en el Occidente cristiano, democrático, libre y solidario, Fatema y todas las demás nos importan, de hecho, un carajo.
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No es la desigualdad; es la explotación

El empeño de la izquierda (o de cierta parte de ella) en centrarse en la desigualdad es completamente comprensible; pero que no espere que movilice a nadie. El problema no está en cómo de desiguales somos, sino más bien en cuáles son las consecuencias de dicha desigualdad en términos de las posibilidades de explotación de unos por otros que la misma ofrece. Esta es la clave del asunto, y en ello se debería centrar la agenda política de la izquierda española y global.

Darwinismo a la española

Las sociedades más socialdemócratas, o las que aspiran a serlo como la nuestra, se vanaglorian de que el Estado protector les salvaguarda de la ley del más fuerte. La realidad es más poliédrica cuando uno se topa con la realidad del mundo del trabajo y su dureza en España.

Se busca jefe de proyecto (en prácticas)

"Se busca becario en prácticas para estudio de arquitectura, experiencia mínima: 5 años". Que nadie se alarme, estas ofertas son habituales. Sabemos que las prácticas en empresas son una gran ocasión para aprender. También sabemos que muchas son fraudes que encubren puestos cualificados.