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Avistamiento hippie en Ibiza (3ª parte)

05/08/2017 10:16 CEST | Actualizado 05/08/2017 10:16 CEST

Hola amigas, aquí va la tercera y última entrega de mi encuentro con unos maravillosos seres que se hacen llamar "los últimos hippies de Ibiza". Si alguna de vosotras no leyó las dos entregas anteriores puede hacerlo pinchando aquí. Y que sepáis que si no lo hacéis un inocenteperro morsa morirán. Luego no digáis que no os lo advertí...

Como te iba diciendo... En la cueva del mirador de Es Vedrá donde viven los hippies conocí a un amigo de Pitidos al que llamaré Ouija. Se trata de un tipo encantador y la quinta esencia del hipismo: educado, amable, una enorme sonrisa en la boca y un gran abrazo siempre listo en la recámara. Nos sentamos sobre un viejo colchón que estaba a la entrada de la cueva y estuvimos un buen rato hablando sobre lo humano y lo divino. El tipo no paraba de toser así que le pregunté si estaba acatarrado. Tras un largo silencio salieron de su boca unas palabras que nunca olvidaré: "Hace un par de días estuve a punto de morir después de que me hiciera Vudú un ruso nazi". ¿Ruso, nazi y Vudú en una misma frase? Aquella combinación me parecía tan delirante y maravillosa que le pedí por favor que me contara esa historia sin omitir un solo detalle.

Parece ser que por Ibiza hay un ex-militar ruso que vive en la calle y que es bastante conflictivo. El tipo siempre viste con símbolos nazis y de un tiempo a esta parte no hace otra cosa que molestar a los hippies.

PB

Ouija me contó que unos días atrás el ruso nazi le había cagado dentro de la cueva. Le pregunté cómo sabía que había sido él y respondió que porque había cagado en forma de esvástica. Jajajajajaja vale esto me lo acabo de inventar pero es que habría sido una respuesta tan maravilloso que no he podido evitar incluirla en este relato. Su respuesta original fue que un amigo lo había visto merodeando por allí y después encontramos símbolos nazis y dibujos de vudú pintados en el bosque. "Él me metió el vudú dentro y días después me empecé a encontrar muy muy mal. Fui al hospital y me diagnosticaron Herpes Zoster".

¿Herpes Zoster? Aquello más que una enfermedad parecía el nombre de un grupo de death metal sueco. Ante mi cara de incredulidad al oír semejante historia Ouija me enseñó el informe médico que le habían hecho en el hospital. "Los médicos me dijeron que tenía que quedarse ingresado en el hospital varios días pero les dije que de eso nada, que me dieran lo más fuerte que tuvieran y que me marchaba". Según el informe le dieron varias inyecciones de no sé qué y unas cuantas pastillas de morfina para el dolor. "No veas el colocón que te da la morfina. Del hospital me fui directo a bailar a la discoteca DC10".

Era ya de noche cerrada así que le dije a Ouija que me tenía que marchar. Pero cuando nos estábamos despidiendo escuchamos unos pasos que se acercaban a la cueva... Se me cortó la respiración solo de pensar que aquellas pisadas podían ser del ruso nazi vudú que venía dispuesto a realizar sobre nosotros otra de sus obras de arte efímero anal. Volví a recuperar el aliento cuando descubrí que el misterioso personaje no era otro que Pitidos que venía a preguntarme si podía bajarlo en mi coche hasta Ibiza. "Esta noche va a hacer mucho frio aquí así que prefiero bajar a la ciudad y dormir en un cajero automático que tengo controlado".

De camino a Ibiza Pitidos me habló de sus 33 años como árbitro de fútbol. "Yo he sido el único árbitro hippie del mundo" decía con orgullo. Al llegar a la ciudad me dijo que le dejara en un bar del centro porque antes de irse a dormir quería ver un apasionante Eibar - Osasuna de la copa del rey. Antes de bajar del coche, como traca fin de fiesta y para sellar de manera solemne nuestra amistad, Pitidos abrió una cerveza de medio litro que llevaba en el bolsillo, levantó su brazo y gritó: "Pornosotros los hippies". Se bebió media lata de un sorbo y después me dio un fuerte abrazo derramando la otra media lata sobre el asiento del coche. "No pasa nada chaval, la cerveza no deja mancha".