POBREZA

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Un periodismo para la defender a la gente sencilla

El periodismo no está en crisis. Nunca ha habido tantas historias con tanta urgencia de ser contadas, tantas cifras aberrantes dignas de ser convertidas en vidas, tanta injusticia a cielo abierto y tanto silencio. Ser periodista no puede ser un ascenso social, como piensan muchos compañeros que pierden la mirada en las moquetas rodeados de políticos, banqueros, grandes empresarios o en la vanidad de pensar que lo importante somos nosotros y no el mensaje o las historias que contamos.

La desigualdad incómoda

Mencionar a los súper ricos como lo que son, súper ricos, es arriesgado. Nadie se mete con nosotros cuando, como es nuestro deber, aseguramos agua, protección y cobijo a la población civil en situaciones humanitarias extremas conocidas u olvidadas por todos como Sudán del Sur, Yemen o la República Centroafricana. Pero, ¡ay como mencionemos a los ricos y comparemos su riqueza con la del resto! Entonces sí, tabloides patrios y trolls varios la emprenden. Nada sorprendente, no nos creemos diferentes ni eximidos, aunque sea desagradable.

Frenar el estigma del SIDA, un reto de toda la sociedad

36,7 millones de personas viven con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y más de 2 millones de personas contrajeron la enfermedad ese mismo año. Además, se estima que 17 millones de personas viven sin saber que tienen el virus. Desde el inicio de la epidemia, allá por los años 80, el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA) se ha llevado la vida de 35 millones de personas. Por eso son necesarias más actuaciones políticas a nivel nacional e internacional.