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Otro extraño viaje

12/07/2017 07:28 CEST | Actualizado 12/07/2017 07:28 CEST

Cristina Sánchez-Andrade es una escritora original, diferente, poco convencional. Con un mundo literario muy personal y, sobra decirlo, alejado de modas, simplezas o vulgaridades. Sus historias podrían desarrollarse en un mundo creado por su potente imaginación, en un país que sólo existiese en sus relatos. No quiero decir con esto que no sean historias que no se aferren a la realidad (a la triste y dura realidad en ocasiones), sino que lo hacen a una realidad, por momentos, insólita y mágica, fascinante y cruel. Galicia, donde lo insólito y lo mágico (y lo fascinante y lo cruel) combinan a la perfección, es un buen territorio para estas historias.

Si su anterior novela, Las Inviernas, podría considerarse una especie de viaje existencial protagonizado por aquellas dos inolvidables hermanas, la que hoy comentamos, Alguien bajo los párpados (ambas en Anagrama), es decididamente un viaje en toda regla, el que emprenden dos ancianas, Olvido Fandiño y su criada Bruna, en un viejo coche. Un viaje insólito (volvemos a utilizar esa palabra) y tan estrafalario como ellas mismas. Un viaje que nos servirá para regresar a un tiempo pasado donde habitan algunas de las claves del raro presente en el que viven estas dos ancianas. Sin duda, otro extraño viaje.

Avanzamos por su lectura expectantes por los giros de la historia; por esas vueltas al pasado, a los años jóvenes de las dos mujeres, a ciertos recuerdos que no se borran ni tienen intención de desaparecer. Odios, recelos, rencillas, secretos, heridas, incomprensión, incertidumbres, dolor...

No es una historia para leer con prisas, sino para deleitarnos en cada una de esas aventuras, en cada una de sus páginas, en cada giro de la narración. Hay sorpresas, y tristezas, y sentido del humor y, en ocasiones, el propio sinsentido de la existencia. Y también ese otro sentido práctico de la vida, y (¿por qué no decirlo?) algo alocado, que uno alcanza cuando el pasado está tan repleto de vivencias y cuando uno ya no teme a decir ni a hacer aquello que le viene en gana en cada momento. Así, estas dos mujeres, Olvido y Bruna, que pisan con fuerza en el universo literario de su autora. Como también lo hacen desde hace tiempo aquellas dos hermanas que protagonizaban Las Inviernas (aconsejo recuperarla si no se ha leído). Entre ambas novelas, Sánchez-Andrade escribió un delicioso cuento infantil, 47 trocitos (edebé), que también me permito volver a recomendar.

Siempre resulta apetecible embarcarse en un nuevo viaje. Si el viaje vuelve a resultar extraño, como en esta ocasión, la fascinación se multiplica. El gozo, también.

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