A veces me da la sensación de que los ciudadanos están pidiendo una segunda transición que cambie el modelo democrático dándole más poder a la hora de decidir sus candidatos y representantes a través de sistemas como las listas abiertas y primarias.
Tienen la creencia inoculada por la derecha de que todo lo que venga de la izquierda es totalmente inviable y utópico. Por eso siempre IU tiene mejores resultados en las encuestas que en la realidad. Y por eso, movimientos cívicos como los liderados por Julio Anguita o el 15M, no serán nunca más que un brindis al sol.
Que los partidos de izquierdas y derecha logren acuerdos en determinados temas solo es posible en aquellos casos donde no hay un irrenunciable contenido ideológico, de lo contrario los planteamientos son tan distantes que no lo permitirán.
La juventud es algo pacífico e inocente por naturaleza. Esto es lo que se dice a nivel teórico. Pero, entonces, ¿quiénes son los violentos que han tirado huevos a la policía pacífica durante las protestas celebradas desde septiembre pasado? Lástima, son también jóvenes, pero de los malos.
¿Quién dice la verdad y quién miente? ¿El PP, que habla de más de 5.000 viviendas desocupadas, o la Junta, que habla de "casos puntuales"? A la vista de las cifras publicadas es muy probable que ambos estén exagerando sus argumentos.
Es hora de dar la batalla. Una reforma fiscal es la única vía para salir de este agujero sin luz al final del túnel en que esta prolongada hegemonía conservadora ha sumergido a la UE.
Vivimos un período histórico reaccionario (con breves recesos progresistas) y hay que salir de este estado de cosas lo antes posible sino queremos que esto acabe muy mal, especialmente para colectivos como el LGTB o como las mujeres.
El debate deja tras de sí un presidente que ha salvado la cita parlamentaria más importante del año gracias a la debilidad de su principal oponente. En el PP respiran aliviados, pero saben que en la calle la contestación popular sigue siendo la misma que ayer.
Los jóvenes han sido instigados al pesimismo. La ocasión es nuestra y el tiempo no nos espera. Reeuroperizar Europa es una urgencia, y decir con claridad que Europa no es sólo Alemania.
Hace unos días el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, salió con vehemencia en defensa del bipartidismo y el orden establecido. Y lo hizo para anunciar que si se hundía, España se convertiría en el paraíso de "partidos estrafalarios". Personalmente a mí lo que me parece estrafalario es un partido que paga a sus líderes en sobres; que lleva una contabilidad en B; que mantiene como ministros a personas sospechosas de estar en tramas corruptas. Yo creo que la ciudadanía lo que está reclamando a los partidos son: honradez, transparencia y democracia. Algo que en este momento está mucho más del lado de pequeños.
El socialismo, en esencia, posee un cromosoma disidente que siempre fue impulsado por el Ethos de la tradición cristiana, y dentro de ésta, por la gente "pobre". Era el modo de independizar sus condiciones de vida de la visión utilitarista dirigida por el capitalismo industrial.
Nunca creí que estaría tan cerca de una historia tan extraña. Pasé unos seis meses trabajando en la Fundación IDEAS en 2011. Gestionaba los medios internacionales y un día, mi jefe me pasó la información de una escritora estadounidense. Aparte de que era una escritora que supuestamente alguien conoció en un viaje, mi jefe no fue capaz de articular nada más sobre quién era.
Una de las enseñanzas más evidentes que nos deja 2012 es que las recetas de la derecha para afrontar la crisis, cuya mejor expresión es un drástico calendario de reducción del déficit, se han saldado con un rotundo fracaso. Para los países en dificultades, la ansiada recuperación económica no ha llegado y, después de tres años de recortes sociales y aumentos de impuestos, la inversión sigue sin aparecer.
González y Aznar serán valorados desde la normal pluralidad que existe entre la ciudadanía, y el tiempo ayudará a hacer una justicia más exacta. Lo importante ahora es que es tiempo de Rajoy, y de que todos ayuden al Gobierno actual a superar las dificultades en las que está la España que gobernaron y por la que se desvivieron.
El denuesto de la política ni la mejora ni la transforma -ni siquiera nos permite "prescindir de la política": simplemente la empeora.